ALGO MÁS QUE PALABRAS

DE LAS PALABRAS A LA ACCIÓN

20-11-04

Víctor Corcoba HerreroEn la fiesta de habla hispana celebrada en Rosario se han puesto sobre la mesa palabras como mestizaje, diversidad y unidad de acción. De igual modo, en la cumbre de San José de Costa Rica, se han refrendado compromisos de avanzar desde el consenso hacia proyectos comunes. En la misma línea, líderes del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), centran sus debates en el comercio, la corrupción y el terrorismo. Ahora todas esas buenas intenciones hay que cultivarlas, llevarlas cada cual consigo en beneficio de los demás.

Dicho lo anterior, sólo cabe pasar de las voces a la acción. Esto no es fácil en un mundo cerrado y encerrado por el egoísmo, que vive ensimismado para sí mismo, con el único deseo de la propia complacencia y euforia del bienestar. ¿Cuántos y qué sociedad vive para saciar a los pobres entre los pobres? Para empezar, el común de los proyectos debiera estar centrado en el ser humano, nazca donde nazca y viva donde le plazca. Con la mano en el corazón, díganme: ¿en cuántos países ocupa el centro de toda investigación científica y de todo empeño cultural, la persona como tal, en su estricto cumplimiento de los derechos humanos? ¿Por qué está deshumanizada la humanidad?

De nada sirve tener normas impresas, si luego vivimos como anormales en rediles jerárquicos, poseer los más trabajados documentos gestados en cónclaves si después se quedan en papel mojado, reunirse y expresar ideas que tan solo serán un sueño más en la biblioteca del tiempo. Ciertamente, la ciencia y la cultura, es la mayor riqueza que una nación puede generar para la vida, que es para lo que hay que educar sobre todo, pero resulta que tenemos una educación que potencia sólo lo intelectual o las habilidades profesionales, revanchista cien por cien, manejada por la voz de su amo, censurada de toda dimensión moral, cuestión más que necesaria para que la inserción y apertura a la diversidad deje de ser un amor imposible.

Hay muchas vidas enfrentadas en la vida. Se cuidan más las formas que los fondos. Vivimos en un mundo de apariencias, donde los valores quedan al margen. Me parece necesario volver a descubrir, lo que hemos sido y lo que hoy somos. Hablar menos y hacer más. Cuando se convive con el amor ausente, todo se autodestruye. Al final resulta que el principal libro, el de la subsistencia del orbe, nadie lo toma como libro de alma para la vida. Así no hay manera de combatir el vacío de sentido que domina el mundo, más en desvelo por trepar peldaños de poder y atrapar talego, que por unir lazos.

Víctor Corcoba Herrero

- Escritor -