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¡A nosotros nos gusta así!

Paul Trivelli, embajador USA y Daniel Ortega encienden el clima
preelectoral (Foto G. Trucchi)
Por Giorgio Trucchi. 01-04-06
Abierto y constante injerencismo de los Estados Unidos en la
política nicaragüense
La política de intromisión por parte de los Estados Unidos en
Nicaragua no es nada nuevo.
Inmediatamente después de la victoria electoral del Frente Sandinista (Fsln)
en las Elecciones municipales del 2004, la Administración Bush removió a
la embajadora Barbara Moore, "culpable" de no haber logrado unificar a la
derecha nicaragüense en función antisandinista y de no haber quebrado la
unidad del Partido Liberal Constitucionalista (Plc) alrededor de la figura
del ex Presidente Arnoldo
Alemán,
quien sigue con una condena en primer grado de veinte años de cárcel.
A partir del 2005, el Departamento de Estado norteamericano envió a
Nicaragua diferentes cuadros de muy alto nivel.
El objetivo era, por un lado apoyar la política del Presidente
Bolaños en su enfrentamiento con los demás poderes del Estado controlados
por las fuerzas políticas mayoritarias (Fsln y Plc), pero sobre todo para
crear una estrategia que arrinconara a
Alemán,
que unificara nuevamente a la derecha (y los partidos autollamados
"demócratas") y que reprodujera nuevamente en el imaginario colectivo las
supuestas catástrofes que se originarían con una victoria sandinista en
las elecciones presidenciales del próximo noviembre.
Instrumento privilegiado de esa estrategia norteamericana ha sido, desde
los primeros días después de haber tomado el cargo, el nuevo embajador
Paul Trivelli.
Sus declaraciones han llenado las primeras planas de los periódicos del
país por la absoluta falta de diplomacia y por el abierto injerencismo en
la política nicaragüense.
Ha despotricado frecuentemente con epítetos "poco diplomáticos" al hablar
de
Alemán, de su familia y de todos los políticos que
todavía se reconocen en el caudillo liberal (el mismo Alemán financiado y alabado por la administración
norteamericana cuando sirvió para derrotar a Ortega en 1996 y en 2001,
cuando ya habían elementos claros de los actos de corrupción y de mal
manejo de los fondos públicos).
Ha dado su apoyo incondicional a Eduardo Montealegre, disidente del Plc, y
a su Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).
Ha iniciado un ataque sistemático y contundente al Frente Sandinista y a
su Secretario Nacional y nuevamente candidato presidencial, Daniel Ortega
(disertando públicamente sobre la posible entrada de Nicaragua, en caso de
victoria sandinista, entre los países que forman parte del "eje del mal",
como Cuba, Venezuela y posiblemente Bolivia).
Finalmente, respaldó abiertamente el movimiento del ex alcalde de Managua,
Herty Lewites, muy probablemente como instrumento para romper el voto
histórico sandinista.
Si por un lado la Administración Bush insiste en un ataque directo al
"pacto" entre los dos partidos mayoritarios (Fsln y Plc, que de hecho
controlan los principales Poderes del Estado) y amenaza tomar medidas
contundentes en caso de victoria de los candidatos de los dos partidos o
de inhibiciones con fines políticos de Montealegre y Lewites, por el otro
lado el embajador Trivelli está representando un claro ejemplo de
injerencia externa, de violación a la soberanía nacional y de inhibición,
no sólo hacia algunas personas, sino de partidos políticos, que guste o no
guste, actualmente siguen representando a la mayoría de la población.
Resulta cada vez más evidente, como para Estados Unidos la derrota
en sus políticas económicas y de control en gran parte de América Latina,
estén reconduciendo el continente dentro de las prioridades de la
administración norteamericana y el Frente Sandinista podría representar un
"mal ejemplo" por el resto de los países centroamericanos y
un eslabón sin control, que consolidaría ulteriormente el proyecto de
unidad latinoamericana impulsado por Cuba-Venezuela-Bolivia y aunque de
manera menos evidente, por otros países como Argentina, Brasil, Uruguay y
Chile.
La arrogante política norteamericana en Nicaragua no podría tener, en todo
caso, los efectos deseados sin la presencia de un gobierno complaciente,
que ha deseado una intervención directa de la administración
norteamericana en Nicaragua y que ha apoyado con su silencio las
declaraciones del embajador Trivelli.
