Crean un detector de sustancias cancerígenas en el aire y el
agua
IDEAL/GRANADA. 06-10-04
Investigadores de la Universidad de Granada trabajan en la
fabricación del sensor
Conducir un coche o quemar carbón ocasionan múltiples efectos. Al
consumir combustibles fósiles, además del efecto invernadero, se generan una
serie de compuestos que son potencialmente cancerígenos, los hidrocarburos
aromáticos policíclicos (HAPs). En la Universidad de Granada, un grupo de
investigación está desarrollando un instrumento capaz de detectar y medir de
forma continua la presencia de benzo[a]pireno, uno de los hidrocarburos más
nocivos para el ser humano.
Para desarrollar este sistema, los investigadores del grupo dirigido por el
catedrático de la Universidad de Granada (UGR) Alberto Fernández Gutiérrez
han aplicado su experiencia en el campo de la luminiscencia molecular. Éste
es un fenómeno que presentan ciertas moléculas, que responden a algún tipo
de excitación externa emitiendo una radiación electromagnética en forma de
energía radiante. Dependiendo de ciertas características de esta emisión,
como la longitud de onda y el tiempo de vida, se puede determinar el tipo de
molécula que la produce y su concentración.
Estas respuestas moleculares «son señales que podemos medir», explica el
investigador de la Universidad granadina. Pero para medir se necesitan
sensores, dispositivos que, al entrar en contacto con estas moléculas,
desencadenen sus propiedades luminiscentes. Aquí es donde los investigadores
han centrado sus esfuerzos, experimentando con diversos materiales que
actúan como fases sensoras.
Muestras directas
Mediante el sistema que han desarrollado los investigadores de la UGR se
pueden recoger muestras de benzo[a]pireno de forma directa, tanto del aire
como del agua; posteriormente se estimula la luminiscencia del compuesto a
través de una fibra óptica, que actúa también como transmisor de la
respuesta hasta un sistema que analiza la longitud de onda de la emisión. Se
consigue así una medida de la concentración de esta sustancia nociva in situ
y en tiempo real, frente a los sistemas de medición convencionales se
realizan en el laboratorio y en el plazo de unos días.
«En diez años, los requisitos legales para las aguas de consumo público
serán muy exigentes, lo que obligará a disponer de sensores que sean cada
vez más sensibles», comenta Antonio Segura, investigador de este mismo
grupo. Así, este nuevo sistema es el único que puede medir el nivel de
benzo[a]pireno permitido por la UE para el agua de consumo humano. En esta
línea de investigación se está colaborando con el Instituto del Agua, y ya
se ha probado el prototipo con éxito en la red de abastecimiento de Granada
y su área metropolitana.
Prototipo
Con el patrocinio de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, que ha
financiado el desarrollo del prototipo, los investigadores esperan poder
aplicar este sistema en las estaciones de control ambiental de las ciudades.
Los siguientes pasos en el desarrollo de este sistema se encaminan hacia la
fabricación de un sensor portátil, un producto completamente novedoso en el
mercado.
El futuro de los sensores ambientales se dirige hacia la medida simultánea y
precisa de varios parámetros a la vez. Así, tanto Alberto Fernández como
Antonio Segura exponen el interés del grupo de seguir investigando en fases
sensoras, para poder así conseguir un sensor «multiparamétrico» que sea
capaz de medir varios compuestos químicos simultáneamente.