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Una keniana defensora del medio ambiente obtiene el Nobel de la Paz IDEAL/COLPISA/MADRID. 09-10-04 Wangari Maathai, feminista y defensora de los derechos humanos, asegura que plantar árboles «es plantar la semilla de la paz» La ecologista keniana Wangari Muta Maathai, actual secretaria de Estado para Medio Ambiente y Recursos Naturales y veterana luchadora por la Naturaleza y las libertades en su país, ha obtenido el Premio Nobel de la Paz «por su contribución al desarrollo sostenible, a la democracia y a la paz», en palabras del Comité Nobel noruego. Maathai se convierte así en la primera mujer africana que obtiene el galardón. Tras ser informada del premio, Wangari Maathai declaró que la defensa del medio ambiente y la promoción de la paz están estrechamente vinculadas. La causa ecológica, señaló, «es un aspecto importante de la paz porque, cuando los recursos se hacen escasos, luchamos para obtenerlos. Plantamos las semillas de la paz, ahora y para el futuro», agregó. Wangari Maathai cuenta con amplio reconocimiento internacional por su incansable defensa de la democracia, de los Derechos Humanos y del medio ambiente. Nacida en Nyeri en 1940, Maathai fue la primera mujer que obtuvo un doctorado en África Oriental y Central. Concretamente, en 1964 se doctoró en Ciencias Biológicas en la Universidad Mount St. Scholastica de Atchison, en Kansas. En 1971 fue la primera profesora de Anatomía Veterinaria y, más tarde, decana de su facultad en la Universidad de Nairobi. En 1978 estudió en Alemania. La galardonada es también la responsable del nacimiento de la conciencia medioambiental en su país, especialmente entre la población rural y sobre todo entre las mujeres. Como miembro activo del Consejo Nacional de Mujeres de Kenia (1977-1987), que presidió desde 1981, impulsó el llamado Movimiento del Cinturón Verde, el principal proyecto de plantación de árboles de África cuyo objetivo era promover la biodiversidad creando al mismo tiempo empleos para las mujeres y mejorando su imagen social. Árboles y trabajo Desde su creación se han plantado unos 30 millones de árboles y se han creado al menos 80.000 puestos de trabajo en los viveros, sobre todo para mujeres. Pese a ello, los bosques cubren actualmente sólo un 1,7% de la superficie total de Kenia, cuando la ONU recomienda un mínimo del 10%. En 1986, el movimiento impulsó una Red Panafricana del Cinturón Verde, con la que se llevaron a cabo planes similares de replantación de árboles en más de 30 países de África, como Tanzania, Uganda, Malaui, Lesotho, Etiopía o Zimbabue, entre otros, además de en otras partes del mundo. Maathai fue también una activa luchadora por las libertades en su país. Destacó por acusar abiertamente al dictador Daniel Arap Mpi (1978-2002) y a su gobierno de corrupción y de apoderarse de fondos de la ayuda internacional. Por su lucha en favor de los derechos humanos, la emancipación de las mujeres, la no violencia, la sostenibilidad ecológica y la democracia, fue acosada por las autoridades a lo largo de los años ochenta y detenida reiteradamente sin cargos a lo largo de los noventa. Sus injustas condenas llamaron la atención de Amnistía Internacional, organización que la incluyó en sus campañas a favor de los presos de conciencia. Maathai participó en la formación del opositor Foro para la Restauración de la Democracia (FORD) y en 1992 fue golpeada por la Policía mientras mantenía una huelga de hambre en el Parque Uhuru en compañía de las esposas y madres de presos políticos, cuya liberación reivindicaba. Asimismo, su oposición a un proyecto de construcción en la selva apoyado por el presidente atrajo en 1998 la atención mundial. Diputada En diciembre de 2002 entró como diputada en el Parlamento por un margen abrumador, al obtener 27.992 votos frente a los 554 de su rival más directo. Fue nombrada por el actual presidente Mwai Kibaki para el cargo de secretaria de Estado de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Vida Salvaje de su país, cargo que ocupa desde enero de 2003. Maathai fue miembro también del Comité de Selección del Premio Sasakawa del Medio Ambiente del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Tras su designación como secretaria de Estado, el director ejecutivo del PNUMA, Klaus Toepfer, envió una carta a Wangari Maathai en la que le decía: «Siempre hemos admirado su valiente posición respecto a los asuntos medioambientales. Su voz siempre se ha oído en defensa de los menos afortunados». Esa dedicación ha sido premiada ahora con el Nobel de la Paz. UNA VIDA DE LUCHA F Wangari Muta Maathai: es la primera mujer africana que obtiene un Premio Nobel, en este caso el de la Paz. Dotado con una medalla de oro, un diploma y un cheque de 1,1 millones de euros. Nació en Nyeri en 1940. Fue la primera africana en obtener un doctorado. Es bióloga. Encarcelada en diversas ocasiones y hostigada por su defensa de la libertad. Ahora está en el Gobierno. |