Los accesorios son clave para convertir la habitación en un refugio confortable.
El dormitorio es una de las estancias más importantes en cualquier hogar. Con el estresante ritmo diario se hace más necesario que nunca contar con un espacio donde poder relajarse y descansar al volver a casa. A la hora de diseñarlo y planificarlo hay que tener en mente este objetivo de lograr un espacio confortable en el que olvidarse del mundanal ruido. Tanto si se parte de cero como si se quiere dar un nuevo aire al dormitorio, hay pequeños cambios que resultan fundamentales a la hora de lograr crear un ambiente de lo más acogedor.
Apunta estos sencillos consejos para convertir tu dormitorio en un templo del descanso.
Uno de los puntos clave a la hora de diseñar un espacio cálido y agradable es la iluminación. En este punto juegan un papel esencial las cortinas, que ayudan a regular la cantidad e intensidad de luz que entra al dormitorio. Además de aportar privacidad y proteger de miradas indiscretas, las cortinas contribuyen a crear un ambiente más confortable. Una buena idea es combinar tejidos más tupidos con otros más livianos para poder regular la luz según el momento del día.
Las cortinas actúan también como barrera frente al exterior, evitando que el polen u otros alérgenos y partículas de polvo entren en el dormitorio, ayudando a regular la temperatura e impidiendo que la humedad de la condensación en las ventanas nos afecte por las noches. Es importante elegir un modelo de cortinas que encaje con el resto de la decoración de la habitación y lo más recomendable es optar por diseños sencillos y atemporales. Los estampados o colores demasiado llamativos pueden resultar cargantes y cansar con el paso del tiempo. Los tonos claros y neutros son los más acertados porque encajan bien con los diferentes estilos de decoración e invitan al descanso.
Las velas son un gran aliado a la hora de convertir tu habitación en un santuario de tranquilidad. Los portavelas permiten modular y atenuar la luz, creando rincones mágicos dentro de la estancia. Los de metal o cristal esmerilado son perfectos para conseguir una atmósfera romántica o boto-chic. Los portavelas se pueden utilizar tanto con velas auténticas como con las de pilas con las que no se corre ningún riesgo.
Otro elemento al que hay que prestar atención es la ropa de cama, que es el centro del dormitorio. Es recomendable contar con diferentes modelos de ropa de cama según la época del año. En los meses cálidos resultan muy agradables las sábanas de algodón y las colchas de lino, y en cambio, los días fríos invitan a acurrucarse entre cojines de punto o terciopelo y un buen edredón nórdico. Incluir un plaid o manta a los pies de la cama y un conjunto de almohadones y cojines de diferentes texturas en tonos que combinen entre sí aporta volumen hará que la cama de tu dormitorio no tenga nada que envidiarle a las de un hotel de lujo.
Incluir en la decoración accesorios de almacenamiento de materiales naturales como cestas de rafia o cajas y bandejas de bambú tiene una doble funcionalidad, estética y práctica. Por un lado, ayudan a mantener todo en orden, ya que pocas cosas son tan poco relajantes como una habitación desordenada o llena de cosas por todas partes. Además, aportan una sensación de conexión con la naturaleza, por lo que ayudan a combatir el estrés.
Tal como hemos visto, aplicando unos sencillos trucos es posible transformar un dormitorio anodino en el ansiado refugio que todos deseamos. Un espacio cálido y acogedor, lleno de detalles que marcan la diferencia.





