NO
SÓLO EN EL TÍBET CUECEN HABAS
Por MC. 23-04-07
En Perú, la joven poeta y activista Melisa Patiño ha sido
encarcelada bajo la falsa acusación de pertenecer a grupos terroristas.
Compañeros/as de la cultura se manifestaron en su defensa y fueron
disueltos por la policía. Más info del caso de Melisa y la campaña de
apoyo:
Paralelamente, 100.000 hondureños paralizaban su país en
protestas exigiendo medidas a las difíciles condiciones en las que
viven, entre las que destacan la no privatización de servicios públicos,
el control por parte del estado de los alimentos, reforma agraria, etc.
(ver artículo de abajo). Las movilizaciones también fueron reprimidas
por la policía... y me pregunto:
-¿Por qué las 100 damas de blanco cubanas tienen más
importancia y repercusión en los medios que los 100.000 manifestantes
hondureños?
-¿Dónde están los mercaderes de las píldoras solidarias, los auto
proclamados adalides de los derechos humanos al estilo Amnistía
Internacional? ¿Será que Perú y Honduras no figuran en los 40
principales y por lo tanto no son una inversión rentable dentro del
mercado solidario? ¿Será que el Dalai Lama es más fotogénico que Melisa
ante los ojos de los consumidores deseosos de comprar paz y tranquilidad
interior?
-¿Y dónde se escondió el bueno de Vargas LLosa? ¿Acaso mira la paja en
ojo externo mientras obvia la viga en el suyo?
-¿Y dónde están los farsantes de reporteros sin fronteras? La
inteligencia peruana ha anunciado que vigilará e investigará webs y
blogs de "elementos subversivos", lo cual ha causado preocupación porque
activistas ecologistas y alcaldes ya han sido tildados de "terroristas"
¿Van a hacer algo los reporteros sin fronteras? ¿O seguirán ciegos e
impasibles ante los presidentes de gobiernos que acatan las directrices
de USA? ¿Este silencio tendrá que ver con el hecho de que Robert Menard,
magnate de los reporteros sin fronteras, reciba financiación del US ARMY
y de la National Endowment for Democracy?
Más de 100 mil personas movilizadas en todo en honduras
Paro Cívico Nacional
Con Erasto Reyes
El
pasado jueves 17, decenas de miles de hondureños se lanzaron a las
calles en todo el país para exigirle al gobierno respuestas concretas a
un paquete de doce demandas. Las acciones se llevaron a cabo en 20
puntos de diferentes regiones, paralizando a 15 de las más grandes
ciudades de Honduras por medio de tomas de puentes y carreteras,
marchas, mítines y paros de labores.
El
denominado “Paro Cívico Nacional” fue convocado por la Coordinadora
Nacional de Resistencia Popular (CNRP) y las principales
centrales obreras del país.
Frente al éxito de
esta actividad y a la desbordante participación popular, el gobierno
envió tropas de la Policía y del Ejército que, según los manifestantes,
reprimieron, desalojaron y detuvieron violentamente a los participantes,
haciendo uso de gases lacrimógenos, armas de guerra y hasta tanquetas.
Pese al despliegue militar, la población hondureña siguió protestando,
demostrando estar dispuesta a la lucha hasta alcanzar una respuesta
satisfactoria a sus demandas.
En la capital la
protesta llegó hasta las inmediaciones de la Casa de Gobierno, la cual
estaba fuertemente resguardada por policías y militares, pero el
presidente Manuel “Mel” Zelaya no accedió a
reunirse con los representantes de las organizaciones sociales y
sindicales. En su lugar delegó a algunos de sus ministros, actitud que
fue tajantemente rechazada. Frente a la negativa del presidente
Zelaya, los representantes de las organizaciones sociales decidieron
retirarse, no sin antes dejar abierta la posibilidad de una reunión en
los próximos días para abordar todos los temas puestos en el tapete.
Independientemente
de los resultados, las organizaciones sociales y sindicales llamaron el
pueblo hondureño a una nueva movilización el próximo 1º de mayo.
Para conocer los
pormenores de esta importante demostración de fuerza y organización,
Sirel conversó con Erasto Reyes,
integrante de la conducción del Bloque Popular de San Pedro Sula y de la
Coordinadora Nacional de Resistencia Popular
(CNRP)1.
-¿Cómo surge
este Paro Cívico Nacional que demostró la capacidad de movilización de
las organizaciones sociales y sindicales?
-El primero de
febrero, en el marco del “Primer Encuentro de Organizaciones Obreras,
Campesinas, Comunitarias y
Populares” en San
Pedro Sula, se reunieron tres centrales obreras, la Confederación
Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), la Confederación de
Trabajadores de Honduras (CTH), la Central General de
Trabajadores (CGT) y la Coordinadora
Nacional de Resistencia Popular (CNRP).
