LA REBELIÓN DEL MAESTRO HORCHATERO 

Por Vicent Boix, aprendiz de maestro horchatero, ex obrero citrícola y autor del  libro “El parque de las hamacas” http://www.elparquedelashamacas.org

08-09-2009

CASTELLANO 

Según cuenta la mitología, en el siglo XIII y en plena reconquista por tierras valencianas, una joven se acercó al rey Jaume I y le dio a probar una exquisita bebida blanca. El monarca, sorprendido por su sabor, le pregunto a la muchacha: “¿Què és això?” (¿Qué es eso?). La jovencita, atónita, respondió con firmeza: “És llet de xufa” (Es leche de chufa). A lo que el noble sentenció: “Aixó no és llet, això és or, xata” (Eso no es leche, esto es oro, guapa”) 

De esta forma tan peculiar como fantástica, con ese “…or, xata”, quedó bautizada una de las bebidas más populares y refrescantes del verano. Huelga decir que la lozana no salió a recibir a su majestad con ese simulacro de horchata, que está embotellada y para más cachondeo y burla se denomina “maestro horchatero”. Si así hubiera sido, ni oro para la pócima, ni guapa para la joven atrevida. Seguiríamos bebiendo leche de chufa. 

El preparado artesanal de la buena horchata tradicional comienza la noche anterior a su elaboración, ya que las chufas requieren estar a remojo durante unas cuantas horas. Ya en la mañana se quita el agua. Se añade de nueva adicionando una pequeña concentración de hipoclorito sódico para la adecuada desinfección. En media hora se lava bien la chufa eliminando el químico y las impurezas. Se moltura en un molino, se macera, se tamiza, se escurre y se añade azúcar. Se enfría a una temperatura de entre -1 a -4 grados centígrados y tenemos lista esa horchata, que en condiciones normales, puede mantener sus propiedades y sabor durante unos pocos días. Algunos maestros horchateros (los de verdad y no el abuelo de Heidi que ha fichado Chufi para su publicidad televisiva) añaden cacao o canela o limón u otros aditivos naturales para especular con sabores y aromas. Y es que cada maestrillo, tiene su truquillo.  

De ahí sale el líquido que sedujo a Jaume I. El que elaboran desde hace siglos los maestros horchateros de verdad. Es pura coincidencia cualquier parecido con algunas leches de chufas que permanecen a temperatura ambiente en estantes de supermercados, con fechas de caducidad que se prolongan por varios meses. En todo caso, habría que preguntarle a los químicos y científicos de estas empresas embotelladoras, y no al pobre maestro horchatero de la televisión, otrora abuelo de Heidi. 

Es bien cierto que desde hace muchos años se comercializan y consumimos alimentos adulterados y prefabricados que perdieron cualquier ápice de naturalidad. Eso nadie lo puede negar. Ahora bien, lo que pretende razonar este artículo nada tiene que ver con este proceso que cada vez más gente empieza a revertir, sino más bien, con la información -desinformación- que se le proporciona al consumidor. 

Cabría preguntarse primeramente dónde está el límite ante el cual, un alimento alejado de sus propiedades naturales y tradicionales, puede seguir llamándose igual que sus ancestros. Es decir ¿Es correcto que se denomine horchata a secas, a una leche de chufa capaz de aguantar la temperatura ambiente durante 5 meses y que apenas deja poso? Otra cosa sería si existiera la decencia y la ética en las agencias publicitarias, en las transnacionales y en los medios, y a este producto se le pusiera algún apellido, por ejemplo, “Horchata embotellada” u “Horchata con conservantes”. La gente podría distinguir y recibir información veraz. 

Sin embargo, desgraciadamente, la tendencia es precisamente la contraria. Engatusar a la clientela con publicidad engañosa. Ya no sólo se esconde el carácter artificial e industrial de ciertas leches de chufa que son atiborradas con productos químicos para que aguanten estoicamente en los supermercados, sino que una se atreve a calificar a su leche de chufa estrella como “Maestro horchatero”. Todo porque lleva un porcentaje más elevado de chufas y porque han contratado al abuelo de Heidi para así darle ese toque rural, romántico y tradicional a su producto. Y según ellos -ojo con la expresión- también porque tiene una “extracción artesana” (:o).  

Lamentablemente y aunque parezca mentira, hay gente que se lo cree. Estas orgías horchatotelevisivas calan en muchos consumidores. Los grandes perdedores, obviamente, son los maestros horchateros de verdad. Los miles de artesanos que cada día trabajan duro para que este producto siga enamorando a Jaume I.  

