HOY QUE ES MI DÍA: COMO PADRE Y COMO PEPE

19-03-07

José Javier Matamala GarcíaEn ocasiones la vida nos propone imaginar, proyectar nuestros pensamientos allende fronteras ideológicas, físicas y de realidades efímeras ante un devenir aciago donde miles de personas mueren diariamente por la insolidaridad de la hambruna, por la infamia de la guerra o por el asesinato despiadado del terrorismo, además de por enfermedades banales para occidente y mortales de necesidad en otros lares al amparo de aquellos que, incólumes, se creen redentores de la imposición de “libertades”.

No existe otra vía que no entienda el diálogo como una única apuesta por la libertad, contra la opresión de los pueblos y que lleve este hasta sus últimas consecuencias. El panorama político español está ofreciendo un lamentable espectáculo ante su pueblo. Los mismos que, como Poder Legislativo dieron pie para que un asesino en serie salga a la calle, intentan -y muchas veces lo consiguen- crear un clima de crispación entre las ciudadanas y ciudadanos de este país, realzando medias verdades e intentando vincular al Poder Judicial a los aderezos del actual ejecutivo. No es serio dentro de un Estado de Derecho al que todas y todos los "azuzadores" han contribuido a crear, tras cuarenta amargos años de dictadura militar. No es coherente que partidos democráticos entren en la disputa de lo legalmente aprobado por las Cortes, haciendo campaña electoral de los mismos. Es peligroso hacer renacer de cero a una ultraderecha dormida pero en guardia. Parece necesario transmitir a las y los votantes algún argumento para ser dignos del depósito más íntimo de la confianza en un partido, pero con programas electorales, jamás ante confrontaciones barriobajeras y fuera de contexto.

Mientras muchas y muchos luchan por no perder el asiento del poder, pocas y pocos se dan cuenta que nuestra supervivencia como Homo sapiens en el Planeta Azul, hostigado por todos los lados, asuma el diálogo como la frontera que nos dirime de otros simios superiores que también aprenden, y pronto olvidamos que nuestra evolución como seres humanos se diferencia, tan sólo, en nuestra capacidad innata de transferir conocimientos mediante el lenguaje, de crear cultura y de transmitirla. Si nuestros ancestros nos rememoran que todos somos iguales ante Dios… que panorama más patético el que unos y otros luchen por “el mandato divino”… no dejamos de ser criaturas en un número cercano a los 6.000 millones y donde somos los mayores predadores de Tierra…

Sobrevivir en el Planeta Azul sería el eslogan de cualquier mente incómoda con su medio más inmediato. Pero también, ante la incertidumbre, algunos humanos nos caracterizamos en anticiparnos al desarrollo de nuestros avatares comunes y, muy, a pesar nuestro, entendemos que aún podemos poner fin al final… o al menos dilatarlo en el tiempo. El Cambio Climático, donde nos hayamos inmersos no es una quimera sino algo constatable. No deja de ser una anomalía del propio eje excéntrico sobre el que deambula Tierra, que se “trasloca” en períodos que oscilan entre los 15.000 y 20.000 años durante el Cuaternario, pero nuestro destrozo y aniquilación de Natura se está manifestando en muchos ecosistemas a los que hemos estudiado durante décadas. Por eso hablamos de Cambio Global, como un estatus superior a la destrucción de la pequeña lámina de que nos separa del vacío cósmico -biosfera- y de cuya conservación y protección efectiva, no son sólo nuestros mandatarios los que deciden, sino la población planetaria, mayoritariamente ajena a lo que está sucediendo

Si queremos seguir disfrutando de nuestro paisaje y paisanaje sólo necesitamos ser conscientes de nuestra responsabilidad innata a los que ahora podemos tomar decisiones… mañana es demasiado tarde… es ahora cuando podemos y debemos actuar.

Quien evite estos comentarios es un afortunado o un total ignaro. 

Por políticas consecuentes con el medio ambiente y por denostar la estulticia para otros cometidos.

José Javier Matamala García

Almediam-Editor: http://www.almediam.org/

 

Índice de Opinión