INICIATIVA MÉRIDA. MÉXICO: PATIO TRASERO

Por Jesús Martínez Álvarez

Siempre he estado convencido de que si se quiere lograr un objetivo, es fundamental tener claridad del problema para aplicar la estrategia y la operación política correcta.

 

Menciono esto porque en mi colaboración pasada, cuando propuse que los 1600 millones de dólares que durante tres años "proporcionará" el gobierno de los Estados Unidos para la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado se destinaran íntegramente a Centroamérica, algunos lectores interpretaron, erróneamente, que mi postura era incorrecta, quizá porque lo tomaron como un acto de "dignidad de nuestra parte" para no recibir los 350 millones de dólares condicionados.

 

El ya famoso Plan Mérida puede representar una magnífica oportunidad para que por primera vez en la historia de México se pueda firmar un acuerdo preciso, de corresponsabilidad mutua, entre nuestro país y los EE.UU.

 

Es un hecho que los cárteles de la droga mexicanos ya se encuentran en Centroamérica, principalmente en Guatemala y Honduras, porque consideran esta región como clave para afianzar su poder y, como consecuencia, incrementar el volumen de droga que actualmente realizan y que proviene principalmente de Sudamérica. Esa droga llegaría a México y a los Estados Unidos.

 

Según un informe del Banco Mundial, en 1995 el número de efectivos de las Fuerzas Armadas Mexicanas, es decir, Ejército, Fuerza Aérea y Marina, era de 189 mil.  De entonces a la fecha ha habido un incremento considerable, hasta alcanzar la cifra de 283 mil efectivos.

 

Según información de instancias oficiales, si se suman todos los efectivos militares de los países centroamericanos, no representan, juntos, el 20% de las fuerzas armadas de nuestro país. Sin contar armamento y otro tipo de equipos especiales.

 

Recordemos que del "reparto" de recursos por parte de Estados Unidos, se tienen considerados para este año, 100 millones de dólares para Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

 

¿Podrán enfrentar estos países, con este ridículo apoyo que se les proporciona, a los cárteles mexicanos y los que se sumen de Sudamérica? Desde luego que no.

 

De no recibir México ningún dinero de este Plan Mérida, le permitiría con toda legitimidad y dignidad, como país, exigirle públicamente a los Estados Unidos la firma de un convenio en donde quede claramente establecido el problema de cada uno de los países, como por ejemplo:

 

La propia aceptación del Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas del Departamento de Justicia de EE.UU. que en 129 de sus 195 ciudades existen organizaciones del narcotráfico que pertenecen a los cárteles mexicanos. Saben a qué cártel pertenece y cuentan con toda la información para combatirlos. ¿Por qué no lo hacen? Y si lo hace ¿por qué no se sabe?

 

Expertos y organismos internacionales, como la Financial Action Task Force, consideran que en los Estados Unidos se ha lavado dinero por 500 mil millones de dólares anuales. ¿Por qué no cumplen con los requisitos que les están exigiendo para contar con medidas regulatorias, que tienen otros países en los estándares normales para evitar el lavado de dinero y el financiamiento de terroristas?

 

Otra inquietud que debe preocuparnos es el hecho de las sofisticadas armas que han entrado a nuestro país proveniente de los Estados Unidos, y que cada día es más grave. ¿Por qué no toman ninguna medida?

 

Ellos, a través de sus órganos de inteligencia, conocen bien la situación de nuestro país sobre el narcotráfico y el crimen organizado, por lo que no tenemos nada que ocultar para comprometernos pública y abiertamente, como lo está haciendo actualmente el gobierno de México, con los costos que todos sabemos.

 

La posición de los Estados Unidos siempre ha sido muy cómoda en este tema, culpando a nuestro país por todos los problemas que ellos padecen en materia de drogas. Incluso, se da el lujo de poner condiciones – y desde luego puede hacerlo – porque proporciona dinero, y tiene todavía el cinismo de "certificar" a los países que no hacen su tarea.

 

Insistimos. Esos 350 millones de dólares no son nada con respecto a la inversión específica que en esta materia hace nuestro país, que es diez veces mayor, independientemente de todos los gastos directos que representan las fuerzas armadas y la propia policía.

 

Por lo pronto, nuestro gobierno, congresistas y los del vecino país del norte, seguirán discutiendo sobre el "lenguaje" que deberá usarse para otorgar tan "generosa" ayuda. Como si en esta discusión se fuera encontrar la solución al grave problema, en México, de la droga y el crimen organizado.

 

De terminar la película como se ve, seguiremos siendo el "patio trasero" como el querido amigo, ya fallecido, Adolfo Aguilar Zinser, ese sí mexicano digno, se atrevió a decirlo con todas sus letras.

 

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