Salud

¿Qué enfermedades podemos tratar con la homeopatía?

homeopatía
Escrito por Redacción

En la actualidad, uno de los temas más recurrentes en el ámbito de la salud es la homeopatía. Se ha comentado mucho acerca de ella y de su eficacia en el ser humano, ¿pero se sabe realmente qué es? La homeopatía es un método terapéutico que se remonta 200 años atrás y consiste en la ley de similitud o de los semejantes en la que se estimulan las propias capacidades curativas del paciente a través de diversos medicamentos. En la mayoría de las ocasiones se utiliza para tratar afecciones menores o para paliar los efectos secundarios de otros tratamientos más invasivos, siendo los medicamentos homeopáticos realmente útiles en este tipo de situaciones:

1. Enfermedades otorrinolaringológicas y respiratorias

Problemas tan habituales como una gripe o un resfriado común, otitis, bronquitis, tos aguda, laringitis o asma tienden a ser un verdadero incordio, sobre todo porque algunas de ellas como el asma o la sinusitis se mantienen en el tiempo. En estas situaciones, acudir a la homeopática puede ser una solución acertada ya que tienden a ser bastante eficaces ayudando acortar el tiempo de recuperación y evitando posibles complicaciones. Además, facilitan la mejora de la sintomatología en un gran número de pacientes.

2. Enfermedades digestivas

La homeopatía es realmente útil a la hora de abordar cuadros digestivos como diarreas, reflujo, estreñimiento, gastritis y pesadez de estomago ya que en muy pocos días permite una completa recuperación, a diferencia de los consejos cotidianos de consumir líquido y esperar horas para comprobar cómo evoluciona el asunto. Lo ventajoso de los medicamentos homeopáticos es que también tienen eficacia en situaciones más delicadas como úlceras bucales, úlceras gastrointestinales, colon irritable hemorroides y hasta fisuras anales.

3. Efectos secundarios en enfermedades crónicas

En los casos de personas que padecen cáncer u otras enfermedades de carácter más crónico, son muchos los que tienden a probar los medicamentos homeopáticos con el fin de paliar o disminuir los efectos secundarios derivados de tratamientos más largos e invasivos cuya misión principal es eliminar la enfermedad. Dos ejemplos de ello son la quimioterapia y la radioterapia que provocan en la mayoría de las situaciones desde nauseas hasta cansancio y fatiga y que con la homeopatía pueden controlarse.

4. Problemas dermatológicos

Las enfermedades dermatológicas son algunos de los problemas a los que hace frente un gran número de personas en su día a día, haciendo que en muchos casos las defensas bajen y las bacterias entren en el organismo. Esto trae consigo la sucesiva ingesta de medicamentos con el fin de equilibrar la situación y eliminar la enfermedad. Entre las alteraciones dermatológicas que pueden tratarse con la homeopatía se encuentran la dermatitis y los eczemas, la urticaria, el acné juvenil, las antiestéticas verrugas, los herpes, la rosácea y hasta las alergias solares.

5. Traumatismos

Sufrir un accidente cuyas consecuencias se vean reflejadas en golpes, contracturas, torceduras, esguinces o sobrecargas musculares está a la orden del día y pocos son los que se libran de experimentar un aparatoso traumatismo. Para contrarrestar el dolor lo más habitual es acudir a antiinflamatorios que, aunque ayudan en ese sentido, no son especialmente útiles para la recuperación. Es aquí cuando entra la homeopatía, la cual tiende a acortar y optimizar el tiempo de curación al estimular la regeneración que pone en marcha el organismo en estas circunstancias.