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HOY QUE ES MI DÍA: COMO
PADRE Y COMO PEPE
19-03-07
En
ocasiones la vida nos propone imaginar, proyectar nuestros pensamientos
allende fronteras ideológicas, físicas y de realidades efímeras ante un
devenir aciago donde miles de personas mueren diariamente por la
insolidaridad de la
hambruna, por la infamia de la guerra o por el asesinato despiadado del terrorismo,
además de por enfermedades banales para occidente y mortales de
necesidad en otros lares al amparo de aquellos
que, incólumes, se creen redentores de la imposición de “libertades”.
No existe otra vía
que no entienda el diálogo como una única apuesta por la libertad,
contra la opresión de los pueblos y que lleve este hasta sus últimas
consecuencias. El panorama político español está ofreciendo un
lamentable espectáculo ante su pueblo. Los mismos que, como Poder
Legislativo dieron pie para que un asesino en serie salga a la calle,
intentan -y muchas veces lo consiguen- crear un clima de crispación
entre las ciudadanas y ciudadanos de este país, realzando medias
verdades e intentando vincular al Poder Judicial a los aderezos del
actual ejecutivo. No es serio dentro de un Estado de Derecho al que
todas y todos los "azuzadores" han contribuido a crear, tras cuarenta
amargos años de dictadura militar. No es coherente que partidos
democráticos entren en la disputa de lo legalmente aprobado por las
Cortes, haciendo campaña electoral de los mismos. Es peligroso hacer
renacer de cero a una ultraderecha dormida pero en guardia. Parece
necesario transmitir a las y los votantes algún argumento para ser
dignos del depósito más íntimo de la confianza en un partido, pero con
programas electorales, jamás ante confrontaciones barriobajeras y fuera
de contexto.
Mientras muchas y
muchos luchan por no perder el asiento del poder, pocas y pocos se dan cuenta que nuestra
supervivencia como Homo sapiens en el Planeta Azul, hostigado por
todos los lados, asuma el diálogo como la frontera que nos dirime de
otros simios superiores que también aprenden, y pronto olvidamos que
nuestra evolución como seres humanos se diferencia, tan sólo, en nuestra
capacidad innata de transferir conocimientos mediante el lenguaje, de crear cultura y
de transmitirla. Si nuestros ancestros nos
rememoran que todos somos iguales ante Dios… que panorama más patético
el que unos y otros luchen por “el mandato divino”… no dejamos de ser
criaturas en un número cercano a los 6.000 millones y donde somos
los mayores predadores de Tierra…
Sobrevivir en el
Planeta Azul sería el eslogan de cualquier mente incómoda con su medio
más inmediato. Pero también, ante la incertidumbre, algunos
humanos nos caracterizamos en anticiparnos al desarrollo de nuestros
avatares comunes y, muy, a pesar nuestro, entendemos que aún podemos
poner fin al final… o al menos dilatarlo en el tiempo. El Cambio
Climático, donde nos hayamos inmersos no es una quimera sino algo
constatable. No deja de ser una anomalía del propio eje excéntrico sobre
el que deambula Tierra, que se “trasloca” en períodos que oscilan entre
los 15.000 y 20.000 años durante el Cuaternario, pero
nuestro destrozo y aniquilación de Natura se está manifestando en muchos
ecosistemas a los que hemos estudiado durante décadas. Por eso
hablamos de Cambio Global, como un estatus superior a la destrucción de
la pequeña lámina de que nos separa del vacío cósmico -biosfera- y de
cuya conservación y protección efectiva, no son sólo nuestros
mandatarios los que deciden, sino la población planetaria,
mayoritariamente ajena a lo que está sucediendo
Si queremos seguir
disfrutando de nuestro paisaje y paisanaje sólo necesitamos ser conscientes de nuestra
responsabilidad innata a los que ahora podemos tomar decisiones… mañana
es demasiado tarde… es ahora cuando podemos y debemos actuar.
Quien evite estos
comentarios es un afortunado o un total ignaro.
Por políticas
consecuentes con el medio ambiente y por denostar la estulticia para
otros cometidos.
José Javier Matamala García
Almediam-Editor:
http://www.almediam.org/
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