LAS DEMOCRACIAS IMPUESTAS

05-07-05

José Javier Matamala GarcíaEl término democracia aparece por primera vez expuesto en la historia, con cierta exactitud, por el historiador griego Herótodo – 484 a 420 a.C.- La traducción al castellano sería “el poder del pueblo”. De hecho el término “demokatia” parte de dos palabras de la época: “demos” –pueblo- y “kratos” - poder-. Tras más de 2.400 años aún algunos apuestan por ser los primeros en conseguir o imponer esta simbiosis participativa, aunque sería necesario volver a la misma –la historia compartida- para entender sus pilares fundamentales.

A lo largo de casi 3.000 años de existencia del homo sapiens sapiens, la complejidad de sus relaciones –inicialmente tribales renacientes del neolítico-, la expansión de las mismas a grupos de población cada vez más amplios y la interrelación entre los mismos, incitaron a nuestros ancestros a establecer sistemas de gobierno, habitualmente autárquicos y despóticos en todos los continentes del Planeta Azul. Desde las primeras civilizaciones asiáticas, a las posteriores europeas, americanas y africanas, el poder se centraba en diferentes dioses coincidentes con el más poderoso del sistema tribal.

Griegos, romanos y chinos, amén de otras civilizaciones como las que hicieron emerger posteriormente al impero Otomano, al Egipcio y a espacios tan distantes, en aquel entonces, como el Maya o el Azteca, sembraron nuestro entorno de deidades y/o conceptos divinos donde el no pertenecer a una casta de “cierta alcurnia” derivaba en la esclavitud forzosa o de ser una ofrenda para los dioses.

Durante la Edad Media, nace el Islam como un tercer monoteísmo ligado a la propia historia de judeo-cristiana. Sus avances tecnológicos fueron irrefutables y sus ejércitos de colonización incontestables. Mientras Asia y América mantenían una dinámica científica muy ajena, en la vieja Europa se preparaba la mayor invasión conocida en la historia de la humanidad con una duración superior a ochos siglos de coexistencia. Expulsados los últimos almorávides de España comienza el desenfreno por la conquista de América donde participaron las grandes potencias navales de aquel entonces –españoles, holandeses, portugueses, franceses y británicos- … un hecho tan constatable, como patético donde de destruyeron auténticas civilizaciones, poblaciones indígenas- lo cual sigue en la actualidad a mano de multinacionales sin escrúpulos- y culturas irremplazables desde el Norte al Sur de América. Todos apostaron al unísono por la esclavitud, el despotismo ilustrado, y la devastación de todo aquello que se les resistiera.

Tenemos que esperar varios siglos para el nacimiento de la Revolución Francesa, donde se instauran por primera vez, desde la Grecia antigua, los conceptos básicos de las actuales democracias. Desde entonces los EEUU se han autodeclarado como paladines de una justicia que, en mi opinión, no se puede aplicar sobre estos conceptos, aunque hay que reconocer su importante labor en el desarrollo e instauración de la misma. Dos guerras mundiales y el primer bombardeo atómico sobre población civil son obra y gracia de los EEUU, así como su participación bélica en más de 100 conflictos armados desde inicios del siglo XX.

Como nuevo Imperio su intervencionismo militar y político no ha dado tregua y sus inversiones en el plano armamentístico son, con mucha diferencia, los mayores del mundo. Desaparecida la URRSS, derribado el Muro de Berlín, ya no existen objetivos reales a los que atacar. El antiguo imperio soviético, se complace en recibir millones de dólares de ayuda en especie, para seguir aplastando a sus minorías étnicas, en un segundo “Plan Marchal”. Mientras EEUU invade y masacra al pueblo iraquí, la Confederación Rusa hace lo propio en Chechenia. La notable diferencia radica en que al terrorismo no se le combate desde la invasión, sino desde sistemas de inteligencia globales.