El periodista Carlos Fernando Chamorro ha entrevistado
recientemente al embajador norteamericano Paul Trivelli en su
programa "Esta Semana" y sus declaraciones han desatado un conflicto aun
más intenso con Daniel Ortega a siete meses de las elecciones.
*
* * * *
CFCh: A usted se le identifica como uno de los actores cotidianos
de la política nacional que siempre está incidiendo en los detalles de la
política nicaragüense, ¿no es esa una función inusual para un diplomático
extranjero?
PT:
Creo que el
trabajo de cualquier embajador es explicar la posición de su país y de su
gobierno, y aquí de la embajada, y es lo que yo trato de hacer todos los
días.
Pero el hecho de que usted mencione con nombre y apellido a
políticos, da a entender que Estados Unidos veta a determinados líderes,
por una parte, y, por la otra, pretende convertirse en un elector en la
política nicaragüense.
Lo que estamos tratando de hacer es apoyar el proceso democrático,
y decir a la gente que en este país, en este proceso electoral, hay
fuerzas antidemocráticas y fuerzas democráticas.
Yo creo que es una cosa natural para nosotros, porque la política
extranjera de los Estados Unidos tiene mucho que ver con la defensa de la
democracia, sea aquí, en Irak, o donde sea.
Yo recuerdo, por ejemplo, en la época del embajador Maisto,
del embajador Lino Gutiérrez, cuando usted fue diplomático acá, el
embajador no se refería en esos términos a los políticos nicaragüenses.
¿Qué cambió?
Especialmente desde la visita del subsecretario Zoelick, en octubre,
estamos tratando de hablar de una manera directa para que la gente
entienda bien qué es nuestra decisión, y yo creo que es importante para
que no haya dudas de qué pensamos nosotros.
Cuando usted dice “directo”, la percepción que hay es que Estados
Unidos pretende microadministrar los detalles de la política y dice:
“Alemán no, Ortega no”. ¿Por qué en Nicaragua actúa
de esa manera y en otros países no?
Yo creo que sí lo hacemos, si hay fuerzas antidemocráticas. Estamos
identificando, es que hay fuerzas en este país que nosotros no
consideramos democráticas, simplemente es un hecho.
¿Qué pasaría si el embajador de Nicaragua en Estados Unidos o el de
Francia dice: “Nosotros objetamos a ‘X’ candidato a la presidencia en
Estados Unidos porque está vinculado a actos de corrupción al más alto
nivel que han ocurrido, o porque ha sido partícipe de una política que
consideramos inmoral, basada en mentiras como la intervención en Irak”?
Bueno, tenemos una libertad de expresión en los Estados Unidos, yo creo
que nada pasará. La gente de afuera critica a los gobiernos de Estados
Unidos y a nuestros políticos todos los días. Es un diálogo con ellos, así
es la democracia.
Cuando usted habla del “sinvergüenzómetro de la política nacional”, ¿no
le parece que está yendo más allá de la raya de lo que sería una función
diplomática normal?
Yo creo que no. Nada más estoy apuntando a los simples hechos, cuando
hay hechos de corrupción. En el caso del señor
Alemán, por
ejemplo, no estamos hablando de especulaciones, este señor ha sido
convicto de actos de corrupción, entonces referirlo como un preso, un
corrupto, es simplemente decir la verdad.
Sin embargo, la mayoría de la población --y eso lo confirman las
encuestas--, cuando se le pregunta sobre esa política de Estados Unidos en
mi país, considera que eso es acto de injerencia que incluso está
debilitando al presidente Bolaños y a las instituciones democráticas del
país.
Bueno, vamos a ver qué dicen las encuestas políticas o cualquier
cosa. Yo no voy a dejar de defender la democracia, y esa es parte de
nuestra política y va a seguir (siendo) parte de nuestra política.
El dos de abril el PLC va a seleccionar a su candidato
presidencial. Los precandidatos dicen que el doctor
Alemán
continúa siendo un líder del partido, y que después de la selección del
candidato Estados Unidos va a aceptar al candidato y al PLC.
No es una cosa de nosotros como gobierno o Embajada aceptar a
cualquier candidato, eso es una cosa de un partido y va a ser una decisión
de los votantes nicaragüenses. Lo que yo puedo decir es (que), a mi
juicio, un PLC que sigue dominado por Arnoldo
Alemán
no es parte del proceso democrático.
