ALGO MÁS QUE PALABRAS
ESPAÑA NO SERÍA ESPAÑA SIN EL CASTELLANO
04-06-05
Los
españoles somos así, mientras queremos que los americanos lean en
latino, dentro de nuestra propia casa, la lengua castellana se usa de
mal en peor. Es más, en algunas comunidades autónomas, se ha desterrado
del mapa escolar y en otras se abusa con influencias de todo tipo. Ahora
algún político parece haber caído del guindo y considera que los
libros, nuestra literatura clásica española, son la mejor carta de
presentación que tenemos. Desde luego, yo creo que también, porque si
fuese por los gestos políticos, andanzas y gestas de algunos vividores
de la política, la promoción de España sería más nefasta que el cuento
de la lechera.
Aparte de que nuestra lengua castellana encuentre dificultades en su
propia familia, puesto que llegará el día en que algunos españoles la
han olvidado, o digerido en mal estado, fruto de un entendimiento
mezquino de cerrarse a conocerla y a usarla con el esplendor histórico
que lleva consigo, también la red de bibliotecas americanas es muy
superior a la española. Aquí tenemos otro tipo de altares permisibles.
El efecto ahí está. Se acrecienta la juventud (cada día más niños o
menos jóvenes, que de todo hay en ese ¡ay! de dolor), atrapada por
adicciones de consumo.
Visto lo visto, me parece muy buena idea, lo que algunas asociaciones
transmiten a los jóvenes: es hora de que pierdas el tiempo; estamos tan
acostumbrados a sacar rendimiento de todo, que nuestra propuesta es
"perder el tiempo" para ganar mucho. En este caso, la cita es de los
Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios que andan enfrascados en
diversos campos de trabajo, para que los jóvenes posean ocasión de
compartir su tiempo libre con personas que tengan alguna dificultad,
como puede ser la ocasionada por trastornos mentales, niños con
necesidades especiales, transeúntes y toxicómanos, discapacitados y
ancianos.
Volviendo a la singular lengua castellana que, por si sola, es ya todo
un patrimonio cultural que tendríamos que empezar a cuidar más en
nuestro propio hábitat. La herencia del castellano lleva consigo un
sistema de valores que no puede desarraigarse de la noche a la mañana.
Nuestra lengua es la razón de ser, un sentimiento hispano que es todo un
activo pedagógico con el que debemos sensibilizarnos. Nos abrazamos al
mundo, pero el mundo también desea expresarse. Si fuésemos objetos como
algunos del “poder” nos tratan hoy, carecería de sentido tener una
lengua común que ha de avivarnos al entendimiento. Soy de los que pienso
que un porcentaje de los que han votado “no” a la Constitución Europea, ha sido por un problema común del común lenguaje. Se ha
desinformado más que informado. No se han advertido, ni penetrado, los
mensajes en la ciudadanía. La comunicación inadecuada siempre genera
incomprensiones y pocas confianzas.
Estoy convencido, pues, de que si
el
mundo no es mundo sin palabras y el lenguaje no es lengua sin habla,
tampoco España no sería España sin el castellano. Por ello, entiendo que
da salud comprensiva mejorar la creación verbal para oírse y hallarse en
una Europa que precisa un corazón poesía. Que se oiga el castellano en
el mundo está bien, que se recite y encinte mejor todavía; un verbo que
al llevarse a los labios humedece las pupilas, porque hasta el aire besa
en español.
Víctor Corcoba Herrero
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Escritor -