CRÓNICA DE UN AVENTURERO

 

21-01-05

Cuatrocientos años son pocos

para lo mucho que nos enseñó.

 

Diré que en un lugar, lagar de amor,

habita don Quijote de la Mancha,

por su decir la libertad ensancha,

y en Dulcinea enmudece el dolor.

 

El aire es un espejo de su ardor

inquieto en la quietud que nos engancha,

bajo la mecha de un sol de luna ancha,

mediador de paz y de luz dador.

 

El caballero de triste figura

y su fiel escudero Sancho Panza,

acrecientan el culto a la cultura,

 

con su voz cautivada de esperanza,

porque el saber salva, es flor madura

que embalsama la vida de bonanza.

Víctor Corcoba Herrero

- Escritor -