ALGO MÁS QUE PALABRAS
EL
POLEN DE LA POLÍTICA
05-08-05
Pienso, luego subrayo lo que manifiesto, que el
pensamiento jamás debe glosar poder alguno, y sí valores, los eternos de
siempre, como el de la libertad, justicia, igualdad y solidaridad. A mi
juicio, eso de que el polen de la política lo invada todo, favorece la
vulgaridad y acrecienta el servilismo. Es una realidad palpable. Pese a
las apariencias, vivimos tiempos de desorientación. Ha tomado posesión
la mediocridad, casi siempre favorecida por el político de turno al que
le interesan los dóciles, en vez de la persona culta que solamente
tendrá la vida como aliada, y a la que se entregará con el alma de la
inteligencia en un afán constante de liberarla de tratos inhumanos o
degradantes. La cuestión de que nada se escape del debate político y
que, como tal, se resuelva en términos políticos, alcanza unas cotas de
contaminación tan altas que lo distinto empieza a ser lo mismo. Lo
extraño de la cuestión salta a la vista. Cada día son menos las personas
preocupadas e implicadas en cultivar la autenticidad de la palabra como
instrumento de diálogo para la construcción de una sociedad más justa.
El panorama es
inquietante, por lo que veo o leo. He aquí un ejemplo de ahora mismo. Un
programa de televisión (de máxima audiencia) insiste en que Marbella es
una ciudad sin ley. Si esto es verdad, ¿por qué no se toman cartas en el
asunto? Y si es mentira, ¿por qué no se denuncia la falsedad? ¿O es que
las palabras han perdido su semántica? Apago la tele y buceo en la
prensa con la esperanza de una mejor digestión. De una página a la
siguiente, poca diferencia. Expresa o tácitamente se describen sucesos
bestiales, relaciones tormentosas entre políticos, con un lenguaje que
envenena más que purifica. Todo ello, hace que la carga de pólenes
absurdos se haya disparado, debido a la pluviosidad oportunista de
algunos / bastantes, que sin escrúpulo condicionan legislaciones,
accionan esclavitudes tremendas y sueños que encarnan pesadillas.
La concentración de
zánganos que se sirven de la política para vivir el resto de sus vidas a
cuerpo de rey, resulta en ocasiones de un descaro total. A esto habría
que poner remedio y hacer limpieza. Para empezar, tendríamos que
fomentar una reflexión solidaria sobre los principios que fundamentan
los derechos humanos, porque la dignidad humana debiera ser intocable, y
no lo es, cuando coexisten tantos abusos, una justicia desconcertante y
una riada de personas sin techo que aumenta a pasos agigantados, por una
deficiente política de alternativas viables con acceso pleno a sus
derechos sociales.
Deberíamos politizar
menos las cosas y trabajar más conjuntamente en favor de la vida y de
las personas. Cuando así se hace, los resultados siempre son positivos.
Por poner otro ejemplo reciente, sobre la eficacia de cooperar unidos,
la Red Iberoamericana de Cooperación Judicial en materia civil y penal,
Iber Red, se ha convertido en una herramienta de máxima garantía en la
persecución del cibercrimen, la pedofilia y la pornografía infantil.
La Red, que
integra a veintitrés países de Iberoamérica, España y Portugal, ha hecho
posible que funcione un sistema ágil para luchar contra el crimen
organizado a nivel internacional y en los procedimientos de delitos
comunes.
Si la cooperación de
unos y otros fuera más real, menos política, más incondicional, estoy
seguro que ganaríamos sosiego y, por ende, mejor vida (para todos) que
es de lo que se trata. Por desgracia, el polen que emiten algunos
deslenguados políticos, aficionados a generar un clima de confusión en
beneficio de un interés partidista y propio, raya el noble (y agotador)
servicio de servir a toda la ciudadanía. Lo único que debiera imperar.
Un efecto barrera para que el polen deje de hacer estragos en la
democracia, ya que el sujeto del poder es toda la sociedad, todo el
pueblo, pasa por abrir el corazón democrático a listas abiertas en las
elecciones; y, así, formar una sociedad de ciudadanos libres que
trabajen (trabajemos) conjuntamente para el bien común.
Víctor Corcoba Herrero
-
Escritor -