Réquiem por la tortuga mora

La Verdad Digital/Tere Martínez. 28-02-05

 

VULNERABLES. Un vecino de la Cuesta de Gos muestra una de las tortugas recogidas en la zona de las obras. / PACO ALONSO / AGMSu lentitud ha vuelto a ser su condena. A su enemigo esta vez lo llaman progreso y está llegando en forma de autopista de peaje entre Cartagena y la localidad almeriense de Vera. Decenas de ejemplares de tortuga mora están siendo arrasadas por las máquinas que desde el pasado mes de noviembre trabajan en los parajes del Garrobillo, Cabo Cope, Lomo de Bas, Ramonete, Cañada de Gallego y Mazarrón.

 

Las obras de la autopista Cartagena-Vera arrasan en Garrobillo, Lomo de Bas y Cuesta de Gos (Lorca y Águilas) uno de los últimos bastiones de esta especie protegida

De nada les ha servido refugiarse bajo su centenario caparazón. Los tractores, apisonadoras y camiones acaban aplastándolas o enterrándolas. Es la lamentable crónica de una muerte anunciada que los ecologistas pusieron sobre la mesa en el mismo momento en que comenzó a perfilarse el proyecto de construcción de la nueva infraestructura viaria.

En dicho proyecto, la Memoria de Impacto Ambiental contempla la obligatoriedad de recuperar todas las especies animales y vegetales catalogadas y en peligro de extinción para evitar su total desaparición. En la práctica, las actuaciones para recoger y preservar, tanto a las tortugas como al resto de ejemplares animales protegidos, «son nulas», según indican los ecologistas. En su lugar, los vecinos se han visto obligados a rastrear las montañas y la zona donde se están realizando las roturaciones para tratar de salvarlas.

EN SU HÁBITAT. Las máquinas trabajan en una zona de matorral bajo, donde crían las tortugas. P. A./ AGMAntonio Calvo lleva toda su vida viendo pasar a las tortugas cerca del barranco que circunvala su casa. En la actualidad, por no quedar, no queda ni barranco. «Están acabado con todo el hábitat de la tortuga. Las hemos encontrado dañadas y muertas, aplastadas y partidas por la mitad. Están cometiendo un auténtico crimen. De momento hemos podido rescatar unas pocas, pero hay muchas que morirán bajo tierra», apunta Calvo mientras muestra fotografías de una pedriza, centenaria y en estudio por su posible valor arqueológico, que tampoco se ha conservado.

La población de tortuga mora existente en el tramo de autopista que atraviesa parte de los municipios de Lorca y Águilas es muy relativa, aunque la media por hectárea oscila entre los 2 y 3 ejemplares en superficies con pendiente (densidad media), y entre 8 y 10 ejemplares en lugares con superficie más llana y próxima a tierras de cultivo (densidad alta).

Si no se ponen medios pronto, la verdadera masacre de tortugas llegará a mitad de este mes de marzo, con la entrada de la primavera. «Ahora mismo las tortugas están en periodo de hibernación. Con los movimientos de tierra quedan o desenterradas y luego aplastadas, o totalmente cubiertas de arena. Éstas, cuando llegue la primavera, empezarán a querer salir. Si aún no han sido cubiertas de cemento y alguien las rescata, posiblemente vivirán. Si nadie las descubre a tiempo, se asfixiarán», añade Antonio Calvo.

A esto hay que sumar que las que durante el proceso de hibernación han permanecido en los montes, comenzarán su descenso hacía los cultivos en busca de hierba fresca, y será entonces cuando se tengan que enfrentar en una batalla –de antemano perdida– con las máquinas.

DESTROZOS. Antonio Calvo enseña una foto que muestra el aspecto original del paraje. P. A. / AGMComo Calvo, otros muchos residentes en la Marina de Cope se han armado de coraje y paciencia para tratar de reducir el impacto ecológico que está generando la construcción de la autopista.

Son muchas las denuncias que los colectivos ecologistas de las provincias de Murcia y Almería han presentado en forma de alegaciones al proyecto, y posteriormente, ante el Ministerio de Medio Ambiente y ante sus respectivas administraciones autonómicas y locales. Han mantenido una lucha incansable por defender el arreglo de la Nacional 332 como alternativa a la autopista de peaje. La semana pasada, la asociación Anse, Ecologistas en Acción y la Asociación Marina de Cope-Ramonete (Amacora) han vuelto a dirigir escritos solicitando medidas urgentes para la defensa inmediata de las tortugas.

«Venimos denunciando que desde hace dos meses se están realizando trabajos de desbroce, talas de árboles y arrasamiento de la capa vegetal, habiéndose iniciado sin aprobar el proyecto de construcción, además de incumplir las exigencias de salvaguardar los ejemplares de tortuga mora. Además, se vienen ocasionando enormes destrozos y eliminación de formaciones de Periploca, entre otros impactos», apunta Martín Rodríguez, de Ecologistas en Acción.

Lejos de polémicas políticas, los vecinos de Águilas y Lorca sollozan por la intervención inmediata de una mano salvadora que como último aliento consiga poner a salvo a cientos de tortugas, hoy más en peligro de extinción que nunca.

LO QUE HAY QUE SABER

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Nombre: Tortuga mora (Testudo graeca).

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Características: Es un quelonio que raramente llega a los 30 centímetros de longitud y que habita en el Mediterráneo Occidental y en enclaves de Murcia y Almería.

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Antigüedad: Entre los 35.000 y 150.000 años.

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Protección: Está catalogada como Vulnerable por la Ley 7/95 y en peligro de extinción.

