Carta a Mr. "X"

25-02-04 

Estimado amigo

Navegando esta mañana por este espacio llamado Almediam, descubrí un par de cartas que se respondían una a otra hablando de no sé qué tema relativo a endemismos y a denuncias: ojeando dicho documento me llamó poderosamente la atención un comentario de uno de los interlocutores, que hacía alusión a los ecologistas de antes y a los de ahora, casi denostando a estos segundos.

Pues bien, quería yo comentarle a Mr. “X” , pues el artículo lo han hecho desaparecer de la noche a la mañana (supongo que sus motivos tendrán) y no recuerdo pues su nombre, que la diferencia entre el movimiento ecologista “de antes” y “el de ahora” es que el de ahora está más preparado y es más efectivo; que el de ahora no está por la labor de ceder a sus ilusiones de un mundo menos destructivo por la mano del hombre, ni se deja sobornar fácilmente, ni se conforma con puestos de trabajo cómodos para la Administración Pública (que somos todos, sin excepción).

El movimiento ecologista de antes, no estaba politizado, porque la política eran ellos mismos, y de hecho así lo ha demostrado la evolución del tiempo, donde de aquellos que empezaban a liderar los incipientes grupos ecologistas (al menos en esta provincia) se las supieron valer para acceder a cómodos puestos en la jeraraquía medioambiental (lo cual no es tampoco de despreciar); si el medioambientalismo de hoy se parece más a algo obsceno, que no se conforma con pan y circo, es porque los tiempos han cambiado, y ser ecologista no significa llevar un pendiente en la oreja, ni pasar por fumar canutos en las calas de San José, ni por irse de excursión a comerse el bocadillo debajo de una peña; pero no nos engañemos, porque el ecologista de hoy no es “el coco” sino el resultado de las malas acciones del mismo.

No soy precisamente político, ni allegado tan siquiera a las filas del ecologismo político, pues si me cabe un lugar, sería el de “perro verde” (por lo de raro) entre los allegados a estas ideologías, pero no tolero bajo ningún concepto que se denoste a los que con tanto esfuerzo y valía, y en muchas de las ocasiones, sin oficio ni beneficio, luchan cada día por un mundo mejor para todos, por que la ley sea igual para todo el mundo, por que la justicia ambiental exista, y porque nos hagamos conscientes de una puñetera vez de que el ser humano vive en la Tierra, aunque lo intente hacer de espaldas a ella.

Valga por este y otros motivos que no vienen al cuento, mi repulsa ante dicho comentario fácil sobre el movimiento ecologista actual, en el que no milito, pero con el que me siento tremendamente agusto.

Sin otro particular, y mereciéndome un profundo respeto las opiniones (como tales) a las que aludo con esta carta quedo a su disposición.

PD. Si bien es cierto que los ecologistas de hoy ya no lucen tantas barbas como los de antes, y dejaron también de calzar sandalias (quedaron  atrás el hippismo , el “de  pastel” y el pasar de todo), se ha ganado mucho en compromiso, en actitud y en el concepto del “no pasarán”  en vez de el obsoleto  “no nos moverán” ....

Jesús M. Contreras  -   jmarioc@cajamar.es