Ya en otras épocas
de la historia se ha visto lo que esa desigualdad ha propiciado en
cuanto a las relaciones de los seres humanos.
La
Revolución Francesa
fue propiciada,
entre otras causas, por la desigualdad y el abuso de una burguesía que
se asemeja a la actual clase económica dominante en el mundo.
Hoy, 217 años
después, Francia se levanta nuevamente en contra del abuso.
Seguramente, los
manifestantes y la mayoría de los franceses no han olvidado el lema de
aquella Revolución, que marcó un hito indeleble en la historia pues el
mundo ya no fue igual tras ella: "Liberté,
égalité, fraternité ", al que se podría añadir el de los
estudiantes de la Sorbona en el año 1968. " La
imaginación al poder ".
Mucho de ambas se
necesita hoy en día para enfrentar el deterioro que sufren las
relaciones entre los ciudadanos y las élites que intentan manipularlos.
El trabajo es
necesario, tanto para el individuo al objeto de construir su autoestima,
como para la propia empresa si quiere subsistir en la feroz competencia
que existe.
Citaré, como he
hecho en otras ocasiones, la doctrina social de la iglesia católica, que
independientemente de creer o no en ella como institución, ha sido
asumida, la mencionada doctrina, por gente de diverso pensamiento en
base a su razonamiento brillante e impecable.
León XIII en su
Encíclica "Rerum Novarum" (1981) se fija en el salario y se opone a la
opinión de que el mismo se fijara en virtud del libre juego de la oferta
y la demanda indicando que un salario es justo sólo si responde a las
necesidades del trabajador.
Juan Pablo II en "Laborem
exercens" (1981) manifiesta, entre otras cosas, "... que el primer
fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto"; y
continúa, "en base a esto es obvia una consecuencia muy importante de
naturaleza ética: es cierto que el hombre está destinado y llamado al
trabajo; pero, ante todo, el trabajo está en función del hombre y
no el hombre en función del trabajo.
El Sr. Dominique
de Villepin, al igual que muchos de sus colegas políticos en otros
países que piensan de la misma forma pues están coludidos y al servicio
de las élites económicas que hemos citado y no al de las mayorías como
en teoría debería ser, sabe muy bien que el contrato que quiere
implementar dando vía libre al despido caprichoso de los empresarios no
va a solucionar el problema del desempleo juvenil pues en otros países
en donde se ha implementado con los mismos razonamientos ha fracasado
por completo.
Ese tipo de
contrato ha beneficiado ... a los empresarios y no a los trabajadores y
su efecto ha sido que no ha conseguido vencer el desempleo y por contra
lo ha precarizado dando entrada al denominado "trabajo basura", que está
muy lejos de compaginarse con la dignidad que merece todo ser humano.
Lo que ha
sucedido, allá donde se ha puesto en práctica, es un desplazamiento de
las contrataciones hacia ese segmento en detrimento del trabajo estable.
Con ello, y a la larga, serán los propios empresarios los que sufrirán
las consecuencias debido al desplome del poder adquisitivo del
trabajador-consumidor.
El Sr. Villepin ha
olvidado el espíritu de los franceses, ¡qué vergüenza siendo él de esa
nacionalidad!, y se va a encontrar, como lo van a hacer sus camaradas
políticos que he citado (algunos ya lo han experimentado), con la horma
de su zapato ya que están construyendo sus propias Bastillas.
Aunque no soy
francés, en esta ocasión gritaré ...
¡¡¡ Vive la France
!!!
http://elinvestigador.blogspot.com/
- Miguel de Arriba es
economista, español y aragonés. Reside en Centroamérica
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