ALGO MÁS QUE PALABRAS

MÚSICA QUE CALMA Y COLMA

13-09-04

Víctor Corcoba HerreroEn medio de un mundo flagelado por la violencia, el mal gusto, la crispación y tantos otros desórdenes, propongo la música como alimento que acrecienta la vida, tan sesgada por absurdos modos y modales, por suicidios en tentativa y consumados (la nueva epidemia de los nuevos tiempos), por odios y venganzas. Las sinfonías melódicas siempre unen. Lo pude comprobar en el último acto vivido. La Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada organizó un concierto de música de órgano para la Reina Isabel la Católica en la Capilla Real, con motivo del V Centenario de su muerte, que aglutinó a multitud de personas, venidas incluso, a propósito, de otras ciudades. Con el acertado y sugestivo título “Música para tecla de los siglos XIV, XV y XVI”, en el que la originalidad de las obras que se pudieron escuchar en el concierto elevaron a lo más alto de la belleza tanta belleza contemplada y oída; puesto que, Montserrat Torrent, es una de las grandes organistas dedicada de lleno al repertorio de la música antigua española.

Montserrat Torrent durante la actuaciónEn el órgano positivo de la Academia, la genial concertista, impregnó magistralmente bajo un silencio sepulcral, las sonoridades más sublimes ante los muros sagrados que dan cobijo al panteón real y el corazón de las miradas gozosas crecidas por el verso. Montserrat Torrent, que es todo un pentagrama de luces centradas en singulares acordes y de pautas concentradas de sabiduría musical, supo sembrar las obras de compositores ancestrales, destilando una música del tiempo para la vida actual. Realmente, con su dominio concertístico, emocionó a todos los asistentes que le ofrecieron, al final del repertorio, los más efusivos y persistentes aplausos. El desarrollo concertista del programa único en el santo lugar, toda la atmósfera creada alrededor de los corazones unidos en la música, me evocaban la emoción que sentiría la Reina, amante de las artes y protectora de artistas, por este tipo de bellos encuentros; ella que entendió estas expresiones creativas, como descubrimientos del espíritu, gozo y medicina. El acto, sin duda, fue una cura para el alma.

Aparte de que la música colma y calma, favorece además el clima de diálogo entre culturas, algo muy necesario para el entendimiento en un mundo diferencial y globalizado. Nuestra tradición musical constituye un tesoro de valor inestimable que sobresale entre las demás expresiones artísticas, que no sólo debemos conservar, también conversar sobre sus gozos  y convidar a otras culturas, tan profundas esencias y emociones. La música nos identifica y, por ella, nos pueden reconocer. El encuentro con lo armónico siempre armoniza hacia el camino de la unidad. Ante tantos ruidos estridentes que nos rasgan el corazón, precisamos melodías que nos suban el ánimo y resuciten la alegría de sentirnos bien con nosotros mismos. Sin duda, es buena cita, la de citarse en el cultivo sonoro para hallarse, cultivar lazos fraternos y fermentos de paz en todo lagar y lugar.

Víctor Corcoba Herrero

- Escritor -