SIN ANDRÉS SÁNCHEZ PICÓN

Autor: Miguel Ángel Blanco Martín (periodista, miembro de la Junta Rectora del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar)

Miguel Ángel Blanco Martín (periodista)

El 31 de diciembre de 2009 Andrés Sánchez Picón dejó de ser oficialmente presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, al cumplirse los cuatro años de su mandato. A pesar de que la mayoría de los miembros de la Junta Rectora respaldan su gestión y han pedido su continuidad, no es del mismo parecer la Consejería de Medio Ambiente. Lo que en principio podría ser una salida automática, propia de quien ha terminado su mandato, adquiere interrogantes teniendo en cuenta que, a pesar de que se trata de un organismo consultivo (con una incidencia dudosa por el escaso Interés de la Administración), sin embargo puede resultar incómodo, y más todavía con Andrés Sánchez Picón, por los vientos que corren en la Consejería de Medio Ambiente y la Junta de Andalucía con la política ambiental. Y si a eso añadimos la peculiaridad del delegado, Clemente García, que pasa de la Junta Rectora y de más cosas (me gustaría saber por qué tiene vetado a Hermelindo Castro y José Guirado, ambos exdirectores generales, y claves en el desarrollo del Parque Natural de Cabo de Gata), no quiere a nadie que ponga en evidencia su forma de entender la gestión política, ya es suficiente para comprender que, salvo excepciones, no hay interés oficial en que Andrés Sánchez Picón continúe al frente de este organismo. Administrativamente está regulado la prórroga del mandato, basta con la petición formal establecida, pero no ha sido así, salvo algún que otro intento sólo de palabra. Andrés Sánchez Picón no interesa a los representantes de la política oficial de medio ambiente. Y mucho me temo que lo mismo sucederá con el que le sustituya si es que hay sustituto. De momento, el delegado Clemente García ha asumido la presidencia. Y me explico, porque esto tiene su historia particular.

Andrés Sánchez Picón (Almería, 1957), profesor titular de Historia de la Economía en la Universidad de Almería, es autor de importantes estudios sobre la minería almeriense y su incidencia en la estructura socioeconómica y ambiental de la provincia en la historia contemporánea. Es miembro del Grupo Ecologista Mediterráneo, que la concedió la ‘Mención Duna’ en 1997, quien sabe si éste es uno de los motivos, en mi opinión, de no ser bien visto por el aparato oficial de Medio Ambiente en la provincia. El prestigio científico de Sánchez Picón y su compromiso ambiental, pues, no está fuera de duda. Quizá por eso Fuensanta Coves, cuando era consejera de Medio Ambiente (hoy preside el Parlamento de Andalucía) se interesó por él, para presidir la Junta Rectora en 2005. Hubo una terna: junto a Sánchez Picón fueron propuestos Manuel Recio y Manuel Falces. Y Andrés Sánchez Pichón fue el elegido. En junio 2005 se incorporó al cargo que no tiene remuneración de ningún tipo (al igual que los miembros de la junta rectora, en representación de diversos colectivos sociales, ni un euro), ni mesa ni despacho.

Al llegar Andrés Sánchez Picón organizó comisiones de trabajo: Cultura y Patrimonio, Turismo y Socioeconomía, Infraestructura, Comunicaciones e Investigación. La cosa funciona, aunque no todos los proyectos se han podido hacer. Por ejemplo, unas jornadas sobre patrimonio en Cabo de Gata, con la programación cerrada en 2009, no se han celebrado por falta de dinero. Fue entonces cuando Sánchez Picón se enteró que la Junta Rectora cuenta con un presupuesto, por llamarlo así, de unos 5.000 euros al año, que gestiona la Delegación, que dispone de ese dinero sin conocimiento de la Junta Rectora. Ni noticia. Nadie rinde cuentas a la Junta Rectora del uso de esos 5.000 euros ni de otras cuestiones. Sánchez Picón, por ejemplo, se enteró por la prensa del cese de la directora del Parque Natural, Rosa Mendoza (por cierto, esposa de José Guirado), con una trayectoria reconocida desde los primeros tiempos del parque natural, y por eso incómoda para Clemente García. Y así todo lo demás.

