ALGO MÁS QUE PALABRAS

 UNIVERSIDAD Y COMPROMISO SOCIAL

Víctor Corcoba HerreroBravo por la Universidad de Castilla-La Mancha al pretender que sus alumnos reflexionen sobre temas actuales como la globalización, las migraciones, la justicia internacional, las desigualdades sociales y religiosas o el futuro del sector agrario, con la implantación, este año por primera vez, de la asignatura de libre elección titulada: “Universidad y Compromiso Social”.  Ciertamente, la Universidad de hoy necesita replantearse su papel para construir personas morales, con espíritu de convivencia. Es buen momento para ese activo estudio, frente a la pasividad de unas Facultades sin foros de reflexión o con muy poca participación en los citados encuentros por parte del alumnado. Entorno a mesas de diálogo, en complementariedad a los programas que se imparten, convendría ahondar en los temas que preocupan al ser humano como pueden ser los relacionados con derechos humanos, democracia o nacionalismos.

Una comunidad será tanto más comunitaria si es posible que cada individuo respete determinados intereses, (la vida, la salud, la libertad, la propiedad privada...), o sea, si cada cual se abstiene de interferir por la fuerza en las esferas propias del ser humano por el hecho de ser persona. Por ello, hace falta que tengamos una Universidad más universalista capaz de aportar una cultura que libere más al hombre. No hay que temer perderse en un laberinto de interrogaciones y hay que interrogarse. Dentro de esa moral cívica o filosófica, que todos llevamos inherentes por el simple hecho de existir, se debe dar respuesta a una sociedad en continuo y vertiginoso desarrollo. Está bien que las Facultades y demás Centros Docentes tengan buenas instalaciones, que cuenten con planes de estudios actualizados y con una adecuada financiación; pero, no menos se necesita, que impulse el pensamiento entre sus alumnos. 

Debemos pensar muy seriamente en la educación y en tantos valores perdidos. Nuestros alumnos, por ejemplo, dicen que no leen porque no tienen tiempo. A lo sumo, la prensa, la ojean mientras se toman algo en el bar. Tampoco practican deporte porque suelen responder que la disciplina de los horarios de clases es incompatible. Apenas acuden a Asociaciones culturales. Los que lo hacen suelen fracasar en la carrera. No hay tiempo que perder. Los programas se exigen y cada día son más largos. En vista de lo visto, entiendo que la Enseñanza Superior deberá afrontar el reto de ser algo más que una productora de medios tecnológicos avanzados, que no sabe a qué fines debe servir. La Universidad, o es una comunidad científica humanista que sabe para qué investiga y para qué enseña, o es una empresa inútil, una fábrica de parados. Ante la complejidad de los problemas que nos desbordan, debe renacer el pensamiento complejo como freno a la expansión de la autoridad de los expertos que todo lo creen saber con el consabido deterioro democrático de poder para sí, desde sí, y no desde la colectividad para todos. La mayor parte de las violaciones del orden jurídico se dan en el Estado capitalista, generador de especialistas que olvidan el estado social. Se creen dioses y nada más.

Por consiguiente, el proyecto de vida académica es un proyecto de todos (docentes, discentes y familias) para todos. No es mejor docente el que más sabe, sino el que mejor guía, el que tiene la sabiduría de hacer hombres dueños de sí y de sus facultades. Sólo así, en mi opinión, las instituciones académicas serán un instrumento eficaz de transformación social, al servicio de la libertad, la igualdad y el progreso social para hacer posible una realización más plena de la dignidad humana. Aquella Universidad que no sabe ofrecer a sus alumnos alternativas distintas, capaces de hacer desenganchar a sus alumnos de los festines de alcohol y demás drogas, de poco sirve aunque transmita los más excelsos contenidos. El más importante lo ha olvidado, el de formar personas humanas que sean capaces de reflexionar y decidir. En suma: calidad de enseñanza sí, pero también, calidad humana.

Víctor Corcoba Herrero

- Escritor -