ALGO MÁS QUE PALABRAS

 CONSERVAR NUESTRA CULTURA

Víctor Corcoba HerreroQuiérase o no admitir nuestra cultura está enraizada al humanismo cristiano. Otra cosa muy distinta es que hoy necesite reavivar sus raíces cristianas. Pero la historia está ahí y resulta mezquina borrarla. La Iglesia ha dado a la cultura española una dimensión especial. Lo pude comprobar este verano en diversas aldeas o pueblos,  perdidos en el horizonte y alejados de autovías, al visitar sus templos, ermitas o santuarios. A primera vista resultaba desolador ver los tejados caídos y sus muros resentidos. Cuando podía acceder dentro, la tristeza crecía. El patrimonio eclesial no podía restaurarse por falta de dinero, me confesaban los pocos vecinos que habitan en esos paraísos de soledad y silencio. 

Confesaré que algunas de las piedras desplomadas, sobre todo la parte de los campanarios, me daban una sensación de angustia tremenda. Ya no les digo nada, el dolor que sentía en el alma, cuando me encontraba un cuadro roto o puesto para tapar un ventanal. Desde luego, necesitamos conservar toda esta riqueza eclesial. Las generaciones venideras no nos lo van a perdonar. Porque tampoco es cuestión de creer o no creer, sino de perpetuar lo nuestro, las raíces que nos han dado vida. 

Entiendo que la mejor forma de aprender a valorar todo este patrimonio cultural cristiano, es ahondando en lo que representa. Aquello que no se conoce en profundidad no se ama.  Por eso, la iniciativa del Centro de Historia del Cristianismo y de su Patrimonio cultural de la Facultad de Teología de Granada, de organizar un Master sobre Patrimonio cultural de la Iglesia, curso (enero a diciembre 2004) y estudio singular en su género en el panorama universitario español, puede ser muy saludable para implicarnos todos en la restauración y cuidado. 

Se considera el estudio integral en profundidad del Patrimonio cultural de la Iglesia como uno de los primeros objetivos del Master, ya que, a pesar de la actualidad e interés que suscitan todos los temas relacionados con él, bien es verdad, que en ocasiones, se echan en falta las investigaciones, las publicaciones científicas y las de alta divulgación sobre su origen, su contenido y su razón de ser, su misión evangelizadora y su servicio cultual y cultural a través del tiempo. También contrasta la gran importancia y significación que hoy está adquiriendo el conocimiento, estudio, investigación y divulgación del Patrimonio cultural de la Iglesia en todos sus géneros con la falta de profesionales con una formación integral sobre estas materias. 

Ciertamente, abundan los universitarios titulados en Historia del Arte, Arquitectura, Historia, Biblioteconomía, Archivística, Bellas Artes, Derecho, Antropología, etc. Tampoco faltan especialistas en Teología, Liturgia, Historia de la Iglesia y del Arte cristiano, Sagrada Escritura, Religiosidad popular. Pero falta unir esa conjunción de troncos del saber, relacionar las distintas materias y ciencias estrictamente teológicas y las demás indicadas de carácter humanístico. De ahí que se pretenda dar respuesta a la necesidad actual de profesionales con una cualificación interdisciplinar, en las ciencias teológicas y humanísticas en sentido amplio, que respondan a las nuevas demandas de la sociedad en el sector. 

Según esto, se pretende formar titulados superiores universitarios que quieran iniciarse profesionalmente, de forma general, sistemática y práctica, en los distintos campos que integran el Patrimonio Cultural de la Iglesia y en su gestión. Dar a conocer la metodología específica para el estudio del Patrimonio cultural de la Iglesia y las leyes y normas eclesiásticas por las que se rige. Iniciar actividades culturales sobre el Patrimonio de la Iglesia a partir de la misión que hoy se le asigna a éste en las distintas instituciones eclesiásticas competentes en estas materias, a la vez que integrar estas actividades como elementos fundamentales dentro de las políticas culturales territoriales destinadas a la conservación del Patrimonio. Una noticia, verdaderamente positiva, puesto que, adentrarse en las creaciones artísticas para el servicio divino, que expresan la fe y que son un extraordinario instrumento para evangelizar a cuantos las contemplan, siempre será gozoso. Es como reflejarnos en lo que fuimos, en lo que fueron nuestros abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos; un sustrato que no debe ser marginado y menos permitir que se destruya.

Víctor Corcoba Herrero

- Escritor -