¿PRECARIEDAD LABORAL?

28-10-03

José Javier Matamala GarcíaEn ocasiones, tras millones de horas vividas, los titulares no dejan de sorprender al más osado. “La Voz de Almería”, en su edición del 28 de octubre, destaca entre sus titulares que “el PSOE denuncia que la precariedad laboral en la provincia de Almería supera el 99%”; es decir, que tan sólo uno de cada cien almerienses mantiene una situación laboral estable frente a un caos generalizado.

En principio es difícil de creer que una de las provincias españolas con mayor crecimiento y renta per capita obtenga tan paupérrimos resultados. Que los almerienses, en general, se encuentren ante un panorama laboral, tan precario, como anacrónico.  Es cierto que la lacra del paro continúa siendo el principal de los problemas laborales dentro de Andalucía y del Estado español; pero filtrar este tipo de titulares a la prensa no deja de constituir un sinsentido, especialmente, cuando quien lo argumenta es el partido político que reina a sus anchas en el “cortijo andaluz”.

Se supone que este tipo de “consignas” estarán promediadas por el Secretario Provincial de dicho partido –Concejal y Parlamentario de la Junta de Andalucía-. Se supone que su partido estará de acuerdo con tales afirmaciones y le permite trasladar a la opinión pública este tipo de atormentadas licencias dialécticas, donde enarbola la bandera contra el supuesto fracaso laboral de esta provincia.

Lo cierto, sin ningún tipo de dobleces, es que la propia Junta de Andalucía –gobernada por los que ahora hablan de precariedad laboral- ha sido incapaz de guardar su propio decoro. Incapaz de solventar la situación de más de 3.000 “interinos residuales” ligados a la Función Pública Andaluza, cuya media de vida laboral supera con creces los tres lustros; evidentemente sin contar con los interinos de Salud o Educación que, en conjunto, elevarían esta cifra a más de 50.000 andaluces en precariedad laboral, con el agravante de que este tipo de situaciones se ha resuelto en la mayoría de las Comunidades Autónomas.

Considero que la mejor forma de demostrar es hacer. Pero la Junta de Andalucía, tras dos décadas de gobierno, ha sido incapaz de resolver sus propios problemas internos. Es preocupante que aquellos que hablan de precariedad laboral hayan sido incapaces de resolver la angustiosa situación de su propio personal; aquel que atiende a la ciudadanía, que trabaja diariamente por y para Andalucía.

También, ante estas pueriles declaraciones, debemos recordar la situación directa de acoso laboral que padecen los trabajadores andaluces, en una especie de axioma que presupone, como válido, el concepto de “calla y sobrevivirás”.  Situación a la que están sometidos miles de andaluces, por el mero hecho de preguntar el ¿por qué? de muchas actuaciones, tanto en la empresa privada, como en la pública. Es precisamente en esta última donde la desfachatez llega a su extremo más histriónico. El empleado público, por "denominación de origen", se debe a la ciudadanía… jamás a intereses partidistas, como pretenden los actuales responsables del gobierno andaluz. Los empleados públicos son, ante todo, trabajadores ajenos a quien gobierne. Esto es a priori lo que caracteriza a un Estado de Derecho.

Más que preguntar por la precariedad laboral, había que cuestionar a los que pretenden acallar a los librepensadores, a los que trabajan por y para los demás sin depender de unas siglas determinadas.

José Javier Matamala García