Los acontecimientos han evolucionado de la siguiente manera. Cuando en 2008 Clemente García Valera (íntimo amigo de Martín Soler, responsable de su nombramiento) sustituye a Juan José Luque en la Delegación, surgen las expectativas lógicas y también las dudas. Clemente García no es un desconocido, era delegado de Trabajo hasta ese momento y no precisamente por una gestión aplaudida. Andrés Sánchez Picón lógicamente tiene interés en entrevistarse con el nuevo delegado de Medio Ambiente. Lanza varios mensajes, llama por teléfono. Silencio por respuesta. Al cabo de unos meses, por fin se celebra la entrevista. La impresión es que nunca hubo sintonía entre el delegado y el presidente de la Junta Rectora. El delegado no está por la labor. En marzo de 2009 se recibe en la Delegación un oficio de la Dirección General de Sostenibilidad en la Red de Espacios Naturales donde se informa que a final de año termina el tiempo legal de Andrés Sánchez Picón al frente de la Junta Rectora y que debe ponerse en marcha el procedimiento administrativo para la continuidad o la sustitución. Sánchez Picón no recibe notificación oficial del oficio, ni siquiera una copia. Se entera porque un funcionario de la Delegación se lo comenta informalmente.

En una reunión de la Junta Rectora, en julio de 2009, Sánchez Picón informa de la situación y que no tiene notificación oficial. Aunque la Junta Rectora quiere que continúe, Sánchez Picón dice que lo normal es que la Consejería le invite a continuar. Él comenta que “si la Consejería no tiene interés en que siga, es absurdo que yo pretenda seguir”. Y advierte que si eso se produce pondrá sus condiciones. El 30 de noviembre, Sánchez Picón recibe una llamada del delegado para hablar y le pide que continúe. Sánchez Picón respondió que, como iba a una reunión de presidentes de juntas rectoras en Sevilla, se verían después. Y quedaron en verse a la vuelta. El 5 de diciembre, Sánchez Picón envía un escrito a Clemente García con sus planteamientos: respaldo político, más agilidad y claridad administrativa, entre otras cosas. Sin  respuesta.

El 17 de diciembre se reúne la Junta Rectora y el delegado no acude. Sánchez Picón informa de la situación, advierte que el 31 se va y rechaza que se interprete como un enfrentamiento personal con el delegado, aunque sí pide respaldo político. En su opinión hay que revitalizar la Junta Rectora, establecer conexiones con los protagonistas locales sociales y que las decisiones de gastos, el uso de los 5.000 euros anuales, las tome la Junta Rectora.

Y así llegamos al 31 de diciembre y Andrés Sánchez Picón deja de ser presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. En silencio y sin despedidas formales. Pero a finales de enero de 2010, la directora general, Rocío Espinosa de la Torre pide a Sánchez Picón que continúe y éste le dice que ya no puede ser e insiste en sus propuestas. La directora general le dice incluso que convoque una reunión de la Junta Rectora para debatir el tema, cosa que es imposible porque Andrés Sánchez Picón reitera que ya no es el presidente de la Junta desde hace casi un mes y además el delegado no tiene ningún interés en la Junta Rectora. Rocío Espinosa responde que va a hacer algo. Y hasta ahora. Lo último es que el viceconsejero llamó a Sánchez Picón a principio de febrero para pedirle su opinión sobre las juntas rectoras, qué se puede hacer para cambiar, pero sin mencionar su situación con la de Cabo de Gata.

Lo preocupante de todo no es sólo la actitud del Clemente García, que nunca tuvo que ser nombrado delegado de Medio Ambiente, sino las intenciones sobre la política medioambiental. Increíble y lamentable, ante un futuro cada vez más inquietante. 

(Publicado en IDEAL-Almería, lunes 15 de febrero, 2010, página  23)