Un nuevo estudio sugiere que la pérdida de procesos enzimáticos dentro del cuerpo puede aumentar el riesgo de una persona de sufrir fracturas óseas.

Este nuevo conocimiento fue publicado recientemente en eLife por un equipo internacional de científicos e ingenieros dirigido por Deepak Vashishth, director del Centro de Biotecnología y Estudios Interdisciplinarios (CBIS) en el Instituto Politécnico Rensselaer.

Los procesos enzim√°ticos son esenciales para cualquier n√ļmero de reacciones qu√≠micas que ocurren dentro del cuerpo, incluida la producci√≥n de matriz extracelular dentro del hueso que es fundamental para el soporte mec√°nico.

La fosforilación, uno de los principales procesos enzimáticos, es la unión de un fosforilo a una proteína y es fundamental para la regulación celular. Este proceso juega un papel en muchas enfermedades, pero hasta ahora, los investigadores no sabían si la integridad del tejido y la función del órgano habían cambiado.

En este artículo, los investigadores analizaron una proteína conocida como osteopontina, que juega un papel vital en mantener unida la matriz. Los investigadores desarrollaron un proceso mediante el cual podían inducir la fosforilación, o su contraparte, la desfosforilación, en los huesos de ratones modificados genéticamente, algunos con osteopontina y otros sin ella.

Al comparar los resultados de los dos grupos, los investigadores encontraron que la resistencia a la fractura, una medida de la resistencia mecánica del hueso, aumentaba con la fosforilación de la osteopontina y disminuía con la desfosforilación.

Más específicamente, la fosforilación mejoró la reticulación y aumentó la atracción entre los grupos cargados con osteopontina y mineral óseo, haciendo que el hueso sea más fuerte y más difícil la fractura.

¬ęEste es el primer estudio que establece que la fosforilaci√≥n en los huesos es importante, particularmente porque ayuda a los huesos a liberar energ√≠a, y que la p√©rdida de esta modificaci√≥n es mala para los huesos¬Ľ, dijo Vashishth.

El equipo también estudió el efecto de los niveles de fosforilación de osteopontina en enfermedades óseas raras, hipofosfatemia e hiperfosfatemia, que están asociadas con deformidades esqueléticas. En ambas enfermedades, dijo Vashishth, los niveles de fosforilación de osteopontina han disminuido, un hallazgo que sienta las bases para una mayor exploración.

‚ÄúOtro hallazgo prometedor fue que estos niveles cambian con la enfermedad √≥sea. ¬ŅLa fosforilaci√≥n afecta directamente la propensi√≥n a la fractura √≥sea en estas enfermedades? ¬ŅY qu√© herramientas terap√©uticas podemos utilizar para solucionar este problema? Estos son los temas que queremos investigar ‚ÄĚ, dijo Vashishth.

En el espíritu de la Nueva Politécnica, el modelo que impulsa la investigación y la educación en Rensselaer, esta investigación fue altamente colaborativa en varias disciplinas.

Vashishth y su laboratorio trabajaron con investigadores de la Universidad McGill en Canadá, la Universidad de Southampton en el Reino Unido, la Universidad de Patras en Grecia, la Universidad Aarhus en Dinamarca y la Universidad Tecnológica de Viena en Austria. Cada equipo de investigación aportó una experiencia diferente y una pieza de este rompecabezas para trabajar.

Los hallazgos del equipo también se pueden aplicar a procesos similares en otros tejidos conectivos y posibles terapias para neutralizar los niveles anormales de fosforilación de osteopontina.

‚ÄúEsto no es solo espec√≠fico de los huesos, porque la fosforilaci√≥n es un cambio m√°s ubicuo en otros tejidos del cuerpo. La osteopontina no se encuentra solo en los huesos, est√° en otros tejidos de nuestro cuerpo, como nuestros ri√Īones y varios otros lugares. Esta investigaci√≥n tambi√©n puede arrojar luz sobre otras cosas que pueden suceder en todo el cuerpo ‚ÄĚ, dijo Vashishth.

(Esta historia se publicó desde el feed de una agencia de cable sin cambios de texto).

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