La avaricia, la usura, la estafa

Miguel de Arriba. Diciembre de 2008

La avaricia, la usura y la estafa es algo cotidiano en las operaciones financieras de los últimos años como ha quedado demostrado hasta la saciedad por los hechos que han ido saliendo a la luz pública.

Hipotecas subprime, intereses usurarios (los de las tarjetas de crédito que en algunas partes llegan al ¡ 90%! no son ni usurarios, … son lisa y llanamente ¡criminales!), engaños a clientes llevados a invertir en fondos de inversión de alto riesgo para ellos (pero no para las entidades financieras que los colocan), y una serie de productos “estrella” para engañar a los incautos se han adueñado de los mercados financieros en los que todo vale para conseguir los mayores beneficios en el más corto tiempo.

¿Quién y cuándo va a controlar los desmanes de las entidades financieras, que además se permiten burlarse de los ciudadanos haciendo que estos paguen sus millonarias pérdidas, pero que no disfruten de sus cuantiosos beneficios cuando los han tenido?.

¿Cómo es posible que entidades que rechazaban enfáticamente la intervención del Estado en la economía ahora le reclamen medidas salvadoras de su debacle?

¿Cómo es posible que las entidades financieras que persiguen como perros de presa a sus deudores sin darles respiro, incluso con actuaciones que rozan la ilegalidad, ahora reclamen ayuda a los ciudadanos entre los que seguramente habrá muchos a los que esas mismas entidades les negaron la suya cuando la pidieron?.

¿Cómo es posible que las grandes empresas constructoras que abusaron de los compradores con precios irracionales ahora pida ayuda?, ¿y los miles de millones que ganaron, … donde están?.

¿Cómo es posible que los constructores de automóviles que por años los han estado vendiendo con márgenes de beneficio muy grandes ahora pidan arnica al Estado para solventar sus problemas?.

¿Y no eran todos estos los que decían que el Estado era un mal administrador, donde está el ejemplo de su buena administración cuando es evidente que los ha llevado a la bancarrota?.

Ahora, una de las excusas que ponen para mendigar la ayuda estatal es la de proteger los puestos de trabajo (y los dirigentes sindicales vendidos les hacen el coro). ¿Pero es que alguna vez les han preocupado los puestos de trabajo. ¿Acaso no hemos visto en épocas de expansión como despedían gente para aumentar sus beneficios?.

En fin, amable lector, para que seguir citando ejemplos. Creo que todos nos entendemos a la perfección.

Fraude Madoff: las interrogantes

Detalles del mayor fraude de la historia

El descomunal fraude financiero que presuntamente organizó el inversor estadounidense Bernard Madoff, de $50 mil millones, abre una serie de interrogantes acerca del papel de las autoridades de control y de los bancos afectados.

Este timo de esquema Ponzi -fraude piramidal en el que la rentabilidad se va financiando con los fondos de nuevos inversores- afecta ya a inversores y bancos de todo el mundo, mientras la comunidad financiera se pregunta cómo Madoff pudo ocultar el agujero durante tanto tiempo.

¿Cómo es posible que los bancos europeos se hayan visto expuestos al fraude?

A juzgar por los casos detectados hasta ahora y a diferencia de grandes fortunas particulares, ningún banco invirtió directamente en los fondos de Bernard Madoff. Su implicación, indirecta, se presenta de dos formas:

Por un lado, algunos bancos invirtieron el dinero de sus clientes en sus propios fondos alternativos o especulativos, quienes a su vez colocaron sumas en los fondos de Madoff.

“Los mayores culpables son los inversores profesionales, que venden el hecho de saber seleccionar y detectar a los buenos entre los malos” negocios, afirma Sophie Val Straelen, directora general de la sociedad de análisis Asterias.

El mejor ejemplo es el primer banco español Santander, cuyo fondo especulativo Optimal, se ha visto afectado en 2,330 millones de euros ($3,117 millones), una suma invertida por los clientes de la entidad.

Por otro lado, varias entidades prestaron dinero a los fondos especulativos, quienes lo invirtieron en Bernard Madoff Securities. Los bancos corren el riesgo de no recuperar sus préstamos.

¿Quién es responsable de estas pérdidas?

Además de Madoff, se cuestiona la labor de la autoridad reguladora de los mercados estadounidenses, la SEC, donde estaba registrado el neoyorquino.

“La reglamentación estadounidense está en entredicho”, estima el presidente de la Autoridad de Mercados Financieros de Francia, recordando que se trata del cuarto error de calibre en diez años, después de los escándalos del fondo especulativo LCTM (1998), del gigante energético Enron (2001) y del banco Lehman Brothers (2008).

“No se trata de un gestor que se encontraba en las islas Caimán, estaba registrado en la SEC. Esto significa un fracaso total de la regulación”, juzga Noel Amenc, profesor de la universidad francesa de comercio EDHEC.

Si bien los reguladores europeos están exentos de toda responsabilidad, al no ejercer ninguna autoridad sobre una entidad financiera estadounidense, los intermediarios, es decir, los bancos, podrían sentarse en el banquillo de los acusados.

“Los bancos son culpables de no haber hecho las preguntas apropiadas”, acusa Van Straelen, para quien éstos se dejaron “embaucar por los rendimientos y un nombre prestigioso”.

Aunque no invirtieron directamente en Bernard Madoff Securities, los bancos deberían haber validado la elección de los fondos a los que prestaron dinero, según esta experta.

¿Cuál es la diferencia con el caso Kerviel en el banco francés Societe Generale?

Los dos casos no tienen nada que ver, aparte del hecho de que se trata de estafas. El corredor Jerome Kerviel, acusado de haber provocado un agujero financiero de 4.900 millones de euros a la Societe Generale, era simplemente un empleado, mientras que Madoff presidía su propia sociedad.

El primero perdió dinero con actividades de riesgo en los mercados destinadas a obtener ganancias para su banco. El segundo dilapidó las sumas que le confiaron los inversores sin tratar nunca de hacer fructificar ese dinero.

“Kerviel es un problema de mala gestión interna de riesgos, ligada al hecho de que los bancos se han convertido en grandes casas especulativas. El caso Madoff es más bien un enorme fraude”, considera Van Straelen.

AFP