Sobre estos asuntos, el verano ha sido muy prolífico. Algunas agencias publicitarias, medios de comunicación y grandes transnacionales han salido del armario. La crisis aprieta y hay que vender a cualquier precio. Aparte de la mentada leche de chufa, la empresa Pascual tuvo la indecencia de promocionar un zumo de naranja que brotaba del propio árbol. Madre mía, esto si es un insulto a la inteligencia, al buen gusto y al fundamento que tanto comenta Karlos Arguiñano.  

Es grosero comparar unas naranjas exprimidas con esos simulacros de mejunjes embotellados. Pero lo es más si se tiene en cuenta que alguna que otra marca utiliza las naranjas de peor calidad, que en algunos casos, permanecen amontonadas durante semanas a temperatura ambiente, perdiendo así sus propiedades, sabor natural y llegando algunas a la putrefacción. Toda una aberración informativa y propagandística, que perjudica claramente a cientos de miles de pequeños agricultores, que son los únicos capaces de producir unas naranjas, que una vez exprimidas en casa, proporcionan unos sabores y propiedades inimitables. 

Como se ve, todo vale en el mundo de la publicidad. Quién paga a un medio tiene licencia y permiso para confundir a millones de personas. No hay ningún control por parte del estado ni de los propios medios. Repsol, Endesa e Iberdrola son las empresas más ecológicas. Danone reduce el hambre en el mundo. Chufi fabrica horchata artesanal. La Coca Cola no tiene conservantes y es aconsejable durante los viajes largos por carretera. Conducir un Audi o un Mercedes es el mayor placer del mundo. El zumo de Pascual es idéntico al de un puñado de naranjas recién recolectadas. Las empresas de telefonía nos regalan las llamadas. Carrefour vende el duro a seis pesetas. Media Mark nos dice tontos si no compramos en sus centros. Y los bancos, en el fondo, son ONG’s.  

La información y la veracidad hace tiempo que se prostituye en los medios. Traslade al plano informativo este hecho y descubrirá esa sacrosanta libertad de expresión de la que presumen los medios en las sociedades liberales. Pagas, luego te expresas. 

 

LA REBEL·LIÓ DEL MESTRE ORXATER

 

Per Vicent Boix, aprenent de mestre orxater, ex obrer citrícola i autor del llibre “El parque de las hamacas” http://www.elparquedelashamacas.org

08-09-2009 

 

VALENCIA - CATALÀ

Segons compta la mitologia, en el segle XIII i en plena reconquesta per terres valencianes, una jove es va acostar al rei Jaume I i li va donar a provar una exquisida beguda blanca. El monarca, sorprès pel seu sabor, li va preguntar a la noia: “Què és això?”. La joveneta, atònita, va respondre amb fermesa: “És llet de xufa”, per a que el noble sentenciara: “Aixó no és llet, això és or, xata”.

D'aquesta forma tan peculiar com fantàstica, amb aquell “…or, xata”, va quedar batejada una de les begudes més populars i refrescants de l'estiu. Cal dir que la esmentada xica no va eixir a rebre a la seua majestat amb eixe simulacre d'orxata, que està embotellada i per a més conya i burla es denomina “Maestro Horchatero”. Si així haguera estat, ni or per a la beguda, ni bonica per a la jove atrevida. Seguiríem bevent llet de xufla.

El preparat artesanal de la bona orxata tradicional comença la nit anterior a la seua elaboració, ja que les xufles requereixen estar en remull durant unes quantes hores. Ja en el matí es lleva l'aigua. S'afegeix de nova addicionant una menuda concentració d'hipoclorit sòdic per a l'adequada desinfecció. En mitja hora es renta bé la xufla eliminant el químic i les impureses. Es mol en un molí, s'escorre i es barreja sucre. Es refreda a una temperatura d'entre -1 a -4 graus centígrads i tenim llista aqueixa orxata, que en condicions normals, pot mantenir les seues propietats i sabor durant uns pocs dies. Alguns mestres orxaters (els de debò i no l'avi d'Heidi que ha fitxat Chufi per a la seua publicitat televisiva) afegeixen xocolata o canyella o llimó o altres additius naturals per a especular amb sabors i aromes.

