ALGO MÁS QUE PALABRAS

RUEGO DE “MENESTRA”, MANDATO ES

 

10-02-05

Víctor Corcoba HerreroEsto de tener un gobierno como el de Zapatero (en adelante: ZP), doctorado en estrategias tiene sus primores y prebendas, excelencia todavía lejana entre los seguidores de Rajoy (en adelante: RJ), que no han aprendido a sacar partido del cuenta cuentos. Se dice, se comenta, se rumorea, nos han dicho que dicen que decían que, en la escuela de ZP, se han puesto de moda los mandamientos de la carraca: toma y daca. O séase, no dar puntada sin hilo; consejo que aconseja no dar nada si no es a cambio de complicidades.  

La complicidad de un funcional gabinete de fortaleza y cartera que diría el Ingenioso Hidalgo, como es la saneada salud (¿?) y, su escudero, el gusto consumado por el consumo, incentivando hábitos de higiene, activando el coqueteo de cuerpos serranos, tiene su gozoso mandato menstrual, el ponernos en movimiento la neurona del cuento de la lechera destornillada de risa, argumento propinado por ZP para que se nos quite la cara de estreñidos, tras el largo sedentarismo que has de padecer, si dolido el cuerpo y el alma entera, acudes a las pacientes urgencias, repleta de impacientes votantes, que botan y rebotan de un sitio a otro.

En una de esas sabias ocurrencias de Rocinante a Don Quijote, le oí apuntar, tuviese a bien considerar que, para llegar a las alturas del bienestar, había que tener en cuenta todos los ruegos, sobre todo los de “Menestra”, porque mandato son. Por ello, suplicados lectores, lo mejor es amañarse una buena olla de las que no engordan y erotizan, con camastro al lado y cabestro sensual. Las televisiones pueden ayudar a la fase de calentamiento. El punto amoroso, al parecer, lo da una vida rica como la rueca del póntelo/pónselo, plural y divertida en el divertimento de usar y tirar. Es el amor de quita y pon, el que no echa barriga, quizás porque carezca entre sus ingredientes de la curva de la felicidad, pero sacia como sacian las bellotas a los marranos.

Nuestra madre política del reiterado gabinete de fortaleza y cartera, la “Menestra” del ramo y del remo, anuncia previo remar mar adentro, que no renuncia a la puesta en marcha de un chivato en cada dulce hogar, que transmita y retransmita las glotonerías de la especie, ciudadanos nacientes en la piel de toro, más conocida hoy por algunos como nación de naciones, al Observatorio Público de la Obesidad, lo mucho que nos relamemos y lo poco que nos calentamos cuerpo a cuerpo. Lo de corazón a corazón, importa menos.

Esto de lamerse y relamerse con el bocado en la boca hay que higienizarlo, ha pensado (luego: existe) la  citada y recitada “Menestra”, protectora y cuidadora de cuerpos metro-sexual. Como si el punto “ge” estuviese más del lado de gallardos galanes. ¡Já, já, já!. Esto es una bomba de cebo y ceba: lo de la jota bailando con jeta. Por refutar mandatos, con cierto tufo de risotada, yo me apunto (por aquello de la santa libertad) al bando de los gordos que tienen alma de poeta.

Víctor Corcoba Herrero

- Escritor -