¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

 

Desde México, por Jesús Martínez Álvarez. 11 de mayo de 2009

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Jesús Martínez Álvarez

Durante muchos siglos, se ha venido hablando de las virtudes y de los vicios de la humanidad. Se sigue discutiendo sobre el bien y el mal, la razón de Estado y si el fin justifica los medios. Por cierto, esta última frase se le atribuye a Nicolás Maquiavelo, a pesar de que no aparece escrita en ninguna de sus obras o que la haya pronunciado en momento alguno.

Si verdaderamente el fin justifica los medios, tendríamos que darle la razón al Presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, por haber arrojado la primera bomba atómica sobre Hiroshima, simplemente para demostrarle al mundo el poderío armamentista de su país. 

En más de cuatro siglos de historia, la humanidad se ha caracterizado por estar en permanente conflicto, llámese invasiones, guerras civiles, revoluciones, ocupaciones, derrocamientos, y si acaso, en todo este tiempo se ha podido gozar de menos de 300 años de relativa paz.  

Quienes han propiciado todos estos actos que han costado millones de vidas, siempre han contado con una justificación, válida para ellos, pero de graves consecuencias para el resto de la humanidad. 

En nuestro país, encontramos que muchos gobernantes, líderes políticos, o dirigentes, a nombre de los campesinos, de los pobres,  de los indígenas y de la izquierda de este país, han acumulado inmensas fortunas. Sin duda alguna, cuentan con su propia justificación, sin importar el daño que ocasiona sus actos de corrupción.  

Las campañas políticas de los diversos candidatos de todos los partidos, ya iniciaron. Las circunstancias actuales del país, evitaron que empezaran como solía hacerse en el pasado: con grandes acarreos, camiones repletos que muchas veces tenían accidentes y costaban algunas vidas, ni tampoco con los “pases de lista” para tener derecho a la torta. 

Existe una aparente civilidad. Es de esperarse que, conforme transcurra el tiempo, algunos partidos recurran a todos los medios a su alcance para obtener el triunfo. Total, después de la verdad, la publicidad. 

Hemos tenido la oportunidad de ver y escuchar sus primeros promocionales, y verdaderamente dan pena ante la falta de contenido o de mensajes elementales que el elector pueda valorar para poder decidir con toda responsabilidad. 

Nadie espera que en 20 0 30 segundos que dura un spot, podamos escuchar o ver todo un programa de trabajo, pero lo que no puede permitirse es que se utilicen estos espacios para mentir, engañar o descalificar. 

Los partidos han iniciado sus promocionales con todo tipo de estrategias para tratar de “posicionarse” en el electorado, engañando a la gente o recurriendo a personajes del deporte, como son un luchador; medallistas olímpicos o cualquier otro, con tal de obtener el mayor número de votos. Lo importante es ganar, solamente ganar. 

Cuando un partido político recurre a figuras populares o ajenas a ese partido para promocionarse, está evidenciando, entre otras cosas, que no cuenta con ningún militante, candidato o dirigente capaz de motivar el voto a su favor.  

Tomemos solamente como ejemplo los spots que transmite el Partido Verde Ecologista. En uno, ofrecen imponer la pena de muerte para los secuestradores, conscientes de que no existe la menor posibilidad de que ésta pueda darse en México. En otro, “Si el gobierno no tiene las medicinas, que te las compre”. En pocas palabras, ellos saben cómo hacerlo. 

Seguramente sus publicistas argumentarán, siguiendo la máxima de que el fin justifica los medios, que han logrado que este partido se ubique actualmente en las encuestas con el 8% de intención de voto. 

Esto es cierto. Sin embargo, resulta inmoral y deshonesto el que se utilicen, en publicidad, millonarias cantidades de dinero de recursos públicos para engañar a la gente.  

Qué grave que en un país como el nuestro, se destinen, del erario público, cientos de millones de pesos a publicidad sin contenido alguno para los partidos políticos, ni nada que le puede aportar a la vida democrática de este país. 

El resultado de estas campañas se reflejará el próximo 5 de julio. Un gran abstencionismo y el partido que tenga mayor capacidad de movilizar electores, obtendrá el mayor número de posiciones. 

Podemos concluir que, nuevamente, los partidos políticos y sus dirigentes encontrarán motivos “justificados” para realizar las campañas que realizan y poder acceder a los cargos de elección popular.  

Como decía Nicolás Maquiavelo, en su libro Historia Florentina: “Aquellos que triunfan, nunca resultarán avergonzados por el modo como hayan triunfado”.