OPINIÓN
DEJEN EN PAZ A CUBA
Por Vicente Boix Bornay
La pirueta del
Partido Popular y su diputado Jorge Moragás en La Habana, ha sido una
vez más demagógica y politiquera. Su objetivo principal era torpedear y
comprometer al gobierno de Zapatero, que había manifestado recientemente
su intención de edulcorar las relaciones con Cuba.
Orquestaron un
contingente ultra conservador, con visados de turista y dispuestos a
intervenir en los asuntos internos de un país soberano. Buscaron
descaradamente lo que sucedió: la denegación de la entrada, para armar
la bulla.
La pregunta
era ¿Cómo respondería el ejecutivo socialista ante este hecho?. Si éste
hubiera minimizado lo sucedido, la maquinaria propagandística popular,
lo habría acusado de aceptar y validar la decisión de la “sanguinaria
dictadura castrista”. De impedir la entrada a ciudadanos de tan buenas
costumbres. Del primer mundo. Gente VIP. Europeos. No como los
“miserables” que mueren en el estrecho de Gibraltar, en busca de un país
que también los expulsa. El revuelo sería de los que hacen historia. Ya
se encargarían los medios de derechas.
El PSOE optó
por la salida más cómoda y cobarde. Seguir el juego a los
castrofóbicos y transformar la injerencia de Moragás en un asunto de
estado. Las distancias entre ambos países se alejaban de nuevo. El
gobierno español retrocedía, rectificaba, se retractaba. Victoria
política para el PP, untada con un poco de hipocresía humanitaria. Por
el pobre pueblo cubano, que tiene a un “dictador tan malo”. Oxígeno
electorero, para los republicanos de George Bush y la derecha rancia
mundial, a la que nunca le importó el bienestar de ningún pueblo del
mundo.
***
Para los que
hemos vivido en América Latina, resulta sorprendente el poder de
manipulación que tiene la derecha. Ese gran doble rasero, con que mide
unas cosas y esconde otras. Lo que le sucedió al castrofóbico de
Moragás, es algo más que normal, cuando alguien intenta inmiscuirse en
los asuntos políticos de otro país. Es una de las primeras lecciones que
te enseñan, cuando viajas a las Américas. Y sino creen, aquí tienen
varios botones.
En México, el
artículo 33 de la Constitución de 1917, en su segundo párrafo, indica
claramente que “Los extranjeros no podrán, de ninguna manera,
inmiscuirse en los asuntos políticos del país.”
En Colombia,
el artículo 100 de la Constitución dice: “Los extranjeros disfrutarán
en Colombia de los mismos derechos civiles que se conceden a los
colombianos. No obstante, la ley podrá, por razones de orden público,
subordinar a condiciones especiales o negar el ejercicio de determinados
derechos civiles a los extranjeros.”
En Costa Rica,
el artículo 19 de la Constitución, revela sobre los extranjeros que “No
pueden intervenir en los asuntos políticos del país…”
En Ecuador, el
artículo 14 de la constitución relata que “Los extranjeros están
excluidos del ejercicio de los derechos políticos.”
La
constitución de Paraguay, en su artículo 126 establece las prohibiciones
para los partidos y movimientos políticos, impidiendo en su punto 1
“recibir auxilio económico, directivas o instrucciones de organizaciones
o Estados extranjeros;”
La
Constitución de Venezuela, en su artículo 45 señala que “Los
extranjeros tienen los mismos deberes y derechos que los venezolanos,
con las limitaciones o excepciones establecidas por esta Constitución y
las leyes. Los derechos políticos son privativos de los venezolanos…”
El segundo
párrafo del artículo 97 de la Constitución salvadoreña, afirma que
“Los extranjeros que directa o indirectamente participen en la política
interna del país pierden el derecho a residir en él.”
En Honduras,
el artículo 32 de la Constitución expone: “Los extranjeros no podrán
desarrollar en el país actividades políticas de carácter nacional ni
internacional, bajo pena de ser sancionados de conformidad con la Ley.”
En Panamá, el
artículo 20 de la Constitución indica que “Los panameños y los
extranjeros son iguales ante la Ley; pero esta podrá, por razones de
trabajo, de salubridad, moralidad, seguridad pública y economía
nacional, subordinar a condiciones especiales o negar el ejercicio de
determinadas actividades a los extranjeros en general”
En su artículo
4, la Constitución brasileña enseña que “La República Federativa de
Brasil se rige en sus relaciones internacionales por los siguientes
principios” y entre los puntos indicados, destaca el I que dice
“independencia nacional” y el IV que dice simplemente: “no
intervención”, entendiéndose que se alude a cualquier persona física
o jurídica extranjera.
