ALGO MÁS QUE PALABRAS
SEGÚN
EL COLOR
03-07-05
Para
Zapatero y su corte de mandamases, avalado por coaliciones políticas
perdedoras, hoy tenemos más libertad, más igualdad, más derechos
sociales, más crecimiento económico. Más todo de todo, la liberación
total. Claro. Una cosa es tener y otra muy distinta poseer; gozar del
respeto de
todos los derechos del ser humano, por el hecho de serlo, los que están
ligados a su dimensión material y económica, y los que están ligados a
la dimensión espiritual e interior de su existencia en este mundo.
Otras fuerzas
contrarias a Zapatero, lo contradicen de plano. Así, para el principal
líder de la oposición,
Mariano Rajoy, el presidente del gobierno divide a la
sociedad en vez de buscar el consenso. Por su parte, Izquierda Unida,
tampoco se cree lo de los derechos sociales, y está dispuesta a
presentar una moción en todos los ayuntamientos para aumentar de este
modo el compromiso real de erradicar el chabolismo español. También los
obispos advierten a los católicos de que es necesario oponerse a leyes
injustas por todos los medios legítimos que el Estado de derecho pone a
disposición de los ciudadanos, colaborando en el establecimiento de la
justicia y abstenerse de toda complicidad con la injusticia. Por si
fuera poco, algunos miembros activos del poder judicial se sienten
hartos de ser descalificados, por el mero hecho de que no se compartan
los razonamientos jurídicos empleados por éste.
La calle no va a ser menos y está como muy revuelta, llena de gente
herida. Eso de controlar voces y posturas para tergiversar la realidad,
politizarlo todo y amañar cebos, vincular y desvincular a personas por
el mero hecho de discrepar, destituir labores que deben ser realizadas
por profesionales formados al efecto, es una de las mayores siega de
libertades que actualmente se produce, actitud que debería redimir todo
poder que se precie de demócrata. En la misma línea, se observa un
enjambre de trepas a los que sólo les mueve hacerse pudientes. Algunos
han visto que la política hace millonarios y aspiran a profesionalizarse
como vividores de la causa. De seguir aumentando las desigualdades,
desavenencias y distancias, los barrios más pobres se convertirán en
mendigos de los barrios más ricos. Tiempo al tiempo.
Ante lo cual, surge la pregunta del millón: ¿Excluir o abrazar?, esa es
la cuestión. Aquí no hay quien viva; sí a los vivos se les pone bozal,
se le niega el pan de las sílabas para poder abrirse a los demás,
obviando su identidad, en un mundo al que hay que humanizar, armonizar y
reorganizar; a toda pastilla, sin tanta pastilla televisiva, a no ser
que se ponga en antena: Operación ética.
Víctor Corcoba Herrero
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Escritor -