EN RECONOCIMIENTO A LA CAUSA DE LA LIBERTAD
Por
Jesús
Martínez Álvarez
Hoy se registrará un hecho inédito en la entrega del Premio Nacional de
Periodismo: la distinción, en ausencia fatal e irremediable, a TERESA
BAUTISTA MERINO y FELÍCITAS LÓPEZ en la categoría de Orientación a la
Sociedad.
Si su voz había roto el silencio, en consonancia con el lema que divulgaba
Radio Coppala, la violencia les arrebató esa voz, pero es necesario
hacer cuanto esté a nuestro alcance para que se siga oyendo como expresión
del valor ciudadano y de la entrega en favor de las causas más valiosas y
desprotegidas de nuestros pueblos indígenas: los derechos de las mujeres
y de los niños en las comunidades distantes de la atención nacional.
Con este propósito, y como un modesto homenaje, ahora reproduzco los
párrafos que estimo más relevantes, publicados en este mismo espacio cuando
apenas había ocurrido el homicidio de Teresa y Felícitas.
El 7 de abril, ambas
fueron abatidas por disparos de armas de fuego en una emboscada, de cuyas
investigaciones se deriva la duda de si el ataque iba dirigido a ellas o al
conductor del vehículo y miembro del gobierno del municipio autónomo de San
Juan Coppala, Oaxaca.
El jurado que otorga
el Premio, a su vez nombrado por el Consejo Ciudadano del Premio Nacional de
Periodismo, consideró, sin embargo, que más allá de la conclusión de las
investigaciones el suceso daba trascendencia a una labor que pasa casi
siempre inadvertida en la grandes ciudades: la operación de las
radiodifusoras comunitarias. Inadvertidas pasan también las dificultades que
enfrentan las transmisiones comunitarias y quienes las realizan, a veces con
riesgo de su vida, alejadas como están de los centros urbanos, donde los
periodistas cuentan, al menos, con suficientes reflectores para inhibir a
quienes quisieran reprimir sus voces.
En una zona
particularmente conflictiva, Teresa y Felícitas, que apenas habían
rebasado los 20 años de edad, se dedicaban a divulgar los derechos de las
mujeres y de los niños y a promover el conocimiento de sí misma de una
comunidad que cuenta con alrededor de 120 familias.
Las transmisiones de
La voz que rompe el Silencio iniciaron en enero de este año y, de acuerdo
con lo que afirman los responsables y los locutores de la radiodifusora, se
habían recibido amenazas anónimas. A estas amenazas, las locutoras habían
dado respuesta con un spot en el que sostenían: "Algunos piensan que somos
demasiado jóvenes para saber… Deberían saber que somos demasiado jóvenes
para morir".
El lamentable
fallecimiento de las dos locutoras llamó la atención de diversas
organizaciones defensoras de derechos humanos, incluyendo a la Comisión
Nacional, así como a la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y Reporteros Sin Fronteras.
El Premio es más que
un reconocimiento a la labor de unas periodistas: se trata de una forma de
subrayar el clima de violencia que enfrenta hoy el ejercicio del periodismo
en nuestro país y que ha cobrado docenas de víctimas en diversos puntos del
país.
Representa, también,
una vía para poner en relieve el ejercicio de la comunicación en los lugares
más remotos, en donde el esfuerzo por hacer realidad cotidiana el derecho a
la libertad de expresión consagrada en la Constitución requiere todavía de
voluntades que abran brecha, palabra por palabra, lentamente, sin el amparo
de grandes consorcios ni la virtual protección de millones de receptores.
La tragedia de estas
dos jovencitas es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos respecto
de la imperiosa necesidad de garantizar la libre expresión, que suele ser el
síntoma más inmediato y el termómetro más eficaz para medir el grado de la
solidez democrática de una sociedad.
La pluralidad,
expuesta y visible, con todos los derechos, es la piedra angular de la
democracia. La difusión libre de las ideas hace el pensamiento libre,
crítico, múltiple. Nadie ha tenido nunca la posesión de la verdad y nadie
tiene derecho a imponer la suya: todos tenemos derecho a expresar la propia,
que se hace parte de la verdad colectiva cuando es expresada, analizada,
sopesada, aceptada, confrontada, pero siempre difundida.
El Premio Nacional de
Periodismo 2007, además de reconocer el mérito de otros periodistas en otras
categorías, ha sido bien adjudicado en favor de la causa de dos locutoras
que habían descubierto la alegría de comunicar sus ideas y, por lo tanto, en
favor de la libertad de todos.
jema444@gmail.com
www.lasideasdetodos.com.mx