En el fondo, ¿para ustedes es una cuestión de intereses? A Estados
Unidos, por lo que yo puedo entender, lo que más le interesa es que Daniel
Ortega no gane las elecciones.
Nuestro lema es que haya un proceso democrático y que triunfe aquí
una de sus fuerzas democráticas, eso es importante. Aquí hay una especie
de cruce de caminos. Nicaragua tiene oportunidad de tomar ventaja de cosas
como el Cafta, como la Cuenta del Milenio. Lo que ha hecho el presidente
Bolaños es empezar a construir en Estado moderno, democrático, por su
trabajo contra la corrupción y su manejo de gobierno. Yo creo que todos
los nicaragüenses quieren --es el próximo paso-- tener una verdadera
democracia, que funcione, y una economía que funcione para todos.
¿Pero la política de Estados Unidos está basada en principios o en
intereses? Mucha gente piensa que al final del día ustedes pueden terminar
entendiéndose con
Alemán
para evitar que gane Ortega.
Yo creo que así piensa el PLC, pero nunca vamos a dar una
aprobación, nunca vamos a ver con buenos ojos a un candidato, a un partido
que tiene para su candidato a Arnoldo
Alemán, su
familia, su cúpula, o algo designado por él.
¿Qué pasa si
Alemán
es beneficiado por una amnistía o por el Tribunal de Apelaciones y eso le
permite salir a hacer campaña en todo el país?
Es una cosa de las leyes locales, pero como he dicho muchas veces, a
nuestro juicio, y yo creo que el de muchas personas que aman la
democracia, una amnistía no es conveniente para este país. En realidad
están hablando de una amnistía bastante generalizada para una clase de
gente que fueron servidores públicos por casi una década, que van a tener
impunidad total
La familia
Alemán
dice que si Estados Unidos tiene pruebas de los delitos que se le
atribuyen al ex presidente, las debería presentar o procesarlo en Estados
Unidos. Sin embargo, lo que vemos es que hay un juicio en Panamá. ¿Estados
Unidos tiene intereses específicos en ese juicio?
Obviamente tenemos intereses: que se haga justicia en cualquier caso. Yo
tengo entendido que ahí el procurador general de Panamá y las cortes están
progresando de una manera muy profesional.
Pero ustedes deben recordar que hemos congelado en los Estados
Unidos dinero de la familia de ellos, hemos mandado para acá ya 2.8
millones de dólares, hay otros 600 ó 700 mil que han sido congelados por
un caso en Oklahoma. Y hay otro caso civil que está progresando en el sur
de Florida también. Entonces, simplemente, hay evidencia, y ya estamos
procesando contra él.
Usted decía que Estados Unidos quiere apoyar el surgimiento y el
respaldo a fuerzas democráticas en nuestro país, ¿eso significa que
ustedes están trabajando para que se produzca una alianza, una coalición
de estas fuerzas antisandinistas?
Sería cómodo y más conveniente que todas las fuerzas democráticas se unan
lo más que puedan; pero eso es una cosa que tienen que trabajar las
fuerzas políticas del país. Nosotros como extranjeros no podemos forzar
nada, pero cuando uno ve las pasadas elecciones en este país, la historia
política de este país, hay una tendencia para las fuerzas democráticas a
unirse antes de las elecciones.
¿El hecho de que sean antisandinistas, los hace democráticas para
ustedes?
Yo creo que aquí no es tanto sandinismo o antisandinismo. Yo creo que uno
debe verlo como pactista y antipactista, y esa es básicamente la alianza
que sería más útil para las elecciones.
Hasta hoy los caudillos continúan prevaleciendo, ¿significa eso un
fracaso de la política de Estados Unidos?
No, cuando yo veo las encuestas, veo que la gente de Nicaragua está
favoreciendo una nueva vía para este país, los apoyos por los candidatos
que están emergiendo no pactistas son bastante fuertes, yo creo que el
pueblo nicaragüense entiende que para tener una economía moderna, para
tener un sistema político moderno, necesita dejar atrás la historia del
caudillismo.
Las encuestas también indican que los dos partidos están
controlados por caudillos, en este momento tienen un liderazgo muy fuerte
para ganar mayoría de diputados en la Asamblea Nacional, el pacto seguiría
ahí…
Pero hay mucho tiempo entre ahorita y noviembre. Es una cosa de educación
cívica para que el pueblo nicaragüense entienda quién pertenece a cual
partido, cuáles son sus plataformas, cuáles son sus planes. Vamos a ver
qué pasa. No hay duda de que hay partidos que tienen maquinaria de hacer
política, pero cuando uno ve las encuestas veo una tendencia muy
importante que dice que la gente está buscando otras alternativas.
