EL GOBIERNO Y SUS NEGOCIOS

 

Jesús Martínez Álvarez

 

Un filósofo norteamericano decía: "La experiencia es algo maravilloso. Nos permite reconocer un error cada vez que lo volvemos a cometer".

 

La ironía refleja no sólo la actitud recurrente del individuo. Ocurre también en las organizaciones. Y, México es un buen ejemplo, en los gobiernos.

 

Cada vez que las autoridades federales en turno hablan de "modernización" o "saneamiento de las finanzas públicas", en realidad están anunciando mayor endeudamiento, que suele incidir no sólo en la generación presente sino en las siguientes.

 

Bastan unos ejemplos: Carreteras, Bancos, Aeropuertos, Industria Siderúrgica y Ferrocarriles.

 

A pesar de ello, el gobierno persiste: la SCT anunció ayer la venta de carreteras bajo el esquema de "aprovechamientos de activos".

 

El rescate carretero efectuado durante la administración del Presidente Ernesto Zedillo en realidad fue un segundo rescate a los banqueros. La mayor parte de las compañías constructoras que trabajaron bajo el esquema propuesto, lo hicieron a base de préstamos solicitados a los bancos. Como todas las constructoras contaban con financiamiento hasta por el 80% del costo de la carretera, el fideicomiso FARAC les pagó 40 centavos de cada peso mediante pagarés conocidos como PIC, a tasas de interés sumamente bajas y a un plazo de 10 a 15 años. Decenas de empresas constructoras quebraron.

 

Ahora que nuevamente se pretende entregar carreteras a particulares, seguramente quienes participen tendrán que recurrir a préstamos en el extranjero o asociarse con extranjeros, lo que equivale a decir que el proceso concluirá en la misma desembocadura a la que fueron a dar los bancos: las carreteras en manos extranjeras.

 

Parece que impera la amnesia. Los altísimos costos de decisiones similares han quedado en el olvido, a pesar de sus lecciones. ¿Alguien se ha preocupado por conocer el ingreso real de Caminos y Puentes Federales y el manejo del fideicomiso FARAC? ¿Es ineficiente CAPUFE, que sólo tiene ingresos y unos cuantos gastos?

 

El sistema bancario fue nacionalizado por José López Portillo en 1982. La siguiente administración, la del Presidente  De la Madrid, "rectificó" subastando los bancos, privatización que continuó con el Presidente Salinas.

 

Los bancos se vendieron previo establecimiento de restricciones que parecían acertadas: no se venderían a bancos o a intereses extranjeros ni tampoco a sus antiguos propietarios.

 

Las instituciones bancarias fueron adquiridas por nuevos banqueros o banqueros nuevos, cuyo único objetivo era utilidades rápidas, sin engorrosos tecnicismos ni respeto a las reglas básicas de los sistemas bancarios y financieros. Pronto fracasaron, pero no se fueron solos al precipicio: el gobierno los rescató por medio del FOBAPROA-IPAB, lo que representó para todos los mexicanos una deuda superior a los cien mil millones de pesos.

 

Esta experiencia tampoco fue suficiente: El gobierno contaba con 57 aeropuertos operados por ASA, y a pesar de que 22 de ellos no generaban utilidades, en general se operaba con un superávit. Entonces surgió la idea genial: se tomó la decisión de vender los 35 que producían ingresos.

 

 

No se pensó que los aeropuertos pueden ser estratégicos para efectos de seguridad nacional y para el desarrollo turístico y sobre todo regional.

 

Hoy, mantener los aeropuertos que administra le cuesta al gobierno, a nosotros, importantes erogaciones.

 

Una más: la Industria Siderúrgica. SICARTSA1 y SICARTSA2 se vendieron en 164 y 170 millones de dólares, respectivamente, y AHMSA en 145 millones de dólares. Estas empresas tenían un capital contable que se estimaba en más de cinco mil millones de dólares. Además, el gobierno absorbió todos los pasivos. ¡Magnífico negocio! ¿Para quién?

 

En 1994, el Presidente Zedillo llevó a cabo la privatización de los ferrocarriles, lo que significó la venta de parte del territorio nacional.

 

Esta operación representó para el gobierno dos mil millones de dólares. Lo que no se dice es que con estos ingresos se formó un fideicomiso para pagar a más de 50 mil jubilados, así como para liquidar a más de 30 mil trabajadores.

 

Las líneas aéreas de México han brincado, una y otra vez, de la privatización a la estatización. Mexicana de Aviación fue vendida en 165 millones de dólares y Aeroméxico en 249 millones de dólares. De veras, las cuentas no salen.

 

Ya ahora estamos en el tema del petróleo. ¿Es posible en 50 o 120 días realizar un debate cuando no se cuenta con un diagnóstico integral? ¿La discusión partirá de la iniciativa que a su vez parte de un diagnóstico parcial y poco objetivo?

 

Como si no tuviéramos ya muchos fierros en la lumbre…

 

 

jema444@yahoo.es

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