LA CRISIS ACABA DE COMENZAR

 

Desde México, por Jesús Martínez Álvarez. 12 de julio de 2009

jema444@gmail.com

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Jesús Martínez Álvarez

La crisis financiera, transformada en crisis económica, puede convertirse en una amenaza de carácter general.  Los países que no logren entender la situación actual, por incapacidad o por negligencia, correrán el riesgo de enfrentar conflictos políticos y sociales que no podrán manejar. 

Los especialistas y organismos mundiales en materia financiera, han reiterado en diversas publicaciones que se trata de la más grave depresión mundial de los últimos 80 años. 

Por un lado, existe la visión de que se trata de una crisis que tardará muchos años en ser superada, y otros, más optimistas, que dicen que la recuperación tardará pocos. 

En el caso de México, la visión oficial es aún más optimista, ya que se considera “que hemos tocado fondo” y que a partir del próximo año 2010, podremos, incluso, tener un crecimiento del 3%. 

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional, en su Programa de Economía Mundial publicado este mes, prevé que la recesión en América Latina se vivirá de manera más profunda que en ocasiones anteriores; que la economía de la región registrará un crecimiento de apenas un 1%; y que a pesar de que México es un líder económico en la zona, será el país más afectado. 

Siempre he estado convencido, de que la mejor manera para atender o solucionar cualquier situación, por difícil que sea, se debe partir de un diagnóstico objetivo, que permita tomar las mejores decisiones. 

Cuando se trata de tomar decisiones personales, sus consecuencias afectan únicamente a quien las toma, pero tratándose de asuntos públicos, estas repercuten en todo un país. No se puede improvisar, se debe contar con capacidad y profesionalismo, porque está de por medio el destino de  millones de personas.  

Recientemente se publicó el libro ¿Y después de la crisis que…? del economista y prolífico escritor Jacques Attali, quien realiza un diagnóstico de la situación mundial, partiendo de todas las experiencias que se han tenido en esta materia, con el objeto de poder fundamentar cada una de las aseveraciones sobre lo que nos espera y de lo que podemos hacer, en caso de entender el fenómeno que hoy se está presentando. 

Attali explica lo siguiente: “a comienzos de septiembre del año 2008, se pasa de la economía de la confianza al pánico”. Y destaca: “es el momento en que descubrimos que el sistema financiero es extremadamente corrupto; un sistema que remunera generosamente a quienes  lo controlan y evalúan, y distribuye unos indecentes beneficios entre los responsables de los desastres” 

La situación anterior, se debe a que los bancos centrales, de los gobiernos y organismos internacionales, no contaban con ningún control eficaz sobre las instituciones financieras  y las famosas calificadoras. 

En octubre de 2008 el sistema financiero mundial se quedó al borde del abismo.  

Los bancos y las compañías de seguros, particularmente las norteamericanas, se salvan, de momento, por la inyección de recursos económicos aprobados por el gobierno del Presidente Obama, pero en el fondo se trata de nacionalizaciones, convirtiendo la deuda privada en deuda pública, ya que el gobierno norteamericano participa de manera directa en cada una de las empresas a las cuales ha venido suministrando recursos frescos. 

Jacques Attali considera que no se ha solucionado nada: “la crisis acaba de comenzar. La recesión está aquí, el endeudamiento continúa y la depresión constituye una amenaza real”. Para México, ya tocamos fondo y empieza la recuperación. 

Después de analizar con responsabilidad la información de la que se dispone, los mexicanos debemos preguntarnos: ¿debemos permanecer como espectadores ante la crisis actual? ¿Debemos aceptar como dogma de fe el pronóstico de la Secretaría de Hacienda?  

Por supuesto que no. Estamos hablando de temas mayores que requieren de un verdadero diálogo nacional entre expertos en la materia y actores involucrados en los diferentes sectores económicos y financieros de la sociedad. 

En este contexto, también los Partidos Políticos, Congreso de la Unión y Sociedad en general, debemos considerar todas las alternativas que tengamos que implementar. No deben existir temas, que por conveniencia no los ventilemos públicamente.  Asumir una actitud egoísta o demagógica perjudicará a los que más necesitan. 

El Presidente debe dejar constancia de que por encima de intereses partidistas o de grupo, tiene la grave responsabilidad de responder por el destino de un País y de todos  los mexicanos. 

¡Qué paradoja!  Por un una parte, el presidente Calderón enfrenta el momento más crítico de su gobierno, y por la otra, se le presenta la gran oportunidad de tratar de manera abierta y pública los graves problemas, sin excepción, que el país enfrenta, y con humildad reconocer los errores cometidos. 

Es tiempo de fijar una agenda nacional que contenga  todos los asuntos que hemos venido soslayando por interés, indolencia o incapacidad. Es tiempo de reconocer que este país ya no aguanta más.