Qué pasa si uno de los candidatos, aunque no sea el favorito de los
Estados Unidos, es inhibido antes de entrar al proceso electoral, ¿cómo
reaccionarían ustedes?
Yo creo que no solamente nosotros, pero la comunidad internacional tendría
grandes problemas con inhibiciones. Eso pondría en gran duda todo el
proceso, toda la credibilidad de las elecciones. Es sumamente importante
que las elecciones de 2006, no sólo sean transparentes, justas,
inclusivas, o sea, que no haya inhibiciones políticamente motivadas. Sin
ese tipo de elecciones inclusivas y limpias, cualquier gobierno que está
(sea) elegido no va a tener credibilidad doméstica ni internacional, y esa
es una cosa que tienen que entender aquí los caudillos políticos.
Cuando usted se sienta acá en su embajada de Estados Unidos y ve la
política nicaragüense, ¿Hay una raya, hay un límite y usted dice esta raya no
la puedo cruzar, o no hay límites?
Siempre hay límites, me imagino. Yo soy diplomático. Pero yo creo que
es parte de mi trabajo estar bastante activo en este país, que la gente
sabe qué nuestra política es muy clara, por bien o por mal tenemos una
historia aquí y una relación bastante estrecha. Por ejemplo, hay por lo
menos medio millón de nicaragüenses que viven en los Estados Unidos, hay
remesas que mandan aquí, yo he oído cifras de entre 500 a 700 millones de
dólares al año.
Por esos vínculos, cuando usted escucha a un sector importante del
pueblo de Nicaragua que dice: “Queremos respeto, queremos un Embajador que
se mantenga dentro de los estándares diplomáticos y que no se cruce esa
raya porque está interviniendo en cosas que no le corresponde”, ¿cómo
reacciona?
Uno, yo creo que hablar no es intervenir; y segundo, cuando yo camino en
este país, sea en el mall, sea en Matagalpa, no sabes la cantidad de gente
que para y habla conmigo, y me dice: “Mire, señor Embajador, yo agradezco
por todo lo que usted ha dicho relacionado a mi país”.
¿Está abierto también a escuchar las críticas y a escuchar el
rechazo de gente a la que no le parece lo que usted hace?
Obviamente. Yo leo los periódicos y veo la televisión todos los días, y sí
hay muchas críticas. Pero yo creo que si nosotros, Estados Unidos, estamos
diciendo la verdad, aunque a veces la verdad es cruel, vamos a seguir en
la misma línea.
Estados Unidos ha dicho muchas veces que no le gustaría que Daniel
Ortega gane la Presidencia de la República, ¿qué pasa si el Frente
Sandinista gana en una elección limpia, sin trucos y sin trampas? ¿Cómo
reaccionaría Estados Unidos?
La política de nosotros aplica a todos los países en el mundo, estamos
dispuestos a cooperar con gobiernos nuevos en cualquier país del mundo.
Uno, que esté elegido democráticamente; y dos, que gobiernen
democráticamente, (si) tienen una política económica sensata y están
dispuestos a cooperar con nosotros en cosas de seguridad. Cualquier
Administración que cumpla con esos requisitos estamos listos a trabajar
con ellos.
Por ejemplo, en América Latina hay buenos ejemplos de varios
gobiernos de centro izquierda con quienes tenemos buenas relaciones:
Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, etc, entonces es la misma política para
todos.
El Frente Sandinista, aparte de su retórica, apoyó la aprobación
del Cafta y respaldó la aprobación de leyes complementarias del Cafta,
¿esto es una señal para Estados Unidos?
Yo felicito a toda la Asamblea por aprobar estas leyes. La Asamblea no
estaba haciendo un favor a nosotros, estaba haciendo un favor al pueblo
nicaragüense, porque este acuerdo, este Tratado de Libre Comercio es
sumamente importante para el futuro económico del país.
