ESPERPENTO CON MICHAEL JACKSON

Autor: Miguel Ángel Blanco Martín (periodista)

Miguel Ángel Blanco Martín (periodista)

La muerte ha vuelto a ser el gran acontecimiento informativo del verano, seguramente del año. Pero no la muerte por hambre en el Tercer y Cuarto Mundo, las víctimas de los conflictos bélicos en Irak, Afganistán, Palestina, en África, las muertes de la emigración, en patera o en cualquier otro medio… El acontecimiento informativo ha sido la muerte de Míchael Jackson. Lo real es que se ha convertido en el gran esperpento informativo del año. Me explico. Parece ser que la sequía y los cambios que la información sufre cada verano constituye un tiempo idóneo para frivolizar la realidad. Y eso es lo que ha pasado y seguirá pasando, mientras sigan los actuales mecanismos empresariales de los medios de comunicación en competición. Sorprendente.

Estamos en un país donde conmemorar la muerte es fundamental y obligatorio. Si en 2008 fue el accidente de aviación en Barajas, que ha sido objeto de conmemoración y recuerdo oficial en el primer aniversario, lo que no deja de ser también exagerado; ahora la cuestión se ha volcado en Michael Jackson, considerado ‘el Rey del Pop’, aunque hay mucha gente, entre los que me incluyo, amantes de todo tipo de música (clásica, jazz, folk, rock, flamenco, cantautores, etc.) para quienes la música de Michael Jackson no les dice nada. Y sin embargo, ahí tienen, una gran multitud de ‘fans’ en todos los países y continentes, a lágrima viva. Y es que el espectáculo que organiza la realidad del mercado propicia que las cosas sean así. La muerte de Michael Jackson es un gran negocio, una realidad, ante la que no queda más remedio que rebelarse.

Todos los medios de comunicación saltaron al unísono. Los periódicos con sus páginas especiales. Las emisoras de radio, más todavía porque para eso las cadenas musicales tienen una obligación especial. Y las televisiones, el no va más. La muerte en la India de Vicente Ferrer no despertó ni la mitad del interés informativo que ha ocurrido con la de Michael Jackson. Y lo seguro es que el mundo del futuro encontrará una vía propicia a los valores del ser humano, más con el ejemplo de Vicente Ferrer que con el de Michael Jackson, que en realidad no es un ejemplo a seguir sino otra víctima más. Lo encarcelaron de niño como niño-estrella en ‘The Jackson Five’, una prisión de la que nunca pudo escapar.

Todas las televisiones españolas, públicas y privadas, se volcaron en el acontecimiento. Como si nos fuera la vida en ello. Menudo suplicio. Y sobre todo, lo más insólito, en la pública, Televisión Española, que también cayó en la trampa. Todo en función de la audiencia. Pues ahí tienen programas especiales, retransmisión en directo, con comentaristas cayéndoseles la baba y diciendo tonterías. Recuerdo, por ejemplo, en TVE. Uno de ellos, en plan intelectual, diciendo la ‘gilipollez’ de que Obama, un negro (en realidad Obama es mestizo), ha llegado a ser presidente de Estados Unidos, gracias a precedentes como Michael Jackson. Nada tiene que ver en este logro Martin Luther King, Malcom X, el movimiento de los derechos civiles en Estados. Ahora resulta que Michael Jackson es el no va más de la liberación de los negros en Estados Unidos. Precisamente, él, que se pasó toda la vida intentando convertirse en ‘blanco’, un esperpento enmascarado. Y el segundo comentarista, más o menos lo mismo, que había conocido a Michael Jackson en Estados Unidos, y le pidió que le dejara tocarle para algún día poder decirles  a sus hijos que había conocido a Michael Jackson. Pues sí, en mano de qué clase de comentaristas,  está el conocimiento de la música ‘pop’ en este país. ¿Comprenden ustedes mi cabreo?

Ya ha pasado el verano, pasará 2009 y entraremos en 2010. Michael Jackson ha quedado programado en los medios de comunicación para todos lo aniversarios que vengan. Cada verano, ya saben, Marilyn Monroe, Elvis Presley y… Michael Jackson, por supuesto. El cantante desaparecido es otro gran negocio y es lo que importa. Vamos, para apagar los televisores y salir corriendo. El espectáculo continúa. ¡Mierda!

 

(Publicado en IDEAL-Almería, 7 de octubre, 2009, página 24)