En esta ocasión
acordamos impulsar doce demandas, cuyas respuestas vienen siendo
postergadas por el gobierno, la clase política hondureña y los
empresarios.
-¿Cuál es el
contenido de las doce demandas?
-En primer lugar
la derogación de la Ley Marco del Agua Potable, porque
permite la municipalización del servicio y abre el camino a su
privatización, a través de concesiones a empresas privadas. Lo que
pedimos es que se tome en cuenta la propuesta presentada por los
movimientos populares hondureños en 2003. La segunda demanda tiene que
ver con detener el aumento de la canasta básica, a través de un
estricto control de precios, y un aumento general de salarios en
todas las actividades económicas del país. A este propósito, pedimos
también la derogación del Decreto de Diferenciación de Salarios,
con el cual se obliga a los trabajadores y trabajadoras de la maquila de
cinco departamentos del país, Choluteca, Valle, Olancho, El Paraíso y
Santa Bárbara, a ganar menos que el salario mínimo establecido en el
país. Esto es violatorio del principio del Derecho Laboral que contempla
que para igual trabajo debe haber igual salario. Esta diferenciación
violenta la Constitución de la Republica, el Código del Trabajo y los
convenios internacionales. Otra demanda muy importante es la
implementación de una Reforma Agraria integral, con acceso a
tierra y crédito para el sector campesino, y garantizar la soberanía
alimentaria al pueblo hondureño, abasteciendo de granos básicos a todo
el país.
-¿Qué
otros puntos tocaron en sus demandas?
-Exigimos la
derogación de la Ley de Modernización Agrícola aprobada en
1992. Esta ley se hizo para que los terratenientes pudiesen monopolizar
el derecho a la tierra y actualmente hay miles de hectáreas de tierra
abandonada. Pedimos que se grave con impuestos estas tierras en manos de
terratenientes, pero también que se actúe para entregárselas a los
campesinos. Pedimos también la derogación de los Decretos 219/2003,
Ley de Racionalización de las Finanzas Públicas y 220/2003, Ley
de Reordenamiento del Sistema Retributivo del Gobierno Central,
que atentan contra la estabilidad laboral y los derechos de los
trabajadores del sector publico en el país.
Exigimos, además,
la no privatización de la Empresa Nacional Portuaria (ENP), de la
Empresa de Correos de Honduras (HONDUCOR), de la Educación y de
la Salud y que se profesionalicen y mejoren para ponerlas al
servicio del pueblo hondureño. Entre otros puntos, estamos también
demandando una nueva Ley de Minería y una nueva Ley Forestal,
que garanticen una explotación integral de los recursos naturales en
beneficio del pueblo hondureño, sin estarlos entregando a las
transnacionales las cuales, en abierta violación de la soberanía del
país, lo único que nos dejan cuando se van es contaminación, muerte y
desastres naturales. Finalmente se pidió también el respeto a los
derechos de los trabajadores, como la libre sindicalización y
contratación colectiva, sobre todo en el sector de la maquila y el
respeto a los pueblos indígenas y negros que son víctimas de los
intereses empresariales nacionales y extranjeros, con miras a la
explotación de los territorios que ancestralmente les pertenecen.
-¿Apoyaron
también la protesta de los Fiscales?
-Por supuesto que
apoyamos la lucha de la Asociación de Fiscales de Honduras (AFH).
Tienen doce días de estar en huelga de hambre protestando contra la
corrupción de las instituciones y de las clases política y empresarial
del país. Esta lucha tan valiente es la de todos nosotros. Como quiere
ser desestimada por el Fiscal General de la República, declaramos estar
junto a los fiscales para que no se detengan los juicios contra los
corruptos.
-¿Cómo se ha
desarrollado la jornada de protesta?
-Ha sido una de
las actividades de mayor éxito en los últimos diez años y una de las más
grandes después de la huelga de 1954. Todos los movimientos que
representan los trabajadores, los campesinos, los comunitarios, los
profesionales, los indígenas nos unimos y fuimos capaces de movilizar a
más de 100 mil personas en todo el país. Se tomaron más de 60 puntos
de carreteras y esto nos está garantizando que el pueblo se sumó a este
gran Paro Cívico Nacional que celebramos. La lucha se extendió en muchas
ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula, Santa Rosa de Copán, El
Progreso, San Lorenzo, Choluteca, Danli, La Paz, Comayagua,
Siguatepeque, Tela y La Ceiba, entre otras
El gobierno llamó
a nuestros dirigentes, quienes llegaron a la Casa Presidencial a las dos
de la tarde, pero no hubo reunión porque el Presidente no quiso
atenderlos, sino que delegó a cinco ministros. Nosotros queríamos
reunirnos con quien tiene capacidad para tomar decisiones y no con
cualquier persona que nos ponen allí. De manera extra oficial sabemos
que hay pláticas para que el Presidente se reúna con nuestros
representantes en los próximos días, y estamos pidiendo también
respuestas de parte del Poder Legislativo y Judicial. Además de eso, ya
hicimos un llamado para que el 1 de Mayo se convierta en una de las
movilizaciones más grandes de los últimos años.
