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¿PRECARIEDAD LABORAL?
28-10-03
En
ocasiones, tras millones de horas vividas, los titulares no dejan de
sorprender al más osado. “La Voz de Almería”, en su edición del 28 de
octubre, destaca entre sus titulares que “el PSOE denuncia que la
precariedad laboral en la provincia de Almería supera el 99%”; es decir,
que tan sólo uno de cada cien almerienses mantiene una situación laboral
estable frente a un caos generalizado.
En principio es difícil de creer que una de las provincias
españolas con mayor crecimiento y renta per capita obtenga tan
paupérrimos resultados. Que los almerienses, en general, se encuentren
ante un panorama laboral, tan precario, como anacrónico. Es cierto que la
lacra del paro continúa siendo el principal de los problemas laborales
dentro de Andalucía y del Estado español; pero filtrar este tipo de
titulares a la prensa no deja de constituir un sinsentido, especialmente,
cuando quien lo argumenta es el partido político que reina a sus anchas en
el “cortijo andaluz”.
Se supone que este tipo de “consignas” estarán promediadas
por el Secretario Provincial de dicho partido –Concejal y Parlamentario de
la Junta de Andalucía-. Se supone que su partido estará de acuerdo con
tales afirmaciones y le permite trasladar a la opinión pública este tipo
de atormentadas licencias dialécticas, donde enarbola la bandera contra el
supuesto fracaso laboral de esta provincia.
Lo cierto, sin ningún tipo de dobleces, es que la propia
Junta de Andalucía –gobernada por los que ahora hablan de precariedad
laboral- ha sido incapaz de guardar su propio decoro. Incapaz de solventar
la situación de más de 3.000 “interinos residuales” ligados a la Función
Pública Andaluza, cuya media de vida laboral supera con creces los tres
lustros; evidentemente sin contar con los interinos de Salud o Educación
que, en conjunto, elevarían esta cifra a más de 50.000 andaluces en
precariedad laboral, con el agravante de que este tipo de situaciones se
ha resuelto en la mayoría de las Comunidades Autónomas.
Considero que la mejor forma de demostrar es hacer. Pero la
Junta de Andalucía, tras dos décadas de gobierno, ha sido incapaz de
resolver sus propios problemas internos. Es preocupante que aquellos que
hablan de precariedad laboral hayan sido incapaces de resolver la
angustiosa situación de su propio personal; aquel que atiende a la
ciudadanía, que trabaja diariamente por y para Andalucía.
También, ante estas pueriles declaraciones, debemos
recordar la situación directa de acoso laboral que padecen los
trabajadores andaluces, en una especie de axioma que presupone, como
válido, el concepto de “calla y sobrevivirás”. Situación a la que están
sometidos miles de andaluces, por el mero hecho de preguntar el ¿por qué?
de muchas actuaciones, tanto en la empresa privada, como en la pública. Es
precisamente en esta última donde la desfachatez llega a su extremo más
histriónico. El empleado público, por "denominación de origen", se debe a la
ciudadanía… jamás a intereses partidistas, como pretenden los actuales
responsables del gobierno andaluz. Los empleados públicos son, ante todo,
trabajadores ajenos a quien gobierne. Esto es a priori lo que
caracteriza a un Estado de Derecho.
Más que preguntar por la precariedad laboral, había que
cuestionar a los que pretenden acallar a los librepensadores, a los que
trabajan por y para los demás sin depender de unas siglas determinadas.
José Javier Matamala García
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