¿Debemos celebrar… o pedir perdón?

 

Desde México, por Jesús Martínez Álvarez. Enero de 2009

jema444@gmail.com

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Más de 400 mil personas, anualmente huyeron o abandonaron su País, por necesidad, por falta de empleo o para buscar mejores oportunidades de vida.

En los tres últimos años fueron ejecutadas más de 12 mil personas, y en los 7 últimos años se realizaron aproximadamente 20 mil secuestros. Del año 2006 al 2008 se cometieron 48 millones de delitos, prácticamente 44 mil personas diariamente fueron víctimas de un delito.

Fuentes oficiales informaron recientemente que sólo se denunciaron 18 millones de delitos en los últimos 11 años.  La misma dependencia considera que esta cifra corresponde al 10% de los delitos que realmente se cometen en nuestro país, ya que el 90% de ellos no se denuncia por diferentes causas como son: ineficacia en el sistema de procuración e  impartición de justicia, burocratismo, corrupción y la  impunidad que impera en las diversas áreas que intervienen.

Otras cifras, nos señalan, que de todos los delitos cometidos del fuero común y del fuero federal, sólo llegan a consignarse el 1.5% de ellos, es decir, el 98.5% no se consignan. Esto significa corrupción e impunidad.

No se trata de un País que se encuentra en Estado de guerra. Lamentablemente, estas cifras son producto de fuentes oficiales locales e  internacionales y corresponden a nuestro País.

Este País, que es México, el próximo año conmemorará, el bicentenario de nuestra Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, ésta última, considerada en su tiempo como la primera revolución social del siglo XX.

Seguramente al estar leyendo estas cifras, pensó que nos referíamos a algún país como Sudán, específicamente en la región de Dafur, que es gobernado por su presidente Omar al-Bashir, quien alcanzó el poder por un golpe de Estado en 1989 y es acusado de Genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra, y que ha causado hasta ahora, la muerte de más de 400 mil personas en esa región.

En materia educativa estamos reprobados, así lo confirma la OCDE y otras instituciones especializadas en la materia, que consideran que el nivel educativo en nuestro país es sumamente deficiente, principalmente en la educación básica.

Por lo que se refiere a la corrupción México ocupa un destacado lugar en el concierto internacional.  Así, podríamos mencionar diversos temas consagrados en nuestra Constitución, como el derecho a la salud, a la alimentación, a la seguridad social y al trabajo.  Hasta hoy estos anhelos y esperanzas del pueblo mexicano siguen esperando que nuestra carta magna sea una Ley vigente y no letra muerta.

No se trata de ser alarmista o pesimista, tampoco de no reconocer importantes logros que se han obtenido durante años. Se trata de hacer un diagnóstico para preguntarnos todos ¿debemos celebrar o conmemorar estos festejos? o debemos pedir perdón y corregir el rumbo.

Con motivo de estas conmemoraciones, y analizando el contenido de los programas realizados por el Gobierno federal y por cada una de las Entidades Federativas, se pueden clasificar, básicamente, estas acciones en los siguientes rubros:

Realización de obras materiales, diversas publicaciones relativas a los festejos, así como eventos de carácter histórico, político y social.

Por ningún lado aparece el compromiso oficial de abatir rezagos, corregir desviaciones y marcar una línea clara hacia  un gobierno de bienestar para todos los mexicanos.  Ningún compromiso hacia los que necesitan todo y nada para los que carecen de lo más indispensable.

Desde luego, no se cuestionan los programas  y proyectos que se están realizando por los tres  niveles de Gobierno, pero aceptemos que tenemos  una deuda pendiente, que debemos saldar.  Esta es la oportunidad.

Debemos estar conscientes de que “algo” no está funcionando desde hace muchos años.  Quienes lucharon por la independencia de nuestro país y los que ofrendaron su vida en la Revolución Mexicana, lo hicieron pensando en un México más justo, más  libre y más equitativo.  Pensaron probablemente que las nuevas generaciones tendrían un País para que toda persona viviera con dignidad.

El modelo económico liberal que hemos adoptado no ha funcionado y ha propiciado la concentración de la riqueza en unas cuantas manos, en detrimento de la mayoría del pueblo de México.

También se requiere aceptar que el sistema político de Gobierno actual, resulta totalmente inoperante. Se trata de un sistema Político que se encuentra rebasado por una sociedad cada día más crítica y demandante. El actual sistema político, cada día está generando mayor  ingobernabilidad, y esto, es una advertencia.

No existe lógica, ni justificación alguna de contar con una Constitución que ha sido reformada más de 400 veces y adicionada otras tantas. Se hizo en un entorno internacional diferente, para un país distinto y para una población totalmente diferente. Es una Constitución redactada en verso, que propicia confusión y que es continuamente interpretada por parte del Poder  Judicial.

Tal vez ha llegado el momento de coincidir  en la necesidad de contar con una Nueva Constitución que dé origen a la creación  de la Cuarta República.

Los mexicanos, lo que menos queremos es seguir observando la discusión inútil y la confrontación estéril entre poderes, como ocurre todos los días, en todos los temas, principalmente, entre los Poderes Legislativo y el Ejecutivo. Se trata de una lucha por el poder, y al parecer, lo que menos  importa es el País.

Los ciudadanos demandan una República, representativa, democrática y federal, en la que exista una verdadera coordinación y colaboración entre  poderes. Requerimos transitar hacia una democracia deliberativa.

Si tenemos el deseo de celebrar con toda dignidad y responsabilidad el Bicentenario de nuestra Independencia y el Centenario de Nuestra Revolución, debemos sellar ese compromiso, convocando a un gran pacto nacional, más allá de ideologías o posturas partidistas, que nos permita sentar las bases de un nuevo régimen político de gobierno, sustentado en un Gobierno de Bienestar para todos  los mexicanos.