Hospitales domésticos improvisados

T. M. T. / ÁGUILAS

No son veterinarios, pero en poco tiempo han aprendido primeros auxilios para tortugas. Miguel Molina es uno de los vecinos de Cabo Cope que ha rescatado de un final mortal a una decena de ejemplares de tortuga mora y las ha llevado hasta su casa, donde ha improvisado una unidad de cuidados intensivos a escala.

«Cuando empezaron las obras de la autopista comenzaron a salir de sus refugios para ponerse a salvo, las que se dieron cuenta, porque la mayoría estaban hibernando. Nosotros tenemos perros de caza y ellos nos las subían enganchadas en la boca. Llegaban partidas completamente o muertas, daba pena», comenta.

DAÑADA. Miguel Molina muestra una de las tortugas que curará en su casa. / P. A. / AGMEl tratamiento médico que aplican es rudimentario, pero eficaz. «Primero las lavamos bien y comprobamos que no tienen ningún tipo de lesión interna. Después, unimos las dos partes del caparazón con esparadrapo y ellas mismas son las que se autoregeneran y siguen viviendo», añade Molina.

Las que encuentran muertas también son recogidas para su posterior entierro, aunque aseguran que «cada vez son menos las que aparecen muertas porque alguien se está encargando de que no las descubramos», matiza Miguel Molina.

Desgraciadamente, la tortuga mora no es la única víctima. «Aquí también residía antes una pareja de águila perdicera y algunos búhos reales. Desde que empezaron los trabajos de explanación de la carretera han desaparecido y ya no se ven. Antes sobrevolaban todas las tardes Cabo Cope y llegaban más allá. Era increíble ver ese espectáculo de la naturaleza», asegura Antonio Calvo.

En este sentido, los ecologistas recuerdan que «unas cinco parejas de búho, aproximadamente el 20 por ciento del total de las existentes en la zona costera, se verán afectadas directamente por la autopista, una cifra muy elevada puesto que equivaldría al valor necesario para declarar una zona como de Especial Protección (ZEPA)».

También algunas especies vegetales protegidas han sido gravemente dañadas, como una importante extensión de formaciones de cornical, periploca angustifolia, pinos, palas, lentiscos, algarrobos y varios acebuches.

«Es ilegal tener las tortugas en casa; ¿y no es peor dejarlas morir?

Los vecinos tienen miedo a dar la cara para evitar que les multen por recoger ejemplares dañados

T. M. T. / ÁGUILAS

Isabel Gallego. P. A. / AGMAlgunos sólo dejan ver sus manos en la fotografía, mientras sujetan algún ejemplar de tortuga mora. No quieren dar la cara por miedo a que les quiten las que han rescatado de alguna de las zonas donde se están realizando las obras de la autopista Cartagena-Vera.

Se limitan a dar sus nombres y a decir cuántas han salvado. Los más desconfiados ni siquiera las enseñan y las esconden en lugares seguros. Isabel Gallego es un ejemplo de todo lo contario. Ni tiene miedo, ni le asusta enfrentarse a cualquiera que quiera quitarle la media docena de tortugas que tiene en su casa.

Preguntada por si sabe que está penalizado tener estos ejemplares, su respuesta es clara y concisa: «Claro que sé que está penalizado tener tortugas en casa; ¿y no es más delito dejarlas morir atrapadas por las máquinas? Mientras pueda seguiré recogiéndolas y cuidándolas, porque están indefensas ante un enemigo mucho más poderoso que ellas y necesitan nuestra ayuda».

A Isabel, que arrastra en su lucha personal a toda su familia, le preocupa lo que ocurrirá cuando llegue el buen tiempo. «Estoy sufriendo porque entonces es cuando de verdad vamos a ver tortugas muertas. Lo que estamos viendo ahora no es nada comparado con lo que nos espera. Se abrigan cerca de las casas y de los cultivos y para llegar tienen que atravesar las obras».

Su frase la apostilla un cabizbajo vecino, Antonio Calvo, con una sentencia disfrazada de reflexión: «¿Por qué la gente gasta millones en los museos, mientras dejamos morir el mayor museo, el de la naturaleza?».

Comienza la regeneración de la reserva de La Galera

T. M. M. / LORCA

No todas las noticias referentes a la tortuga mora son negativas. En la reserva lorquina de Las Cumbres de la Galera, entre las sierras de Carrasquilla y Almenara, ya se ha puesto en marcha el plan de regeneración de la zona, después de que el pasado verano un incendio arrasara 260 hectáreas pertenecientes a la red que la Fundación Global Nature tiene para la protección de esta especie.

Las llamas acabaron con 2.400 ejemplares y el objetivo de esta actuación, puesta en marcha por la Consejería de Medio Ambiente, es recuperar la población animal que había antes de la tragedia.

No sólo se van a llevar a cabo medidas referentes a la protección de la tortuga mora, sino que también se va a incidir en la reforestación y plantación de las especies vegetales autóctonas, que también se vieron dañadas en el que fue considerado como el mayor incendio de estas características en la historia de la Región.

La Fundación Global Nature trabaja desde el mismo día después del incendio para evitar que desaparezca esta reserva, como apunta su portavoz, Juan Luis Castanedo.

De momento, algunos colectivos de la zona costera de Águilas, ya han planteado la posibilidad de trasladar las tortugas que se recojan en El Garrobillo, Cuesta de Gos y Mazarrón a la reserva de la Sierra de Almenara. Aunque lo plantean como última solución, ya que siguen confiando en que las lentas y aparentemente torpes tortugas puedan permanecer en su lugar de origen.

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INFORMACIÓN RELACIONADA EN ALMEDIAM:

ESPECIES SINGULARES ALMERIENSES: LA TORTUGA MORA (Testudo graeca)

 

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