-¿Cuál
fue la actitud de la Policía?
-Hemos denunciado
y condenado los hechos represivos de la Policía en diferentes partes del
país. Hubo ataques y violencia contra los manifestantes, hasta con uso
de gases lacrimógenos y balas de goma, que dejaron como saldo a muchas
personas golpeadas, heridas y hasta detenidos, que más tarde fueron
liberados. El Estado tuvo una actitud irresponsable de querer reprimir
la voz del pueblo que estaba manifestando de manera pacífica.
-Una de las
demandas es justamente el tema de la Reforma Agraria. ¿Cuál es la
situación de la propiedad de la tierra en Honduras?
-En los años 70 se
emitió una Ley de Reforma Agraria bajo el gobierno de Osvaldo López
Arellano y, de alguna manera, hubo beneficios para los campesinos.
Durante los 80 se trató de revertir ese proceso con ataques sistemáticos
a las organizaciones campesinas y en 1992 se emitió la mal llamada Ley
de Modernización Agrícola. Esa ley logró fue dar títulos, pero no
crédito a los campesinos, para después poder presionarlos y comprarles
la tierra. Esto ha venido provocando la migración de miles de hombres y
mujeres del campo a la ciudad. Sin tierra, ni crédito, se trasladaron en
los centros urbanos para buscar cómo sobrevivir, y muchos de ellos y
ellas terminaron trabajando en las empresas maquiladoras, siendo
explotados, ultrajados y violentados en sus derechos.
Otro efecto de
esta ley y de la crisis del campo es la migración de más de un millón de
hondureños al extranjero, los cuales se han convertido en la segunda
fuente de ingresos del país: en 2007 han entrado al país más de 2.500
millones de dólares en calidad de remesas familiares. Sin los emigrantes
este país se caería en pedazos y explotaría bajo la presión social.
-¿Este
fenómeno esta relacionado también con la actual crisis alimentaria que
se ha generado en la región y también en Honduras?
-Al haberse
olvidado del campo, en el país se ha generado un desabastecimiento de
alimentos básicos. Estamos importando arroz, maíz y otros productos
agrícolas a precios altísimos, lo cual está provocando una severa crisis
alimentaria. Hay datos de la CEPAL que dicen que el 65 por ciento
de los hondureños sobrevive con un dólar al día. Una amenaza muy
reciente para el campo es el desarrollo de los agrocombustibles. Esta
situación va a profundizar aún más la crisis, y hemos hecho un
llamado de atención para que se reflexione al respecto, impidiendo que
Honduras se convierta en un inmenso campo de caña, de maíz o de palma
africana para ese tipo de producción.
-¿Cómo está
actuando el gobierno frente a la crisis alimentaria?
-Finalmente
admitió que nos estamos enfrentando a una crisis alimentaria, pero
recién lo hizo cuando la FAO lo denunció a nivel internacional.
Apenas ahora los políticos y empresarios se están dando cuenta de que en
este país hay hambre y miseria. Nosotros estamos denunciando esta
actitud y rechazamos esta postura, y pedimos una nueva reforma agraria
integral, con un modelo de desarrollo con base en la justicia social y
en los derechos del pueblo hondureño.
-La semana
pasada el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, propuso una reunión
urgente entre los mandatarios de la región para acordar un plan conjunto
para enfrentar a esta situación de crisis. ¿Crees que pueda ser algo
positivo para los pueblos?
-Ojalá fuera
práctica y no teoría. Ojalá sean cosas concretas y no falacias. Nuestros
pueblos necesitan respuestas concretas, necesitamos medidas que sean
aptas para nuestra situación y necesitamos revivir el campo, pero ¿cómo
es posible hacerlo cuando nuestros gobiernos han aprobado y ratificado
un TLC con Estados Unidos que nos está hundiendo? Todavía
no logramos entender cómo lo van a hacer si tenemos la bota del
imperialismo estadounidense encima. No queremos que especulen y
jueguen con las necesidades, con el hambre y la miseria del pueblo.
Necesitamos respuestas concretas.

En
Managua, Giorgio Trucchi
Rel-UITA
22 de abril de 2008
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