Intimismo solidario

02-09-03

José Javier Matamala GarcíaA lo largo de nuestra existencia, los librepensadores, aquellos que apostamos por los problemas ajenos “menospreciando” lo inmediato y cotidiano, que hacemos de la filantropía algo más que una ideología, que nos descabalgamos de la realidad tangible y proyectamos nuestras energías en el desaforo del devenir diario, somos habitualmente reclamados por aquellos que tenemos tan cerca y de los que nunca hablamos, como es el caso de nuestra familia. Obra y parte de lo que somos y de lo que en realidad hacemos. Normalmente, no le damos cabida en la “lucha” por todos aquellos que realmente se encuentran más solos que nosotros, más desasistidos y por los que, abiertamente, somos cómplices de sus desventuras, intentando desaforadamente dar una oportunidad en la supuesta inmediatez del tiempo y del espacio, para que su “ciclo vital” reaccione de una u otra forma.

Evidentemente no existen fórmulas perfectas, ni verdades absolutas… sólo cristales imperfectos. La “Verdad” es un ente abstracto; una especie de estructura cristalina que es mucho más antigua a nuestra aparición en el Cosmos. Cuando nos intentamos acercar a ella, sólo encontramos caras o “fascies” incompletas y, en muchos casos, deformes, cómo lo son los seres que deambulan por el “Planeta Azul, incluidos- evidentemente- “los monos desnudos”.

Pero sin la referencia del pasado, es imposible que podamos aportar absolutamente nada a nuestros congéneres y a su entorno inmediato. Por este motivo, tanto la historia como la prehistoria constituyen referentes esenciales para interpretar nuestro medio ambiente más inmediato, realizar “hipótesis” de trabajo “científicamente correctas” y adoptar todas aquellas medidas que entendamos como oportunas, capaces y “realistas”.

Somos, por lo tanto, un sólo eje en la rueda del molino capaz de separar entre simiente y presente. Entre el caos de Demócrito y su pluscuanperfecta equidad ante el devenir diario “a lomos de un Logos”. Este es el mensaje que, desde hace más de 3.500 años, sirve como paradigma en la evolución cultural, dentro del contexto de la “civilización occidental”. Mucho más tardíos fueron la implantación de una sociedad "judeo-cristiana" y, aún posterior, el islamismo.

Puede parecer una entropía hablar de estos temas y circunscribirnos a todos en el intento… pero desgraciadamente no es así, sino que nuestras actuales huestes militares actúan de la misma forma desde hace siglos. ¿Guerras de religión?... taxativamente ¡no!. Nada tienen que ver los actuales conflictos armados con “Los Cruzados” –y su antítesis dentro del mundo mahometano-. Sólo nos mueven intereses coetáneos, basados en la justificación de “petrodólares”, ante Estados huérfanos de cualquier equidad, donde la muerte por inanición es fácilmente comprobable  y donde los efectos de más de 20 años de guerras fratricidas, nos hacen concebir un estadio anárquico y de rencillas populares antes de que se reestablezca cualquier tipo de solución consensuada.

Les quiero dedicar este artículo a mis seres más queridos: María, mi hija de seis años y Aurora, mi compañera de viaje durante muchos más.  Ojalá –Alá lo quisiera en árabe-, les estaría dedicando otros temas, pero este preludio de confrontación global me hace ser poco optimista, y prever que la lucha contra el terrorismo internacional y de Estado, no se solventa mediante la asolación de los mismos. Quizá, fuera más prudente al afirmar cuestiones más lisonjeras, pero en este intimismo que encabeza como título a este artículo, tan sólo parto del sentido común... casi una afrenta contra los cancilleres que dominan el mundo.

Atte.

José Javier Matamala García

Almería – España.

Editor y Webmaster de Almediam: http://almeriware.net/almediam/

Vocal y Webmaster de Amigos de Honduras: http://perso.wanadoo.es/med000136/inicio.htm