D'ací ix el líquid que va seduir a Jaume I. El que elaboren des de fa segles els mestres orxaters de veritat. És pura coincidència qualsevol semblança amb algunes llets de xufles que romanen a temperatura ambient en prestatges de supermercats, amb dates de caducitat que es perllonguen per diversos mesos. En tot cas, caldria preguntar-li als químics i científics d'aquestes empreses, i no al pobre mestre orxater de la televisió, abans avi d'Heidi.

És ben cert que des de fa molts anys es comercialitzen i consumim aliments adulterats i prefabricats que van perdre qualsevol escletxa de naturalitat. Això ningú ho pot negar. Ara bé, el que pretén raonar aquest article gens té a veure amb aquest procés que cada vegada més gent comença a revertir, sinó més aviat, amb la informació -desinformació- que se li proporciona al consumidor.

Cabria preguntar-se primerament on està el límit davant el qual, un aliment allunyat de les seues propietats naturals i tradicionals, pot seguir cridant-se igual que els seus ancestres. És correcte que es denomine orxata a seques, a una llet de xufla capaç d'aguantar la temperatura ambient durant 5 mesos i que tot just deixa pose? Altra cosa seria si existira la decència i l'ètica en les agències publicitàries, en les transnacionals i en els mitjans, i a aquest producte se li posara algun cognom, per exemple, “Orxata embotellada” o “Orxata amb conservants”. La gent podria distingir i rebre informació real.

No obstant això, desgraciadament, la tendència és precisament la contrària. Entabanar a la clientela amb publicitat enganyosa. Ja no només s'amaga el caràcter artificial i industrial de certes llets de xufla que són barrejades amb productes químics per a que aguanten estoicament en els supermercats, sinó que una s'atreveix a qualificar a la seua llet de xufla com “Maestro Horchatero”. Tot perquè duu un percentatge més elevat de xufles i perquè han contractat a l'avi d'Heidi per així donar-li un toc rural, romàntic i tradicional al seu producte. I segons ells –mireu quina expressió- també perquè té una “extracció artesana” (:o).

Lamentablement i encara que semble mentida, hi ha gent que ho creu. Aquestes orgies orxatotelevisives calen en molts consumidors. Els grans perdedors, òbviament, són els mestres orxaters de tota la vida. Els milers d'artesans que cada dia treballen dur perquè aquest producte seguisca enamorant a Jaume I.

Sobre aquests assumptes, l'estiu ha estat molt prolífic. Algunes agències publicitàries, mitjans de comunicació i grans transnacionals han eixit de l'armari. La crisi estreny i cal vendre a qualsevol preu. A part de l'esmentada llet de xufla, l'empresa Pascual va tenir la poca vergonya de promocionar un suc de taronja que brollava del propi arbre. Mare meva, açò si és un insult a la intel·ligència, al bon gust i al “fundamento” que tant comenta Karlos Arguiñano.

És groller comparar unes taronges espremudes amb aqueixos simulacres de sucs embotellats. Però ho és més si es té en compte que alguna que altra marca utilitza les taronges de pitjor qualitat, que en alguns casos, romanen amuntonades durant setmanes a temperatura ambient, perdent així les seues propietats, sabor natural i arribant algunes a podrir-se. Tota una aberració informativa i propagandística, que perjudica clarament a centenars de milers de menuts agricultors, que són els únics capaços de produir unes taronges, que una vegada espremudes a casa, proporcionen uns sabors i propietats irrepetibles.

Com es veu, tot val en el món de la publicitat. Qui paga a un mitjà té llicència i permís per a confondre a milions de persones. No hi ha cap control per part de l'estat ni dels propis mitjos. Repsol, Endesa i Iberdrola són les empreses més ecològiques. Danone redueix la fam en el món. Chufi fabrica orxata artesanal. La Coca Cola no té conservants i és aconsellable durant els viatges llargs per carretera. Conduir un Audi o un Mercedes és el major plaer del món. El suc de Pascual és idèntic al d'un grapat de taronges recol·lectades. Les empreses de telefonia ens regalen les cridades. Carrefour ven el duro a sis pessetes. Media Mark ens diu ximples si no comprem en els seus centres. I els bancs, en el fons, són ONG’s.

La informació i la veracitat fa temps que es prostitueixen en els mitjans. Trasllade al plànol informatiu aquest fet i descobrirà la famosa llibertat d'expressió de la qual presumeixen els mitjans en les societats liberals. Pagues, doncs t'expresses.