¿COMER O CONDUCIR?
Almediam. 07-07-07
Por
David
Hammerstein*
La
agricultura sostenible puede alimentar al mundo pero no puede llenar los
depósitos de nuestros coches.
1. La euforia de los
combustibles vegetales: una amenaza a la seguridad alimentaría global.
Con precios del petróleo creciendo cada
vez más agricultores ven su futuro en cultivos para la producción de
fuel como etanol o biodiesel. Hasta el aceite de girasol suele ser más
barato que la gasolina. Cada día es más rentable quemar a los cereales
que hacer pan o alimentar a las vacas de leche. La euforia de los
combustibles vegetales puede poner en peligro la seguridad alimentaría
de Europa y del mundo.
2. Los biocombustibles no sirven para
luchar contra el cambio climático
Todas las plantas verdes reducen el C02
transformándolo en azúcar y oxígeno. Sin embargo, las prácticas
agrícolas intensivas utilizadas para producir maíz, cereales, caña de
azúcar, aceite de palma y soja para los combustibles vegetales son todas
muy dependientes en los combustibles fósiles. Muchos estudios
científicos afirman que el balance energético de los biocombustibles es
negativo. Los estudios que defienden a los biofuels suelen externalizar
a los importantes insumos energéticos tanto en la producción como en el
transporte.
3. Kilómetros alimentarías: los peligros
de un suministro lejano de alimentos
En la UE un alto nivel de importación de
alimentos, el uso masivo de fertilizantes y pesticidas, el creciente
procesamiento y concentración de la producción han resultado en un gran
incremento del transporte de alimentos. Como este aumento del transporte
obliga a la industria a evitar el mantenimiento de muchos alimentos
almacenados, el riesgo de una rotura de los suministros de alimentos es
cada vez más alto. De hecho, las reservas de grano están en su nivel más
bajo desde hace 40 años. Para reducir estos peligros y bajar la
dependencia del petróleo haría falta un sistema alimentaría más local y
regional. La producción de biocombustibles alejará la producción
alimentos de nuestras mesas.
4. El boom de combustibles
vegetales es el producto de dumping socio-ambiental y bajos precios de
alimentos
El auge de biocombustibles es un reflejo
de la producción agrícola insostenible que se basa en esconder los
costes sociales y ecológicos en los países del Sur. La comida ecológica
es más cara a pesar de utilizar entre 30 y 50% menos energía procedente
del petróleo y de provocar mucho menos daño social y ambiental.
5. Con una agricultura sostenible no
haría falta tanto petróleo
No sobra tierra el un sistema alimentario
sostenible. Europa es el importador neto más grande de alimentos y
piensos en el mundo. La UE utiliza millones de hectáreas por todo el
mundo y consume enormes cantidades de petróleo (además de empeorar la
escasez de agua y la erosión globalmente) para mantener los métodos
intensivos y el transporte. Para reducir la dependencia del petróleo y
combatir el cambio climático haría falta fomentar la producción local y
regional de calidad y ecológica.
6.
Cortando bosques tropicales para plantar
combustible
El aceite de palma y otras cosechas son
responsables por la destrucción de bosques tropicales. Entre 1985 y 2000
el 87% de la deforestación de Malasia ha sido debida a las plantaciones
de aceite de palma para biocombustibles. Se proyecta arrasar otros 6
millones de hectáreas de bosque en Malasia y otros 16.5 millones de
hectáreas en Indonesia para más plantaciones de aceite de palme. Mucho
bosque tropical de Brasil ha sido cortado para las plantaciones de caña
de azúcar y soja que se utiliza para la producción de bioetanol y
combustible vegetal para uso nacional y cada vez más para la exportación
a Europa y EE.UU. Sin embargo, el 80% de las emisiones contaminantes de
Brasil proceden de la deforestación.
7.
Alimentar a personas o a coches
Hay una creciente competencia entre los
800 millones de propietarios de coches y los dos billones de personas
más pobres del mundo. A nivel global los conductores de coches pueden
comprar comida y gasolina, pero la mayoría de los pobres no tienen
bastante para comer. Por todo el mundo los ganaderos y los
agricultores advierten de la probable escasez de aceite, pienso, leche,
huevos y carne debida a la creciente pugna entre la producción de
alimentos y la de combustibles vegetales.
8. Hambre de energía frente a la
soberanía alimentaría
Más demanda para energía no renovable
mina el acceso a alimentos. El crecimiento económico de Brasil, China y
la India tiene un hambre insaciable de energía, lo que acabará
provocando más hambre para sus habitantes. Al mismo tiempo,
Norteamérica y Europa consumen el 65% del petróleo con solo el 19% de la
población. El creciente consumo de carne (que necesita hasta 10 calorías
vegetales para 1 caloría de carne) y el despilfarro de alimentos (más de
35% en la UE) en la cadena alimenticia están erosionando la seguridad
alimentaría global. Solo una drástica reducción del consumo energético
del Norte industrializado y un uso más sostenible de recursos en el Sur
podrán evitar duros conflictos sobre energía y alimentos en el futuro.
9.
Europa necesita una agricultura de bajo
consumo energético
La
reintegración de la ganadería sostenible y la producción agrícola pueden
ahorrar mucha energía y cortar los kilómetros de transporte. La
utilización de energías renovables, combinando el uso de excrementos con
la producción descentralizada de electricidad y calefacción en las
granjas debe ser una prioridad en la agricultura moderna de bajo
consumo.
10.
Certificación obligatoria y evaluación de
impacto sobre la seguridad alimentaría para la producción europea y la
importación de combustibles vegetales
La UE debe garantizar una estricta
evaluación ambiental y alimentaría de cada explotación o importación de
biocombustibles. Debe incluir los impactos globales sobre los
ecosistemas de zonas tropicales y debe evaluar si existe un balance
energético positivo en cada operación. Se debe instaurar un sistema de
certificación mandataria que incluye impactos sobre la biodiversidad, el
agua y el suelo, además del acceso de la población local a éstos
recursos y a los alimentos. Toda ayuda financiera o ventaja fiscal debe
ser ligada a criterios de sostenibilidad mediante el sistema de
certificación.
*David
Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes