Todavía estamos a tiempo

Por Manuel Francisco Matamala García *

Almería a 16 de febrero de 2009

Manuel Francisco Matamala GarcíaCon  una estructura administrativa de carácter piramidal y de jerarquía vertical,  donde en la actualidad, si bien el eje principal supuestamente es el usuario/a o cliente/a, sobre los que gira; intentándolo a través de procesos asistenciales y normas de calidad, para que los trabajadores/a de las empresas públicas y otras lleguen a la excelencia en sus servicios; creo a mi corto entender que el inevitable progreso y progresismo que condiciona una democracia estable como la nuestra, se topa con una “muralla anacrónica”; que si bien es útil, porque no se nos ha enseñado a pensar, impide que la teoría del famoso psicólogo Abrahán Maslow de “las necesidades o de la motivación” del los seres humanos, que conforman los grupos de los trabajadores y las trabajadoras se cumpla.

Mi buen amigo Carlos Z. E. habla del “ecosistema del talento” como una idea o nueva fuente de crecimiento personal, grupal, empresarial y en suma, de munificencia de nuestra sociedad; que queramos o no se deberá a nuestros jóvenes sucesores, que si son orientados en este sentido transformarán y harán evolucionar nuestro arcaico estatus actual a otro mejor y superior, como siempre ha ocurrido en nuestra especie salvo raras excepciones.

Todas y todos nos encontramos como trabajadores sometidos no sólo a presiones administrativo-políticas, sino a falacias tales como que lo único que se debe expresar en público es “lo correctamente político”… ¿por favor?; ¿de verdad merece la pena dejar nuestras vidas y trabajo transcurrir sólo con estas premisas dogmáticas como paradigma o hay algo mucho más inteligente y merecedor de tanto empeño…?

Para mi buen amigo hay que hacer surgir el “talento” individual y colectivo que llevamos todas y todos dentro, sin excepción, no como un don sino como una acción positiva  no mensurable y dadora de lo mejor que hay  en nosotros. Estamos obligados en conciencia como generación responsable a hacerlo emerger, como si de un témpano o iceberg  se tratara.

Para ello precisamos de un “entorno” favorable, de una formación adecuada y de esa necesidad humana que describe Maslow. Todas y todos seríamos independientes, pero en la cúspide de la nueva pirámide brillaría el talento individual y colectivo; lo mejor de lo portamos en nuestro interior, la excelencia en su grado sumo. 

La ligazón económica con la administración  o el Estado de nuestros sindicatos al igual que la de las grandes OO.NN.GG., desvirtúa por desgracia en muchos casos la filosofía de su creación y acción; sin embargo no son estas estructuras, sino “las personas” que en gran número de ocasiones las conforman, las que sirven de luz orientadora a dichos colectivos o asociaciones. 

Cumplidores y cumplidoras de nuestros cometidos laborales, los pertenecientes al grupo trabajador de “a pie”, somos conscientes de las múltiples deficiencias que padecemos y pese a ello vamos funcionando. El ¿por qué?...; pues se me vienen a la cabeza múltiples respuestas igual que a muchos y muchas.  Evidentemente descartamos en la respuesta nuestra dotación institucional, salarial e incluso de estabilidad o no laboral…; quizá la respuesta se encuentre en la hipótesis de mi amigo.

Como médico especialista de Familia de Atención Primaria  en ejercicio, escucho  las conversaciones de mis compañeras y compañeros sanitarios o no, siempre con gran interés, porque en gran cantidad de ocasiones son aleccionadoras.

Existe una problemática común que todas y todos expresan; ¿cómo vamos a cumplir nuestros objetivos de calidad y excelencia ?... . Si se solventaran muchas cuestiones puntuales que ocurren de puertas adentro y hacia afuera por todas y todos conocidos, no sólo en Salud sino en muchas empresas y colectivos, entre todos podríamos mejorar el sistema.

Necesitamos progresar a mejor y eso sólo se consigue con un “medio ambiente” laboral-administrativo adecuado.  

Para ejemplarizar esto último  y jugando con la fórmula de Albert Einstein de E= m.c2 ;

-“m” son las cualidades de los trabajadores/as.

-“E” el talento o excelencia liberado.

-“c”  el entorno o “medioambiente” laboral.

Vemos cómo el talento o excelencia liberados en la ecuación es directamente proporcional al medioambiente laboral, en el cual y con el cual trabajamos;  y además de forma exponencial.

De ello se deduce que entre dos empresas con personal igualmente cualificado obtendrá mucho más beneficio tanto a título individual, grupal, colectivo, como hacia quienes van dirigidos todo ese esfuerzo, la que mejor “medioambiente” laboral tenga.

El espíritu que me mueve a escribir estas letras no es en absoluto de crítica a nadie ni a nada; en todo caso es una autocrítica personal de cómo vencer mis frustraciones y avatares laborales.

Su intención es que progresemos juntos y juntas hacia una excelencia  que se halla dentro de nosotros y que es acción  (talento) en un ejercicio diario por mejorar, analizando lo que hacemos, ¿cómo lo hacemos?... ¿para qué y por qué?... y ¿cuales son sus consecuencias?... y que lo sepamos legar a los jóvenes que ya vienen a sustituirnos.

* Manuel Francisco Matamala García

Médico de Familia de A.P. de la Cañada (Almería).