La reacción de Daniel Ortega (parte del texto enviado
por la Secretaría de Comunicación del FSLN)
El embajador yanqui aquí, debería pensar más en las barbaridades
que cometen en su país, porque, precisamente, hace dos días, se dio una
marcha de más de un millón de latinos en Los Ángeles, por el crimen que
está cometiendo Bush, de querer ir en contra de los inmigrantes. ¿Y cómo
llegaron los antepasados de Bush a Estados Unidos? Los antepasados de Bush
no son originarios de Estados Unidos. ¡Ahora va a decir Bush que él
desciende de los Piel Roja, de las comunidades originarias de esas
tierras! ¿Va a decir que tiene sangre indígena? ¡No, si los antepasados de
Bush, de Reagan, a lo que llegaron fue, a exterminar, a los dueños de esas
tierras! Son unos criminales, unos genocidas y ¡que lo tenga claro! este
sinvergüenza y parlanchín de Trivelli, que tenemos aquí de embajador; este
embajador parlanchín que, todos los días, está hablando barbaridades.
Los antepasados de Trivelli ¿de dónde llegaron? Llegaron de
Inglaterra, Italia ¡no sé de dónde! a exterminar a los indígenas ¡Son unos
criminales! Sí, Trivelli, tus antepasados son unos criminales, unos
ladrones, que les robaron las tierras a los indígenas; los mayores
ladrones están allí ¡les robaron las tierras a todos los indígenas! Los
antepasados de Trivelli, de Bush, de Reagan. ¿Y Trivelli, qué me va a
venir a hablar aquí de honradez, si es un corrupto? Ese país se construyó
a punta de robo, de saqueo, de crimen ¡Esa es la verdad! Y ahí están los
latinos… ¡con todo derecho! Si alguien tiene derecho a emigrar a tierras
norteamericanas ¡somos los latinoamericanos! Porque pertenecemos, venimos,
y, tenemos… ¡nosotros, sí tenemos sangre india! Y tenemos derecho a
recorrer todas estas tierras ¡ah! Y ellos, nos quieren sacar. ¡Los que
llegaron desde Europa, a invadir estas tierras y exterminar a nuestros
antepasados en Estados Unidos y Canadá, quieren sacar a los que tienen
derecho!
Preguntas de los periodistas:
(pregunta inaudible)…
Porque se necesita tener "cáscara" como decimos los nicaragüenses,
para hablar en la forma que habla este hombre aquí, ¡es increíble!
Trivelli se olvida que, tanto él, como Bush, como Reagan, como toda esa
gente, vienen de familias, de antepasados, que llegaron a territorio
norteamericano ¡a robar las tierras!
Son ladrones, Trivelli, ustedes y todas sus familias
¡son ladrones! Sí, Trivelli, son ladrones ¡les robaron las tierras a los
indígenas! Y, no solamente les robaron las tierras a los dueños de esos
territorios, sino que también les robaron tierras a México y ¡le han
robado la vida! a millones de latinoamericanos. Son corruptos, son
ladrones, son sinvergüenzas, Trivelli ¡eso son ustedes!
Se le achaca a este Embajador, ser el más extremista de todos los
que han estado en Nicaragua ¿a quien responsabiliza usted de eso?
Aquí, el Gobierno es responsable, porque permite que, este
sinvergüenza, venga a irrespetar. Quisiera ver al Embajador de Nicaragua,
dando una declaración como ésa en Estados Unidos ¡lo expulsan
inmediatamente!
¿Se siente aludido por sus declaraciones, por los comentarios que
él hace ante la prensa nacional?
No, ¡yo me siento indignado! porque es una falta de respeto para
Nicaragua y ¡hay que defender la dignidad de la Patria! Es el colmo que
venga este hombre y, todos los días, esté hablando en la forma que lo
hace. ¡Hay que exigirle respeto! O sino ¡que se vaya al carajo! Aquí lo
más importante, es que ¡hay que defender la dignidad de Nicaragua! No se
puede seguir admitiendo que este embajador yanqui, siga hablando en la
forma que está haciéndolo, atropellando la dignidad de Nicaragua. ¡Hay que
poner en su lugar a este yanqui!
(pregunta inaudible)…
Tiene riquezas, tiene recursos naturales, recursos humanos,
capacidades instaladas ¡hay que levantar todo eso! Hay que unirse a
América del Sur, buscar la unidad latinoamericana y defender un comercio
justo con Estados Unidos. Estoy seguro que el pueblo norteamericano, sí
está a favor de un comercio justo.
(Introducción y fotos Giorgio Trucchi)
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