Para el 99% de los españoles la “Reunión de las Azores”, donde se aseguraba que Iraq poseía armas de destrucción masiva y era un peligro para occidente, la validez y credibilidad de estas afirmaciones eran nulas, y todos/das comprendimos que se trataba de una guerra comercial por el “oro negro”; por seguir calculando cronometradamente las necesidades de crecimiento de los EEUU y aliados ante una postura de consumismo global, mientras cientos de miles de criaturas mueren directa y diariamente por inanición o sufren sus consecuencias psíquicas o físicas de por vida.

El voto negativo de la población francesa ante la constitución europea, nace de este mismo análisis de la realidad. Pese a lo que digan algunos politólogos bien remunerados, el triunfo de este NO se ha basado en un resurgimiento de la derecha, sino en ciertos artículos de esta Carta Magna que abogan y apuestan claramente por el crecimiento armamentístico dentro del seno europeo y de establecer conceptos similares a las guerras preventivas que, Europa, no está dispuesta a seguir. Si esto supone un retraso para una política común europea, estoy totalmente convencido que nuestro mercado común abierto a 25 países, con fórmulas de potenciación de aquellos que están más deprimidos económicamente, seguirá adelante y que nadie se encontrará desligado en una cuneta.

Bien diferente es nuestra concordancia política – en cuanto a políticas exteriores- y aquí si, el varapalo de Francia –miembro fundador de la CE- es muy importante. Europa, para los amigos que viven el los EEUU, jamás ha pretendido constituirse como unos EEUUE –Estados Unidos de Europa-. Son tantas las diferencias culturales e históricas que quizá no sea esa nuestra opción. Pero si entiendo nuestro compromiso multicultural hacia tendencias donde Norte y Sur se acerquen, donde Riqueza y Pobreza se compartan y, sobre todo, donde seamos capaces de exportar un avance social como es la gratuidad y universalidad de las prestaciones sanitarias y académicas, que se desarrollaron durante la guerra fría, como recurso complementario al desarrollado por la propia URRSS, y como paradigma de la diferencia entre el capitalismo estadounidense y el europeo.

Los pueblos y sociedades que hemos luchado por nuestras propias libertades, que hemos conseguido el menos malo de los sistemas de representación como es la democracia, lo hemos hecho con convicción, con pérdidas de compañeros y compañeras irreparables, pero con la seguridad de contribuir abiertamente al desarrollo de nuestras generaciones futuras.

Nunca podremos entender el establecimiento de democracias de postín regladas por múltiples intereses económicos. Que se invadan impunemente países por sus riquezas aduciendo “su peligro” para la estabilidad mundial. Que se impongan títeres en Estados, que por su propia idiosincrasia se ven volcados a guerras fraticidas.

Las democracias de corte occidental no se pueden imponer en países obcecados por una confrontación interna y diaria de corte religioso. Lo primero que han de hacer es añadir a este término otro que no se suele emplear: el laicismo. Desgraciadamente los fundamentalismos de todas las religiones se nutren de la ignorancia. El ancestral respeto a cualquier tipo de creencia no puede constituir un axioma imperturbable. Nuestras mentes pueden estar más o menos abiertas, pero no la de nuestros gobernantes.

El Sr. Bush, "Caesar Imperium", es un adicto a distintas formulas de acercamiento a lo “sobrenatural”, por lo cual le pido humildemente que dedique tan sólo 100 de sus misiles - cruceros para aliviar el hambre en el África Subsahariana, que emplee tan sólo un tercio de su presupuesto nacional para combatir la hambruna en Centro y Sudamérica, que entienda que la paz mundial se basa en estos principios y que lo que usted entiende como terrorismo no se combate invadiendo países… sino de una forma más civilizada.

Es necesaria una participación mundial para no mantener este estatus de riqueza-pobreza y hambruna, ante consumismo disparatado. La globalización neoliberal apuesta contundentemente por estos términos. La propia capacidad de regeneración planetaria se resiente y la pérdida de biodiversidad, el calentamiento atmosférico, el cambio climático o la disminución de nuestros filtros solares –capa de ozono-, no son una entelequia sino la praxis diaria ante un mundo gobernado por los humanos que, necesariamente, ha de afrontar nuevos retos.

José Javier Matamala García

Editor de Almediam: www.almeriware.net/almediam/

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