Refiriéndose a
la república de Uruguay, el artículo 2 de su Constitución revela que
“…será para siempre libre e independiente de todo poder extranjero.”
Y para contundencia máxima, el artículo
primero de la constitución nicaragüense: “La
independencia, la soberanía y la autodeterminación nacional son derechos
irrenunciables del pueblo y fundamentos de la nación nicaragüense. Toda
injerencia extranjera en los asuntos internos de Nicaragua o cualquier
intento de menoscabar esos derechos, atentan contra la vida del
pueblo...”
***
Lo que le
sucedió a la charanga conservadora en La Habana, le puede suceder a
cualquier otra persona, en muchos otros países soberanos; siempre y
cuando se inmiscuya en asuntos políticos internos. Debería recordar el
Sr. Moragás, que tal vez muchos países hayan adoptado este tipo de
medidas, hartos y cansados de tanta intervención extranjera en manos de
potencias imperiales como España, Estados Unidos, Inglaterra o Portugal.
Debería el Sr. Moragás, obviar los hoteles de cinco estrellas y dejarse
perder por los barrios populares de América Latina. Allí descubriría el
cariño de sus habitantes y también, esa pequeña dosis de desconfianza
hacia los españoles, recordados por haber destrozado cualquier atisbo de
derecho humano, en su pasado de expolio, colonización y genocidio. No
recuerdo ninguna disculpa hacia el pueblo hermano de América Latina, por
tantos siglos de masacre y sangre. Al contrario. Conspiraciones
políticas como la encabezada por el Sr. Moragás, abren de nuevo las
heridas, ante la prepotencia occidental de querer intervenir y decidir
en países ajenos.
Tampoco
recuerdo, la más mínima crítica del Partido Popular, hacia esos 250
artistas, deportistas y creadores cubanos, a los que durante el último
año, se les denegó la entrada en Estados Unidos.
También permanecen callados, ante la patética situación de Guantánamo. Y
tampoco levantaron la voz, cuando la ex presidenta de Panamá, Mireya
Moscoso, indultó a cuatro terroristas anticastristas, condenados por
querer atentar contra Fidel Castro, en noviembre de 2000. Además, Luis
Posada Carriles (ex agente de la CIA), Gaspar Jiménez Escobedo, Pedro
Remón Rodríguez y Guillermo Novo Sampoll; son autores de decenas de
atentados terroristas contra víctimas inocentes. Entre ellos destaca, el
del 6 de octubre de 1976, cuando un avión que regresaba de Barbados, fue
destruido en pleno vuelo con 73 personas a bordo.
El indulto a
los terroristas, fue patrocinado y finalmente ovacionado, por una
disidencia cubana en Miami, que apela a cualquier método para avanzar la
caída de Castro. El Sr. Francisco Hernández, presidente de la Fundación
Nacional Cubano Americana, declaró sobre el indulto a los cuatro
terroristas que “Esto es una victoria para todo el exilio y un
triunfo de la justicia, más allá de la estrategia que se haya elegido
para lograr la democracia en Cuba”.
Es decir, el
terrorismo es una vía para la democracia. Perfecta apreciación, muy
acorde con los parámetros y valores del Partido Popular, que apoyó hace
un año y medio la “democratización” de Irak, a base de bombazos y
destrucción. Dios los crea y ellos se juntan.
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No es
suficiente, que el Sr. Moragás fuera a meterse en asuntos políticos a un
país soberano. Además, quería “solidarizarse” con un colectivo que ha
sido apuntado por utilizar métodos y atentados terroristas, contra la
patria cubana. ¿Qué hubiera ocurrido si un diputado de otro país,
hubiera venido a España para solidarizarse con ETA? No quiero ni
imaginármelo. Que desfachatez y que falta de vergüenza, rasgarse las
vestiduras, por la actitud lógica y normal de las autoridades cubanas,
ante un personaje que claramente iba a inmiscuirse en la política
interna y a reunirse con supuestos colaboradores de terroristas.
Solo me falta
recordarle a los castrofóbicos del Partido Popular, que Cuba
figura en el puesto 52 dentro del Índice de Desarrollo Humano del PNUD,
a pesar de sufrir un bloqueo criminal por parte de Estados Unidos.
Dicho puesto, le permite estar en el grupo de desarrollo humano alto,
junto a la propia España o Estados Unidos. Que la educación, la vida y
la sanidad, también son derechos humanos, peligrosamente quebrantados en
numerosas “democracias bananeras amigas”. Y si de derechos humanos se
trata, no hace falta salir de nuestro país, en donde cientos de mujeres
son maltratadas y vejadas por sus parejas. Artículo 2, Sr. Moragás.