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Qué es el SEO y qué NO es

Escrito por Redacción

SEO, del inglés ‘Search Engine Optimization’, es el proceso destinado a mejorar la visibilidad de una web en buscadores (como por ejemplo Google) mediante cambios en la estructura y en los contenidos de la página. Su importancia es capital, porque, en general, cuanto antes y más alto salga una web en los resultados de búsqueda y más frecuentemente lo haga, más visitas recibirá de los usuarios que utilizan los buscadores. Y tener muchas visitas es fundamental en una web de una empresa que ofrece productos o servicios.

En general, la gente todavía piensa que el SEO consiste en posicionar su web en buscadores (especialmente en Google) por las palabras clave que le dé la gana. Y eso ya es historia. Google vive de que los usuarios confíen en los resultados que ofrece. Trabaja para que estos resultados sean los que más les interesen según las palabras clave que han introducido. Por eso no tiene sentido que esos resultados dependan sólo de la voluntad de empresas que se disputan esas palabras clave valiéndose de estrategias SEO, y no de lo interesantes que resulten sus webs, y a concretamente sus productos a los usuarios.

Pongamos un ejemplo: a todo restaurante italiano de Barcelona le gustaría salir entre las primeras posiciones cuando un usuario busca “mejor restaurante italiano de Barcelona” en Google. Por qué Google va a posicionar mejor las webs que se disputen esas palabras en sus estrategias SEO y no las que correspondan a los restaurantes mejor valorados por los usuarios? Por qué van a importar más técnicas como los links a su página en webs de baja calidad o en blogs de críticos a quienes hayan invitado a cenar, la repetición de esas palabras clave en su estructura web (”metatags”, etc.) que el interés real que despierte su web y la calidad de su servicio en particular?

Si Google posicionara por esas palabras un restaurante italiano que se gasta dinero en estrategia SEO y no en un chef que haga una buena comida, dejaríamos de confiar en su criterio para ordenar resultados y le saldría un competidor mejor.

El SEO antes y ahora

De hecho, hace años Google sí que funcionaba así. En internet no existía el tráfico de información que hay hoy, y por eso consideraba que lo útil e interesante que una web resulta a los usuarios se podía medir con el número de ‘links’ de otras páginas a su web. Al fin y al cabo, cuando citamos algo mediante un ‘link’, debería ser porque lo consideramos importante.

Por eso el trabajo de los estrategas SEO consistía especialmente en traficar con ‘links’ para generar más visitas a su web. De hecho, todavía hoy muchos se empecinan en intentar que otras webs que no son competencia directa incluyan ‘links’ suyos en sus contenidos por palabras clave que les interesan a cambio de hacer lo mismo con la otra web en su página. También era habitual incluir links en foros y sitios web del sector de poca autoridad, a menudo con ayuda de robots, y otras técnicas nocivas llamadas de ‘black hat’.

Por eso Google ha tenido que mejorar sus algoritmos, penalizar las malas prácticas que distorsionan la calidad de su servicio e incluir nuevos parámetros de análisis para seguir ofreciendo al usuario los resultados que más le interese entre una nube de información cada vez más grande. Ahora, además del número de enlaces que apuntan a una determinada web, cuenta mucho la duración de las visitas y la navegación que el usuario hace por la web, por ejemplo. Se entiende que si un usuario invierte tiempo en visitar un contenido y luego se entretiene en explorar el resto de la página, es que la encuentra interesante, y por lo tanto, debe ser mejor posicionada por las palabras clave por las que la ha buscado.

Que el usuario decida

He puesto antes el ejemplo del restaurante italiano. ¿Cómo va a saber Google qué restaurante italiano es el “mejor restaurante italiano de Barcelona” para los usuarios? Bingo. A través de webs de valoración de productos y servicios como Tripadvisor. Por eso cada vez es más difícil posicionar un restaurante por esas palabras en primera página de Google. Allí va a haber webs como eltenedor.es o buscorestaurantes.com. Y esa tendencia va a ir en aumento. Donde se ponga la opinión de un usuario, que se quite la imagen que quiera dar de sí mismo ese restaurante.

Lo mismo pasa con hoteles, e incluso algunos productos en páginas como Yelp en Estados Unidos, que muestran las experiencias de los usuarios: Google va a posicionar siempre lo que es mejor para el usuario. Los nichos sueltos en algunas palabras clave de este estilo lo acostumbran a ocupar las empresas especializadas.

Llegados a este punto podemos pensar: “¿Entonces, el SEO ha muerto”? Mi respuesta es: en absoluto. Pero nos tendremos que adaptar a la complejidad de la red y buscar hacks para llegar al público que queremos. He aquí algunos caminos para conseguirlo.

Publicidad de pago en Google

Es lo que Google tiene en mente con la mejora permanente de su algoritmo para clasificar los resultados orgánicos (‘naturales’). Y tiene su lógica. Lo primero (lo hemos visto al principio) son los usuarios, a quienes hay que ofrecer los resultados que les resulten más interesantes y útiles. Y, quien quiera publicidad de sus productos en Google, que pague.

Hay varias formas de publicidad en Google. La más conocida son las campañas de Google AdWords, que son búsquedas patrocinadas donde nuestro anuncio aparece con un indicador amarillo en lo alto de los resultados, en la parte lateral (en ordenadores y tablets) y en la parte de abajo. En otro post trataré más profundamente en qué consiste esta técnica de márketing de pago. También podemos introducir técnicas de ‘remárketing’, que consisten en recordar con un anuncio páginas que ha visitado anteriormente para invitarle a que recapacite y vuelva a nosotros para hacer aquello que nos interesa de él (comprar, por ejemplo).

Crear contenidos de calidad

Hemos visto antes que, en las búsquedas de productos y servicios (e incluso temas más abstractos como búsquedas de lugares o de temas académicos), Google tiende a posicionar páginas que contengan experiencias de los usuarios. Nadie entra, comparte o establece contacto con una página de un fabricante o institución si puede elegir hacerlo con una página avalada por las opiniones de gente que tiene los mismos intereses que nosotros.

Por eso, para construirnos una reputación en internet, tenemos que ponernos en el lugar de nuestros clientes potenciales y pensar en qué les puede interesar encontrar sobre nuestro producto, en vez de llamarlo directamente a que lo compren. Lo que les interese a nuestros clientes potenciales es lo que le interesa posicionar a Google.

En vez de competir por ser el “mejor restaurante italiano de Barcelona” en Google, habla en tu blog sobre comida italiana. Apuesta por otras palabras de búsqueda menos disputadas pero que pueden acabar dirigiendo a la gente tu apartado de contacto para reservar mesa y probar los platos que describes en tus posts. Si vendes joyas hechas a mano por internet, publica posts con videos donde muestres como las haces. Si vendes perfumes, explica cosas interesantes sobre el mundo de los perfumes. No elijas “comprar joyas online” sino “fabricar joyas” u otras palabras clave menos buscadas y de tipo informativo. Inunda la red con contenidos interesantes y originales sobre tu sector.

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