EL DESEMPLEO, FRANCIA EN LA PUNTA DE LA LANZA

02-04-06

He escrito en varias ocasiones sobre el problema del desempleo y sus causas.

No voy a repetir conceptos, pero brevemente pondré de manifiesto que el desempleo se produce fundamentalmente, a mi juicio, por la conjunción de dos factores que interactúan de forma sincronizada:

bullet Los avances tecnológicos (un ejemplo claro son las cadenas de montaje de las fábricas de automóviles que en sus comienzos ocupaban a miles de trabajadores que en la actualidad se han reducido a la nada o los negocios de servicios, como por ejemplo los bancos, que ahora necesitan la cuarta parte de los empleados que tenían hace 30 ó 40 años; pero no son los únicos).
bullet La avaricia, que es el alma del sistema económico neoliberal en el que vivimos (si Usted, amable lector, revisa la prensa u oye o ve las noticias mundiales, se dará cuenta de que mientras todos los días se anuncian miles de despidos a lo largo y ancho del mundo por parte de empresas de todo tamaño, y/o el traslado a países en los que la mano de obra es cuasiesclava; esas mismas empresas se enorgullecen de haber aumentado sus ganancias con respecto al año anterior. Lo que importa es la acumulación, que en la mayoría de los casos no le sirve de nada a sus poseedores convirtiéndose en riqueza ociosa que produce una consecuencia indeseable y peligrosa que nos puede llevar al abismo: la desigualdad, la inequidad, el desbalance de las sociedades.

Ya en otras épocas de la historia se ha visto lo que esa desigualdad ha propiciado en cuanto a las relaciones de los seres humanos.

La Revolución Francesa  fue propiciada, entre otras causas, por la desigualdad y el abuso de una burguesía que se asemeja a la actual clase económica dominante en el mundo.

Hoy, 217 años después, Francia se levanta nuevamente en contra del abuso.

Seguramente, los manifestantes y la mayoría de los franceses no han olvidado el lema de aquella Revolución, que marcó un hito indeleble en la historia pues el mundo ya no fue igual tras ella: "Liberté, égalité, fraternité ", al que se podría añadir el de los estudiantes de la Sorbona en el año 1968. " La imaginación al poder ".

Mucho de ambas se necesita hoy en día para enfrentar el deterioro que sufren las relaciones entre los ciudadanos y las élites que intentan manipularlos.

El trabajo es necesario, tanto para el individuo al objeto de construir su autoestima, como para la propia empresa si quiere subsistir en la feroz competencia que existe.

Citaré, como he hecho en otras ocasiones, la doctrina social de la iglesia católica, que independientemente de creer o no en ella como institución, ha sido asumida, la mencionada doctrina, por gente de diverso pensamiento en base a su razonamiento brillante e impecable.

León XIII en su Encíclica "Rerum Novarum" (1981) se fija en el salario y se opone a la opinión de que el mismo se fijara en virtud del libre juego de la oferta y la demanda indicando que un salario es justo sólo si responde a las necesidades del trabajador.

Juan Pablo II en "Laborem exercens" (1981) manifiesta, entre otras cosas, "... que el primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto"; y continúa, "en base a esto es obvia una consecuencia muy importante de naturaleza ética: es cierto que el hombre está destinado y llamado al trabajo; pero, ante todo, el trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo.

El Sr. Dominique de Villepin, al igual que muchos de sus colegas políticos en otros países que piensan de la misma forma pues están coludidos y al servicio de las élites económicas que hemos citado y no al de las mayorías como en teoría debería ser, sabe muy bien que el contrato que quiere implementar dando vía libre al despido caprichoso de los empresarios no va a solucionar el problema del desempleo juvenil pues en otros países en donde se ha implementado con los mismos razonamientos ha fracasado por completo.

Ese tipo de contrato ha beneficiado ... a los empresarios y no a los trabajadores y su efecto ha sido que no ha conseguido vencer el desempleo y por contra lo ha precarizado dando entrada al denominado "trabajo basura", que está muy lejos de compaginarse con la dignidad que merece todo ser humano.

Lo que ha sucedido, allá donde se ha puesto en práctica, es un desplazamiento de las contrataciones hacia ese segmento en detrimento del trabajo estable. Con ello, y a la larga, serán los propios empresarios los que sufrirán las consecuencias debido al desplome del poder adquisitivo del trabajador-consumidor.

El Sr. Villepin ha olvidado el espíritu de los franceses, ¡qué vergüenza siendo él de esa nacionalidad!, y se va a encontrar, como lo van a hacer sus camaradas políticos que he citado (algunos ya lo han experimentado), con la horma de su zapato ya que están construyendo sus propias Bastillas.

Aunque no soy francés, en esta ocasión gritaré ...

¡¡¡ Vive la France !!!

http://elinvestigador.blogspot.com/

- Miguel de Arriba es economista, español y aragonés. Reside en Centroamérica -