LA JUSTICIA ES CIEGA… PERO A VECES PARPADEA

 

Por Jesús Martínez Álvarez. 27-06-07

 

Hay casos judiciales, muchos de ellos atroces, que no se quisieran  recordar por sus consecuencias, que perjudicaron a personas o incluso países enteros. Hay otros, que por su relevancia y por tratarse de juicios totalmente injustos, se les debe recordar permanentemente para que queden grabados en la conciencia colectiva.

 

Cuba, aunque muchos no lo quieran aceptar, ha tratado de establecer con Estados Unidos, no una relación oficial, pero sí una oficina de negocios, para intercambiar temas que pueden ser de interés común. Uno de éstos es el intercambio de información de inteligencia para impedir ataques terroristas.

 

Washington ha rechazado siempre las ofertas cubanas de cooperación en esta materia a pesar de que los tiempos actuales, en este mundo globalizado, así lo requieren.

 

NOAN CHOMSKY, quien está considerado como uno de los escritores y pensadores más brillantes del mundo y al que el New York Times califica como "posiblemente el intelectual vivo más importante", señala: "Cuba y los Estados Unidos tienen una situación bastante curiosa, incluso excepcional, en lo tocante a las relaciones internacionales. No hay otro caso similar de un ataque sostenido de ese tipo de un país contra otro – en este caso de la mayor súper potencia contra uno de los países más pobres del tercer mundo – durante más de 40 años de terrorismo y guerra económica; los Estados Unidos han empleado métodos que van desde una campaña generalizada de terrorismo hasta la invasión…"

 

En junio de 1998, en La Habana, Cuba, una tarde que parecía de buenos augurios, las autoridades cubanas le entregaron al Buró Federal de Investigaciones varias carpetas que contenían información precisa de los planes violentos que se estaban preparando contra Cuba por parte de los sectores de la ultraderecha cubana radicada en Miami.

 

La respuesta del FBI fue que tres meses más tarde se realizara un operativo para arrestar en sus domicilios a GERARDO HERNANDEZ NORDELO, RAMON LABANIÑO SALAZAR, RENE GONZALEZ, FERNANDO GONZALEZ LLORT y ANTONIO GUERRERO RODRIGUEZ. Estas personas estaban infiltradas en grupos de exiliados y habían recabado, en parte, la información que les fue entregada.

 

A estos jóvenes no se les encontró, al revisar sus departamentos, una sola arma, planos de instalaciones militares ni mucho menos explosivos o cualquier armamento, por inofensivo que fuera.

 

Este fue su crimen. Ese fue su pecado: tratar de evitar, por los conductos legales, actos terroristas en contra de su país. En ningún momento, como se demostró durante el juicio, pusieron en riesgo la seguridad de EE.UU. ni mucho menos la vida de nadie. Sin embargo, simple y sencillamente fueron considerados como espías.

 

Los jóvenes cubanos fueron condenados a las siguientes sentencias: GERARDO, a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión; RAMON, cadena perpetua más 18 años; RENE, 15 años; FERNANDO, 19 años, y ANTONIO, cadena perpetua más 10 años de prisión.

 

Este juicio fue conocido mundialmente, menos en los Estados Unidos, como "El caso de los cinco", o para el pueblo y el gobierno de Cuba, justificadamente, como "Los cinco héroes nacionales".

 

Los cinco jóvenes cubanos fueron juzgados en Miami, un lugar totalmente hostil y contrario a todo aquello que tenga que ver con Fidel Castro o la Revolución Cubana, a pesar de que la propia legislación norteamericana considera que un juicio puede cambiarse de lugar cuando existen condiciones contrarias a los procesados, como ya lo han hecho con verdaderos criminales. Como ejemplo está el caso del famoso terrorista Mc Veigh, que en 1996 dinamitó, en Oklahoma, grandes instalaciones causando  decenas de muertos.

 

Por una parte, con este verdadero terrorista, que dañó a cientos de familias estadounidenses y evidenció la fragilidad de la seguridad norteamericana, se accedió a que fuera juzgado en un lugar distinto. En el caso de los jóvenes cubanos, no se les permitió ser juzgados en un lugar diferente a Miami. No se necesita ser muy perspicaz para predecir en qué condiciones se iba a desarrollar este proceso. Las sentencias, totalmente inexplicables y fuera de toda lógica jurídica, lo confirman.

 

Tampoco se tomó en cuenta que dentro de los testigos presentados por la defensa se encontraran ex funcionarios de alto nivel del gobierno norteamericano, especializados en inteligencia y seguridad nacional, quienes declararon que los procesados en ningún momento pusieron en riesgo la seguridad de los Estados Unidos.

 

El 5 de junio de este año, en Atlanta, se modificaron algunas sentencias. Tres de ellos volverán a ser sentenciados, nuevamente en Miami. Otro jurado, la misma jueza y los mismos resentimientos.

 

¡La justicia es ciega… pero a veces parpadea!

 

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