ALGO MÁS QUE PALABRAS

LA VIDA ES PARA VIVIRLA

Víctor Corcoba Herrero04-05-04

Los tiempos actuales, gestados por el ser humano, son de una crueldad cretina como nunca lo han sido y de una incoherencia mayúscula. Apenas nos suscita alarma social nada, que no sea productivo para nosotros. Ni que cada día tengamos más pobres en las esquinas, tampoco que nuestros jóvenes vivan en el vicio, y todavía menos, que las personas mayores lloren nuestra indiferencia. Luego, para más necedad, instaurados en el estado del bienestar, pasamos de todo, hasta de hacer valer la vida.

El desespero me puede, hasta perder la paciencia, cuando uno observa la siega de tantas vidas indefensas. A mansalva. Nos importa un pimiento.  Ya ven lo poco que se comenta, se dice y se patalea, sobre el incremento en España de abortos provocados. ¿Cuántos se alzan en valedores de los no nacidos, que la ciencia nos dice que ya son vidas humanas? Para empezar, el Estado, con sus legisladores y garantes de la justicia, con sus gobiernos y administraciones, son responsables directos de tanta masacre. Yo así lo pienso, puesto que, todos ellos, unos en una medida y otros en otra, han de proteger y promover la vida de todos, una cuestión básica de derecho, de elemental principio de  humanidad.  O de urbanidad de alma. No somos bestias.

También la ciudadanía andamos faltos de sensibilidad y ternura. A veces las piedras son menos duras que nuestro corazón. Una sociedad que vive, más a lo loco que en la vida, y que para colmo de males no deja vivir, acaba mal. No tiene futuro. Porque la propia vida, su propia existencia, se la cepilla. Ya me dirán qué hacemos sin niños. Por eso, es tan importante el apoyo económico a la familia como tal, de la que se habla mucho, pero se hace poco.

Por si era insuficiente lo anterior, la ferviente eliminación de embriones, alegando sueños más que sapiencia, aunque nos vendan ciencia, de los que por cierto habría que llevar un registro fehaciente, es otra forma de matar. De seguir así, nos será muy difícil vivir en la tierra. Quizás, por ello, los poderosos están buscando vida en otros universos. En cualquier caso, yo me quedo, y se la ofrezco al lector como reflexión última, una frase de Joseph Joubert: Dios hizo la vida para vivirla y no para conocerla. Dejémonos, pues, que la vida nos viva.

 

Víctor Corcoba Herrero

- Escritor -