AMIGA MÍA

18-05-05

José Javier Matamala GarcíaNo hace tanto, tuve el plácido honor de acunarte entre mis brazos -sensación intransferible-, de ver como crecías sin darnos tiempo a disfrutar de cada uno de tus avances vitales. Los adultos somos bastante ñoños, e ignoramos lo más hermoso de la vida que es ella en sí misma.

Asistí a ese mágico momento que transcurre entre ser niña y mujer simultáneamente. Te conocí como adolescente reivindicativa de sus derechos y te conozco como mujer adulta y con esos preciosos y preciados principios que mantienes con todo el conocimiento del mundo.

Ahora, cuando disfruto de la plenitud de tener a una hija de ocho preciosos años, me haces abuelo o tío-abuelo... que más da. Tu hija será mi primera nieta, el primer eslabón de una cadena que acaba de comenzar. Sólo te pido que no te pierdas los instantes que yo me perdí, que la cuides como el mayor regalo de los dioses... realmente es polvo de estrellas...

Se que tu vida va a cambiar, como tus prioridades y tus anhelos. Aún siendo tú misma serás madre de otra mujer que llegó a la vida por amor y con amor. Y te puedo asegurar que aquellas y aquellos que hemos pasado por esta tesitura jamás volvimos a ser los mismos de antaño... en cualquier caso hemos mejorado.

Amiga mía, sabes bien que le tengo una vergüenza atroz a la poesía... incluso a la "prosa poética", pero quiero obsequiarle a tu hija con las mismas palabras con las que anuncié a la mía.

Empezar a vivir

Cuando tu naciste el mudo dijo “stop”.

Los ángeles interrumpieron su vuelo.

El universo permaneció estático por un momento

y todos los seres vivos e inertes gritaron: ¡ha nacido!.

Por un momento, el mundo se estremeció, de alegría.

Por un momento, no hubo muertes, ni guerras.

Por un momento, todos fuimos solidarios.

Por un momento, el hombre volvió ha ser hombre.

Por un momento y para siempre supimos lo que es amor.

Tu bendición ha salpicado por sorpresa a este ajado planeta.

Tu sonrisa y alegría hacen que el mundo gire distinto.

Has llegado como el Ave Fénix que resurgiendo de sus cenizas,

sobrevuela el mundo demostrándole tu tremenda fuerza y energía.

Ahora, mi “gorrión almizclero”, revolotearás entre las ramas.

Mañana, otearás cual halcón, salvadora del mundo y sus confines.

Gladiadora de batallas perdidas y ganadas, tu ceñido entrecejo

no se relajará hasta que doblegues la mezquindad,

la injusticia y la desigualdad, que no entiendes ni compartes.

Eres el ser más hermoso de este globo azul y eso no es tarea fácil.

Tu fuerza, tu energía y tu capacidad de convicción

serán tus armas y tu mejor aliado.

En tus chispeantes ojos veo eso y mucho más.

Veo un futuro contigo mejor, más hermoso y más justo como tú.

En tus primeros vuelos fuera del nido tus padres estarán vigilantes.

En tu devenir por la vida tus padres estarán siempre a tu lado.

Cuando desaparezcamos físicamente seguiremos estando,

ayudando a nuestro pequeño gorrión a volar como el majestuoso

halcón en el que por momentos te conviertes.

Has nacido por amor, con amor y para el amor.

La dicha te acompañará siempre, porque así lo quiere la vida.

Tus lágrimas, embellecedoras mágicas de tus ojos,

estarán ligadas siempre al amor que merece tu mundo y

todos los que lo rodean, pero ahórralas para lo

que realmente merezca tu intervención y sabiduría.

A mi niña chica, a mi niña grande, ande burro o no ande.

A mi niña coqueta que parece una croqueta.

A mi niña valiente que es la más inteligente.

Así te cantaré yo cuando llores y cuando rías porque

eres y serás lo más fantástico que me ha ofrecido la vida.

 

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