LOS OLVIDADOS

 

Desde México, por Jesús Martínez Álvarez. 30 de febrero de 2009

jema444@gmail.com

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El olvido es ausencia de lo que existe. Está allí, en la historia y en el presente y, sin embargo, no está en la memoria. O es como si no estuviera.

La semana pasada tuvimos, desafortunadamente siempre los tenemos, ejemplos de diversos tipos de olvido.

Desde hace varios años, las autoridades educativas y el gobierno en turno parecen tener el propósito de borrar todo lo que constituye nuestro legado más valioso: su historia.

El pasado 21 de marzo se conmemoró el Natalicio de Don Benito Juárez, a quien reconocemos como el gran reformador de la patria que hoy tenemos.

Qué importante sería que nuestros gobernantes conocieran y siguieran el ejemplo de Benito Juárez, sobre todo en lo que se refiere al cumplimiento de la ley.

Juárez respetó la ley en todos sus actos. Lo mismo al morir su hija, a la que sepulta en el cementerio civil para cumplir la norma, que al acatar la sentencia contra Maximiliano, Miramón y Mejía.

Con la ley defendió no solo la integridad del territorio, sino la soberanía durante la intervención y el imperio, a pesar de encontrarse el país en una de sus peores crisis.

Pero la entrada de la primavera, la oportunidad de cargarse de energía en la zona arqueológica de Teotihuacan, o simplemente el bullicio de un buen puente fueron más importantes que rememorar la vida y obra de Juárez, lo que no sólo remonta al pasado sino, lo más importante, ofrece la ocasión para aprender de él. Pobre de aquél país que se olvida de su historia.

Para quienes pretenden olvidar la historia y lo que representa Benito Juárez para México, valdría la pena recordar la cita literaria de Mario Benedetti, que en alguno de los párrafos de Yesterday y Mañana, nos dice: “el olvido no es victoria / sobre el mal ni sobre nada / y si es la forma velada / de burlarse de la historia / para eso está la memoria / que se abre de par en par / en busca de algún lugar / que devuelva lo perdido /, no olvida el que finge olvido / sino el que puede olvidar”.

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Al día siguiente, 22 de marzo, convocadas por López Obrador se concentraron en la Plaza de la Constitución centenas de personas que, en su mayoría, forman parte de los grupos olvidados y marginados de este país.

No acuden por voluntad propia. Asisten porque tienen temor de ser borrados del padrón de los diferentes programas de beneficio social.

López Obrador y otros próceres de la Patria, como son los dueños de los partidos del Trabajo y Convergencia, ya lo han manifestado: están dispuestos a salvar a México. Nada más que hay un detalle: para poder lograr tal proeza, primero tienen que salvarse ellos. Necesitan conservar su registro. Necesitan conservar su negocio.

López Obrador está dispuesto a sacrificarse apoyando a los candidatos a diputados federales de esos partidos. También está dispuesto a realizar una intensa campaña en el Distrito Federal para apoyar a los candidatos del PRD, que se supone es su partido.

Lo único que pretende es recuperar el terreno perdido en la capital del país ante el consistente trabajo realizado por el Jefe de Gobierno.

Lo que menos importa es salvar a los que menos tienen. Sencillamente los necesitan. Mientras los programas sociales sirvan sólo como instrumento de coptación, difícilmente se podrán encontrar soluciones de fondo a la pobreza y la marginación

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El 23 de marzo de hace 15 años fue asesinado Luis Donaldo Colosio. Los verdaderos autores materiales e intelectuales se encuentran en el olvido, por lo menos, de las autoridades.

Hay evidencias que se pretenden olvidar, como es el hecho que se haya cambiado, el mismo día, el lugar original del evento, ubicado en el centro de la ciudad,  para trasladarlo  a otro espacio que no garantizaba ninguna condición de seguridad: Lomas Taurinas.

Tampoco podemos olvidar que horas antes de iniciar el acto, se cambió el templete que había  sido ubicado en el acceso a Lomas Taurinas, para colocarlo en pleno centro de esta trampa mortal.

Los cambios fueron ordenados desde la ciudad de México por la Coordinación General de Campaña del candidato. Las declaraciones de Juan Maldonado Pereda, en ese entonces Delegado del PRI en Baja California, y del General Domiro García Reyes,  responsable de la seguridad de Colosio, así lo confirman.

Se realizaron intensas campañas mediáticas culpando a diversos políticos, principalmente al Presidente Carlos Salinas de Gortari. Esta campaña careció de toda lógica por lo siguiente:

El primer perdedor por este crimen fue sin duda Carlos Salinas. Fue asesinado su amigo; su cercano colaborador; el hombre de todas sus confianzas y sin duda alguna, el que representaba la continuidad del proyecto del gobierno salinista. Olvidamos también un hecho que no es menor. Por cuestiones de ley, Carlos Salinas se había quedado imposibilitado para contar con opciones para la sucesión.

Un olvido es un olvido. Muchos, amnesia.